1º LIBRO – Realidad y Ficción
_PARTE 1: La huida_
2.
Empezamos mal
El Instituto Tomonari, situado en el distrito de Shibuya, reposaba en un amplio recinto limitado por muros y altas verjas de hierro. Estaba formado por un complejo de edificios conectados mediante pasarelas, separados por patios y jardines al aire libre, además de unas instalaciones aparte con su propio polideportivo, piscina cubierta, pista de atletismo y campos para deportes varios.
A su lado, en otro recinto, se encontraba el Colegio Tomonari, otro complejo de edificios donde impartían la educación infantil y primaria.
Era un centro de gran reputación que seguía un sistema de educación internacional. Allí iban alumnos tanto nacionales como extranjeros, o en su mayoría, nacionales que tenían algún padre extranjero y por tanto eran bilingües. Pero no por ello sólo iba gente adinerada. Había de todo, tanto buena como mala gente, como en todos lados.
—Oh, estupendo, y yo sin paraguas —lamentó Nakuru cuando, al llegar a los soportales frontales del edificio, vio que se había puesto a llover a cántaros.
—Nak, ¿a dónde te habías ido? —protestó su amiga, que la había estado esperando ahí.
—Ah, perdona, Raven. Había oído un jaleo por el patio trasero del instituto y me fui a ver qué era.
—¿Se ha peleado alguien? ¿Deberíamos avisar a algún profe?
—No, al final no ha sido nada —le restó importancia—. ¿Cleven todavía no ha salido?
—No… —resopló Raven, apoyándose contra una de las columnas—. Sigue en la sala de profesores.
—Vaya día… —Nakuru también se apoyó en otra columna de brazos cruzados.
Nakuru era una chica de aspecto peculiar. Igual que muchos alumnos del Tomonari, era mestiza, de padre japonés y madre griega. Tenía el pelo corto en el lado izquierdo de la cabeza, y en el lado derecho muy largo, negro, ondulado. Sus ojos eran de color azul, su piel blanca como la porcelana y tenía una sonrisa con un hoyuelo en la mejilla derecha. Generalmente era seria y tranquila, y solía dar miedo a la gente con prejuicios porque llevaba un estilo de ropa y de maquillaje punk. Era una chica increíblemente lista, llevaba los estudios sin problemas y era extraordinariamente difícil hacerla enfadar o agotar su paciencia. Era dura como una roca.
Raven era un poco lo contrario. Era una afroamericana que se había unido a la tribu urbana de las gals de Tokio, de modo que era una chica loca por la moda y los accesorios, salir de discoteca, dar gritos y saltos por ahí… Apenas llevaba un año siendo amiga de Nakuru y de Cleven, desde que ella y sus padres se mudaron desde California hasta Japón por trabajo. Por eso Raven sabía que entre Cleven y Nakuru había una amistad muy antigua, desde que eran bien pequeñas, y compartían una tragedia en común. Ambas habían perdido a sus respectivas madres a edades tempranas. Nakuru perdió a la suya a los 6 años y Cleven perdió a la suya un día después de cumplir los 9.
La diferencia era que Raven percibía que Nakuru lo había superado mucho mejor que Cleven, porque Nakuru tendía a preocuparse por ella la mayor parte del tiempo más que por sí misma. Raven procuraba no hacer preguntas muy personales o delicadas, por lo que se limitaba a aprender a través de la observación, y era cierto que, a pesar de que Cleven había demostrado ser una chica a veces divertida, muy cercana y muy buena amiga, había detectado en ella también ese gran vacío que la muerte de su madre dejó en su interior. Porque también había roto a su familia.
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Mientras tanto, en la sala de profesores, Cleven estaba sentada frente a una mesa, con los brazos caídos entre las piernas y mirando al vacío. Al otro lado de la mesa se encontraba su nuevo tutor de la clase de Segundo-A, hablándola de algo que sus oídos no eran capaces de alcanzar.
Era un hombre joven, de unos 26 años. Era profesor de Inglés, pero no le suponía un gran reto, ya que él era británico, pero también impartía Historia y Ciencias. No era muy usual que un profesor impartiese asignaturas tan diferentes, pero él era muy inteligente.
Denzel Sanders, se llamaba. Aunque había quienes sabían muy bien que ese no era su verdadero apellido. Ni este su único trabajo. Era nuevo. Había comenzado a trabajar en el Instituto Tomonari desde el comienzo de aquel curso, hacía más de dos semanas. En Japón el año escolar comienza en abril, pero aquel instituto seguía otro sistema, y era después de la Navidad cuando se pasaba de curso.
Como todos los demás profesores, vestía con traje y corbata, pero él marcaba unas cuantas diferencias. A veces se permitía llevar la camisa por fuera de los pantalones, la corbata desatada, incluso llevaba un pequeño pendiente en su oreja izquierda, una bolita de piedra negra. También, tenía un raro tatuaje en el pulgar de la mano derecha, rodeando su dedo como un anillo. En su mano izquierda, llevaba un anillo de verdad en el dedo anular, un anillo de casado. Por último, siempre, todo el tiempo, llevaba puestas unas gafas de sol negras que le ocultaban los ojos. Jamás se las quitaba. Nunca nadie lo había visto sin ellas puestas.
Incluso su pelo llamaba un poco la atención. Era negro y corto, bien peinado, pero dos mechones blancos partían de sus sienes y un tercero le salía desde su frente. Muchos pensaban que se había teñido de blanco aquellos mechones, lo que incumplía la norma de no llevar el pelo teñido ni aunque fuera un poco. Sin embargo, él había asegurado que eran canas. ¿Tan joven y con canas?, se habían preguntado sus compañeros con aire escéptico, pero acabaron por creerle después de haberles dicho que sólo se trataba de una condición genética.
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romance y humor, accion con poderes, sobrenatural y crimenes
Editado: 20.08.2026