Cleventine 1: Realidad y Ficción [parte 1: La Huida]

1x24. Mala conducta

1º LIBRO – Realidad y Ficción

_PARTE 1: La huida_

24.

Mala conducta

Cleven y Raven fueron las últimas en salir de los vestuarios. Cuando se adentraron en el edificio, vieron que ya quedaban muy pocas personas en el interior a punto de irse, tanto alumnos como profesores. Cleven le había estado contando a su amiga todo lo que pasó desde que se metió en el autobús hasta que salió de la cafetería con Raijin, pues la “cita” que tuvo con él ya la había relatado.

—Entonces, a ver… —dudó Raven—. Yako es el mejor amigo de Raijin y estudia Derecho, y tiene un año más que él. Luego están Kain y MJ, que son otros amigos de ellos y que trabajan en la cafetería de Yako. MJ es una compañera de clase de Yako, ¿no? Y después ese Sam, que está en nuestro instituto en tercer curso… Mm… Parece un grupo de buena gente.

—Sí que lo es —afirmó su amiga, contenta.

—Pues preséntamelos algún día —le suplicó.

—Claro —sonrió—. ¿Qué tal mañana?

—Hm… —lamentó—. Lo siento, estos días de fiesta me voy a San Francisco a ver a mis abuelos. Tendrá que ser ya la semana que viene.

—Vale.

—Oye, pero hay una cosa que no entiendo —le dijo Raven cuando salían por la puerta principal, parándose frente a ella y mirándola con duda—. Pareces estar coladita por ese Raijin, pero ¿qué pasa con Kaoru? ¿Ya no es tu novio?

Una ráfaga de viento helado atravesó el alma de Cleven. Raven se asustó un poco al ver la cara sombría que se le había puesto a su amiga.

—Verás… —masculló Cleven entre dientes, apretando los puños.

Sin embargo, inesperadamente alguien la agarró del brazo por detrás, obligándola a darse la vuelta. Raven soltó una exclamación de sorpresa, y ambas abrieron mucho los ojos al ver que se trataba del mismo Kaoru, que parecía claramente alterado.

—¡Oye, Cleven! —exclamó con enfado, sin soltar su brazo—. ¿¡A ti qué demonios te pasa!? ¡Habíamos quedado el sábado en el centro comercial y no apareciste! ¡Y te llevo llamando al móvil desde entonces, y escribiéndote! ¡Este recreo ni has venido a buscarme!

—¡Suéltame! —gritó ella, intentando librarse de él, pero en vano.

Por dentro sentía un estallido de rabia que deseaba soltar con todas sus fuerzas, pero por alguna razón no se atrevía. En ese momento Kaoru parecía excesivamente enfadado, nunca lo había visto así, y le dio miedo. Raven observó la escena, desconcertada, sin acercarse mucho. No había nadie más alrededor, y en ese momento no se le pasó por la cabeza ir a buscar a alguien.

«Está muy agresivo» pensó Raven, e instintivamente llevó una mano a su mochila, donde escondía un arma. «Si ataco a Kaoru, tendré problemas. No debo. Sigue siendo mi superior» lamentó, alejando la mano de la mochila.

—¿¡De qué vas, eh!? —exclamó Kaoru, dándole otro tirón.

—¡No! ¿¡De qué vas tú, cretino!? —le espetó Cleven, tratando de soltarse—. ¡Al parecer yo no tenía por qué quedar contigo esa tarde! ¡Ya había otra chica ocupando mi lugar! ¡Te vi con otra!

Kaoru se mostró sorprendido al saber que había sido descubierto, pero no iba a permitir que fuera ella la víctima.

—Ella no era nadie —replicó.

—¡Vaya! Pues para no ser nadie te entregabas a ella muy a fondo. ¡Tu lengua casi le salía a ella por la nuca! ¿¡A cuántas más estás engañando!?

—¡Escúchame, Cleven! ¡No puedes dejarme así tal cual! ¡A mí nadie me deja tirado! ¿Me oyes? ¿Me vas a decir que no estás deseando seguir conmigo? Reconócelo, ¡babeas por mí desde que empezó el curso!

—¡Yo no quiero nada contigo! ¡Lárgate con todas tus fulanas y déjame en paz!

En ese momento, los tres se dieron cuenta de que estaban rodeados por unos cuantos estudiantes en medio del pasillo, que observaban atónitos la escena y comentaban unos con otros, sin entender qué estaba pasando. Kaoru, consciente de esto, al parecer sintió prioritario proteger su imagen de la humillación de ser rechazado por Cleven.

—Deja de hacerte la dura. ¡Después de todo lo que he hecho por ti! —le dijo Kaoru, acercando su cara a la suya—. Soy yo el que te invita a comer y el que siempre cede a hacer los planes que tú quieres.

—¡Apenas hemos quedado ocho veces y me invitaste una vez porque insististe! Y la mitad de los planes que hemos hecho eran los que yo quería y la otra mitad los que tú querías, ¡deja de tergiversar y admite tu culpa, mujeriego!

—¡Mira quién habla! ¡Tú andas con un chico detrás de otro!

—¡Sí, con uno detrás de otro, no con dos o más a la vez! ¡Yo jamás he engañado a nadie, Kaoru!

—¡Todos deberían saber lo egoísta que eres! Resulta que no sirves para más que pasar un buen rato.

Cleven le dio una bofetada con la mano que tenía libre con todas sus fuerzas en defensa, porque no conseguía que soltara su brazo y le estaba haciendo daño. Kaoru se quedó con la cabeza hacia un lado por unos instantes, hasta que volvió la vista hacia ella lentamente, sintiéndose abochornado delante de todos esos estudiantes, y, por lo tanto, cegado por la rabia. Alzó una mano a lo alto. Raven se llevó las manos a la boca, al igual que los demás presentes, y Cleven cerró los ojos cuando vio esa mano dirigirse hacia ella velozmente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.