1º LIBRO – Realidad y Ficción
_PARTE 1: La huida_
25.
Observación
Drasik iba recorriendo las calles montado sobre su monopatín y con un chupa-chups en la boca. Iba sorteando a peatones y coches con gran destreza, fluía entre los obstáculos de la calle como una corriente de agua. Con sus pelos de loco ondeando con el viento, atraía las miradas de las chicas, y él respondía con un guiño y una sonrisilla que las volvía locas.
Sin embargo, no tenía tiempo para flirtear. A la salida del instituto, mientras se marchaban los estudiantes, Drasik estaba hablando con un compañero de su equipo de fútbol cuando, entre el bullicio de la gente, le llamaron la atención dos palabras que provenían de una voz familiar, “la MRS”, y no llegó a oír más. Cuando se giró, vio que se trataba de Kaoru, conversando con Taiya, que era uno de su misma RS, un chico que era dos años menor, mientras se alejaban calle abajo. Esto alertó a Drasik, preguntándose por qué demonios esos dos miembros de la ARS estaban hablando sobre la MRS.
Tuvo que despedirse de su compañero de fútbol y salir tras ellos, pero los había perdido de vista, y ahora, un par de minutos después, estaba intentando buscarlos por la zona. Optó por ir a la callejuela del canal, que así es como los iris de por ahí llamaban a una larga calle siempre vacía que estaba entre dos altos edificios, uno de ellos un centro comercial, como salida de sus puertas traseras y donde echaban las basuras a los contenedores. En su final, estaba cortada por una valla metálica de unos seis metros. Era el tipo de callejuela donde los iris tenían la costumbre de meterse para, desde ahí, saltar a la cima de los edificios sin ser vistos.
Se metió en ella, sujetando su monopatín en la mano, pues el suelo estaba algo sucio, con basura desperdigada. De primeras no vio a nadie. Se adentró un poco más para observar el fondo, la valla del final. Fue cuando escuchó voces tras él, que veían de la entrada al callejón, por un estrecho pasillo que conectaba con la avenida del otro lado.
Alarmado, el primer impulso de Drasik fue darse la vuelta y echar a correr, pero se estampó contra el contenedor de basura que tenía justo al lado y cayó al suelo, con la frente roja y un chichón. Aguantándose el golpetazo, miró a un lado y a otro, pensando dónde esconderse. Esas voces estaban a punto de girar la esquina. No vio más remedio que meterse dentro del contenedor con su monopatín, y allí se quedó, escondido y rodeado de mierda.
Eran ellos, Kaoru y su compañero Taiya. Al parecer, Drasik había acertado con el lugar, solo que había llegado antes que ellos. Abrió levemente la tapa del contenedor y asomó los ojos con discreción para observar.
—¿Y cuánto te han pagado? —le preguntó Taiya.
—Cincuenta mil yenes —contestó Kaoru.
—¿Sólo? —se sorprendió.
—Hah… ¿Sabes lo fácil que ha sido averiguar que ese novato de Kyo salvaguardaba el pergamino que buscaban? Vamos, tío, que llevo años siendo iris, casi podría haberlo hecho con los ojos cerrados. Habría sido insultante exigir más dinero por una tarea tan fácil.
—¿Y qué? ¿La MRS ya está en movimiento?
—Nada más comunicárselo se pusieron en marcha hace unos días. Ese Kyo se va a enterar de lo que es estar en este trabajo empezando desde abajo. Seguramente habrá creído que como su abuelo es el mayor veterano de la Asociación, él iba a estar muy cómodo en sus primeros días de iris. Me gustaría estar presente cuando la MRS lo capture y lo asuste. Ese novato… —repitió con una sonrisa burlona—. He oído que tiene el mismo elemento que tú.
—Era de esperar, es el elemento también de su abuelo y el que tenía su hermano Yousuke, el que murió hace un año —dijo Taiya.
Drasik se había quedado con la boca abierta de par en par.
—Bueno, ¿qué haces esta tarde? —preguntó Kaoru—. No hay reunión con nuestra RS, ¿no?
—Hoy no. Pero yo he quedado con ese chaval de mi colegio que me ha admitido en su grupo de música, vamos a tocar. Es el hermano pequeño de esa piba con la que sales. Se llamaba Cleventine, ¿no?
—Esa piba me ha humillado delante de mucha gente —gruñó con desdén—. Se va a enterar…
—Tienes un gusto muy raro para elegir a tus novias humanas —sonrió con sorna.
—Cállate.
Al llegar a la mitad de la callejuela, los dos saltaron ágilmente entre las dos paredes, ascendiendo hasta la lejana azotea, donde se perdieron de vista, y reinó de nuevo el silencio en toda la zona.
Drasik ahora estaba a punto de darle un síncope. «¿Ese hijo de perra de Kaoru era el novio de la princesa?» se dijo, incrédulo y hecho polvo, preguntándose cómo su querida Cleven podía haber salido con semejante tipo. Sacudió la cabeza para evaporar esos pensamientos, ahora había algo más importante.
No podía creerse que Kaoru, un miembro de la ARS, aliada de la KRS, fuese quien delató a la MRS quién tenía el pergamino. Conocía a ese Kaoru desde hacía años, alguna vez la RS de él y la suya habían trabajado juntas en una misión, y, desde luego, Drasik le cogió un asco increíble a Kaoru, especialmente porque poseía el mismo elemento que él y se daba aires de ser más fuerte. Era su rival oficial. «Te vas a enterar por lo que le has hecho a Kyo» pensó con furia.
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Editado: 04.03.2026