Cláusula de amor

6. El contrato

Parecía un locura todo esto que estaba ocurriendo y si alguien me hubiese dicho que iba a estar poniendo un pie en el departamento de ese vecino que juraba amar hace un mes atrás posoblemen me habría reído en su cara… Aunque lo cierto es que las cosas no habían salido como esperaba, no seguían el esquema que había ideado en mi mente hace un año atrás. Tristemente rara vez lo hacían y uno pensaría que par esta altura ya estaría acostumbrada… No es así.

Así y todo aquí estaba en su umbral luego de que anoche deslizara un papel por debajo de mi puerta pidiéndome una reunión para dictaminar las pautas de nuestro trato.

Por lo que… Aquí estamos. A punto de ingresar a terreno desconocido,y enemigo si se me permite agregar.

-Adelante- comento ni bien su estridente timbre dejó de sonar.

Reconozco que cuando aporreaba la pared,exigiéndole que bajara la música, mi mente imaginaba que este sitio luciria diferente.

Lo que tenía delante de mi distaba mucho de lo planteado por mi imaginación.

Jamás habría tomado por este tipo por alguien adicto al minimalismo. Sin embargo así lo era, como también demostraba por su decoración que era un gran adicto a la paleta de colores neutros y nude.

—Traje mis condiciones-comente poniendo en alto la carpeta que había traído conmigo.

Ethan sonríe.

—Sabía que eras peligrosa.

Mordi mi lengua para evitar decirle: “Y no tienes idea de cuánto". Por lo que me límite a responder.

—Y yo sabía que eras insoportable.

-Toma asiento,por favor - ordenó dirigiéndose a una cocina que solo había visto en las películas y que tranquilamente podría protagonizar una de los sueños más sucios de una adulta de mi edad ,criada a base de romcoms dónde la protagonista tenía su vida resuelta y era capaz de lidiar con cualquier obstáculo que la vida le presentara.

No era mi caso claramente.

Esto que si bien tenía todos los condimentos para ser una de esas a la vez los tenía para transformarse rápidamente en un slasher con tintes cómicos.

Regresa unos segundos después con una bandeja donde estaban perfectamente acomodada una jarra de limonada con menta y sus correspondientes vasos.

Si otro fuese el tipo mi corazón se habría derretido por el hecho de que le había escogido una de mis bebidas favoritas sin yo pedirlo.

Una vez más, esto no aplicaba a mi realidad.

-Primera regla- comienzo, abriendo mi carpeta y tomando mi pluma mientras se sienta delante de mi -NO ENAMORARSE.

Ethan se ríe. De nuevo

—¿En serio?

—Es importante.

—¿Tú crees que podría enamorarme de ti?

Por algún extraño motivo eso se sintió como un desafío mezclado con un insulto. No pude pasar por alto su mueca de asco cuando lo dijo por lo que no tuve otra opción que sacar mi arma favorita: el contraataque.

—Creo que tienes pésimo gusto.

—Eso explica mi relación anterior.

—Ya,ya. No he venido aquí a oficiar de psicóloga ni a escucharte llorar. Sigamos.Segunda regla:NO CELOS.

—No voy a estar celoso-protesta.

—Perfecto-asiento.

—Y si yo no lo estoy,tú tampoco.

—No me interesa nadie de tu vida.

—Excelente.

Un silencio incómodo invade la habitación por unos segundos y sus ojos se posan en mi.

Por un motivo que desconocía había terror impreso en ellos .

—¿Por qué siento que esto va a salir mal? —pregunta.

-Tercera regla- continue porque temia que si empezaba a analizar las posibilidades se esto probablemente saldría corriendo por esa puerta-NADA DE BESOS EXCEPTO CUANDO SEA NECESARIO.

—¿Qué significa necesario?

—Cuando haya alguien mirando.

—¿Y si no hay nadie?

—No.

—Entendido.

La forma en que volvió a sonreír, que dicho sea de paso a qué se debían tantas risitas, me hacía sospechar que esa regla será complicada.

-Ahora vamos a la parte que realmente importa y que supongo que te compete aquí, lo que te hizo aceptar el trato -dijo pronunciando esta última palabra como si fuese algo diabólico-Las condiciones económicas. Debido a tu ayuda y compromiso me ofrezco a pagarte todos los meses atrasados de alquiler.

Por más que intento reservar las emociones para mí misma esta vez no fue posible y mis ojos se abrieron caricaturescamente como platos.

-Ni hablar. Me niego a aceptar que tú simplemente me des el dinero. No actuare como si fuera tu dama de compañía -sentencie.

Y una vez más tuve que morderme la lengua para no soltar lo que realmente estaba pensando.

-Sl no lo haces entonces realmente para que te estás exponiendo a todo esto? A este sacrilegio. Sacrificio. No me harás creer que te resignaste a vivir en la calle mientras me ayudas porque eres una e excelente samaritana.

-No….

-Perfecto. Entonces esa parte del trato permanece intocable. Y me encargare de pagarle directamente al propietario para que nadie se entere pero de igual modo deberás seguir buscando trabajo—No quiero que dependas de mí.

—No pienso hacerlo.

—Eso me gusta. Es importante que las mujeres sean independientes.

Su comentario por demás innecesario me daba , en una escala , del 1 al 10… 100% igual.

-Si como sea- bufe poniéndome de pie y bebiendo de un solo trago la limonada como si fuera un vaso de whisky y casi como que deseaba que lo fuera. Para solventar lo que estaba por pasar- Dame tu mano- estirando la mía- Si queremos que esto funcione tenemos que ser convincentes y no hay una pareja que se ame que no camine tomados de la mano.

-No lo s….

-Quieres que funcione y que tus padres no te echen a la calle?- plantee.

Se me quedó viendo unos segundos y podía ver cómo de a poco iban calando mis palabras.

Resignado entrelazó sus dedos a los míos y comenzamos a andar por el pasillo.

Fue horrible.

—Estás apretando demasiado.

—Tú estás intentando escapar.

—Porque me estás apretando demasiado.

—Entonces deja de intentar escapar.




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