Cláusula de amor

Capitulo 3: La condición

Uno podría haber pensado que mi mala suerte ya había cambiado o al menos había sido reducida con el pasar de los días.
Adivinen que…
No lo hizo. En todo caso obtuve el efecto contrario y está simplemente se incrementó.
Tanto al punto de que me reproché a mi mismo el haber abierto el mensaje de mi madre esta mañana.
Veran los Calloway tenemos una rutina inquebrantable aunque no estoy del todo seguro que se pueda considerar como tal teniendo en cuenta que se repite una vez al mes.
La misma gira en torno a una sola premisa. Sin importar que tan ajeteadras estén nuestras agendas,que tan cansados estemos o cuan lejos nos encontremos cuando la matriarca de la casa establece la fecha para la cena familiar uno tiene que dejar lo que estuviese haciendo para regresar de inmediato a la madre nodriza.
Y debo confesar que las últimas dos veces logré escapar de ella porque estaba de viaje. En el pasado, antes de estas ocasiones,había puesto en pausa mi viaje,corri al aeropuerto y me subí a un avión.
Respecto a las otras dos, decidí no hacerlo porque realmente me la estaba pasando muy bien y mis padres permitieron mi ausencia porque estaba con Charlotte.
Así de mucho la querían.
Lo que hace peor está situación porque la palabra URGENTE al final del mensaje de mamá no hizo más que ceñir con fuerza la cuerda a mi cuello, al punto de sofocarme y darme la sensación de que estaba siendo ahorcado.
Desajuste mi corbata con una mano mientras agarraba con fuerza el volante y cuando me sentí liberado retome mi antigua posición.
Y no crean que me pase todo el camino por haber hecho algo tan simple como leer letras a través de una pantalla. No.
Los últimos minutos de recorrido me los pase repasando una mentira convincente sobre mi ahora ex.
Al estacionar mi auto, la típica ceremonia comenzó.
Llame a la puerta.
Se abrió.
Cesar sonrió.
Extendió su brazo.
Y le entregué mi chaqueta.
Algo que agradezco de esta noche que tenía todos los condimentos para ser tristemente catastrófica si no hacía más cosas bien es que hubiese sido él quien me recibió. Porque no se cuánto me desestabilizaria un comentario de mi quería madre respecto a mi vestuario.
Uno que decía a gritos estoy en mi punto más bajo.
Veran en el pasado,cuando aún tenía a la que creía que era la mujer más maravillosa del mundo que me amaba como a nadie,me esforzaba en arreglarme.
Ahora que ya no la tengo no le encuentro el sentido a esto.
Pocas fueron las palabras que intercambiamos. No porque no lo quisiera, de ser por mi habría permanecido allí un largo rato. Resulta y acontece de que Cesar había pasado más tiempo conmigo que mi padre y sentía un gran aprecio por él.
Sin embargo no quería meterlo en problemas y tampoco es que era alguien que resaltara por ser un ávido parlachin.
-Buenas noches, Cesar.
-Buenas noches, señor Ethan. Sus padres lo esperan en el comedor. Agatha estaba esperando su llegada para servir la mesa.
-Muchas gracias, espero que disfrutes la velada.
Dudaba fuertemente que pudiera hacerlo. No lograba entender como podía alguien hacerlo cuando su tarea aquí se limitaba a esperar cerca de la puerta principal para abrirla.
-Gracias, señor-respondio antes de desaparecer en la casilla de servicio junto a la entrada. Una que le pertenecía.
Otra cosa que deben saber de mi es que provengo de una familia rica. MUY rica. Mi padre es un gran hombre de negocios y da clases de económico en Harvard y otras universidades de prestigio. Mi madre es una simple ama de casa , de esas de la alta sociedad que se junta con sus amigas,a quienes secretamente odia, a tomar el té o jugar al tenis.
Si creen que los estereotipos no existen o son simples métodos para juzgar y encasillar a la gente,permítanme decirles que no. Cómo alguien que se ha criado inmerso en uno, he visto como han pasado decenas de personas por aquí. Literalmente papá contrataba a una persona distinta para ejecutar distintas tareas en casa.
Supongo que esa era su manera de tratar a mamá como una reina.
Para mi una simple muestra de cuánto la subestimaba.
Demás está decir que fueron excelentes padres conmigo pero si había algo que no sobraba aquí eran las muestras de cariño.
Por lo que no fue una sorpresa que ninguno de los dos se pusiera de pie para saludarme.
Y honestamente no me ofendia. Ya estaba acostumbrado.
A lo que aún no me aclimataba era a la velocidad que se percaba mi madre de las cosas.
Esa que no te daba ni tiempo a respirar antes de que pusieras el trasero en la silla.
Hoy no fue la excepción.
-Querido hijo,cuánto nos alegra que estés con nosotros! Hacía mucho que no te veíamos- lanza una mirada a los alrededores que no disimula mucho que está buscando algo… O mejor dicho a alguien - Donde está Charlotte? Por qué no vino contigo? No sé habrán peleado,no?- enarco una ceja .
Muchas veces me cuestiones si era una persona fácil de leer y creo que en esta ocasión dadas las circunstancias detesto decir que … Si.

Agradezco haberme desecho de la idea de ser abogado porque claramente habría perdido más de un caso.

No era bueno para mentir. Nunca se me di bien.Lo curioso es que a ella le salía mejor que a mi y es por eso que lo convirtió no solo en su trabajo sino que fue metafóricamente con ello construyendo la daga con la cual me atravesó el corazón.

-Se encuentra de viaje . Su buffet le asignaron un caso en San Diego y ya tenido que salir de la ciudad por unas semanas. Aparentemente es un asunto bastante complicado que involucra menores y abandono. Suele tomar bastante.

Nadie podía decir que si bien no se me daba tan bien como a otros al menos le ponía empeño.

-Comprendemos la situación hijo-comentó mi padre- Y le deseamos lo mejor pero tú debes entender que es pertinente para mí en ,en especial porque soy yo quien lo paga, mencionar el acuerdo que hicimos cuando comenzaste la universidad: nosotros -estiro su mano hacia mi madre en busca de su silencioso apoyo-pagariamos por tu departamento con la única condición de que mantuvieras una relación estable y que nos demuestre que dejaste atrás esos días de algarabía y enseñes algo de responsabilidad- su ceja se enarco para darle mayor poder a sus palabras. Un gesto que tenia incorporado desde que tengo memoria. Era su manera de regañarme, a pesar de mi edad, sin hacerlo .




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