Clean Boy

Capitulo 26

ARQUÍMEDES

Estaba por recoger mis cosas para la siguiente clase y con mas optimismo que nunca, había comido una hamburguesa justo hace un rato, mis amigos -que bien se escucha- se habían ido, unos ya habían recogido sus cosas y lo que era Yeya, Lupe y Diego tenían que ir al gimnasio porque tenían que arreglar unas cosas para el baile del sábado.

No sabia lo que me iba a encontrar cuando llegue al pasillo de los casilleros; eran la madre de Francisco junto con el director que estaban sacando las cosas de su hijo. Avance solo un poco para no interrumpirla, pero fue en vano, la señora había sentido mi presencia.

—¿Eres Arquímedes?—me preguntó, le dije que si con educación y fue hacia mi. Sabia que quería abrazarme por como abrió los brazos.

Podía soportar algunas cosas, incluso darle una mordida a comida que no fuera hecha en mi casa, pero esta mujer era una desconocida y aunque quisiera ser educado, mi instinto no desapareció, retrocedí al verla tan cerca.

—Entenderé si estas enojado, mi hijo no debió golpearte—me dice rindiéndose.

—No es personal—conteste. —Tengo un problema... con el contacto físico.

—Oh...

Si señora, “oh”

—Otra razón para disculparme—Sus ojos se comenzaron a enrojecer, no parecía una mujer que no se preocupara por su hijo. —Lo siento...—Limpió la lagrima que se le escapo de su ojo con su mano.

—¿Él esta bien?—le pregunte. Ella asintió muchas veces limpiando las lagrimas que seguían saliendo de sus ojos.

—Si, pero no vendrá a la escuela un tiempo, tenemos que tratarlo— confesó. —....no pensé que algo le estuviera pasando a mi hijo, parecía...

—¿Estar bien?—continúe y esta lo acepto.

—Debí estar mas al pendiente...

—Ahora lo esta—le dije y volvió a asentir, no podía hablar bien sin sollozar. —Le deseo lo mejor a Francisco.

—Se lo diré...—Regresó al casillero y tomo la caja donde guardo los libros de su hijo, giro para caminar hasta la puerta.

El sonido de sus tacones era lento, volteé antes de que se perdiera entre los pasillos.

—Señora—la llame, no tuve que gritar, el pasillo estaba completamente solo y el sonido se incrementaba por ello. —Dígale que lo perdono por arrojarme el globo con pintura.

—¡Y dígale que me disculpo por romperle el labio!—Escuche detrás de mi. Era Cesar, de la escuela es el único que lo ha golpeado.

—Cesar, tu pequeño delincuente—después de decir eso nos dio la espalda y escuchamos su risa, era melancólica.

—¿Se conocían?—No me moví, deje que Cesar llegara a donde yo estaba y así lo hizo.

—Francisco era mi mejor amigo en la secundaria... hasta que las cosas cambiaron—confesó. —Realmente me arrepiento de haberlo golpeado.

—Que buen momento para arrepentirse...

—Si, el mejor, ¿tu también te arrepentirás de algo?

—Hoy no—me volteé y vi que tenia ese cilindro de madera otra vez. Estaba pintada, de mala manera claro. Levante una ceja y apunte al cilindro. —¿Tienes hermanos menores?

—No.

—Entonces, ¿lo pintaste tu?

—Claro que si, ¿Porque? ¿Esta feo? Le eche ganas— me dice viendo algo decepcionado su obra de arte.

—Esta bien, para un niño de 5 años...

—Y quiero ser pintor, ¿te imaginas?

—Te morirás de hambre...

—No satanises mi futura profesión—me dice con una sonrisa.

—No estoy diciendo que ser pintor es una condena a ser pobre, hablo que tu talento lo hará—Eso lo hizo reír y llevarse una de sus manos a su pecho.

—Mis sentimientos, Arquímedes. Ser pintor es mi sueño de vida.

—¿Desde cuando?

—Desde hace 5 minutos—confesó y me volvió a apuntar con el cilindro. —Dime que sabes que es...

Tenia un circulo plateado y lo demás era amarillo. Era una nave espacial.

—La nasa estaría orgullosa de ver a este espécimen...

—¿Listo para las clases?—dijo acercando la “nave espacial”

—No he ido por mis cosas—le dije caminando a mi casillero. Me espero todo el tiempo hasta que saque mi libro y seguía invitándome a tomar la nave.

—Se que quieres—decía, se veía ridículo haciendo eso. —Se que te dije que esperare, pero al menos déjame seguir siendo tu amigo... bueno, si es que me consideraste como uno.

No suspire ni rezongue, solo tome la nave y camine a su lado hasta la clase de matemáticas.




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