Cleventine 1: Realidad y Ficción [parte 1: La Huida]

1x37. Todo el mundo esconde algo (2/2)

1º LIBRO – Realidad y Ficción

_PARTE 1: La huida_

37.

Todo el mundo esconde algo (2/2)

—¿Y bien? —preguntó Raijin cuando todos se reunieron en la calle—. ¿Por qué no hablar dentro?

—Porque ahí está mi mejor amiga, que es humana, y no es conveniente que me vea con vosotros —contestó Nakuru.

—¡Ah! ¿Es tu mejor amiga? —sonrió Yako—. Qué coincidencia. La conocí antes de ayer en un autobús. Es encantadora.

—Lo sé —sonrió también, pero dio un sobresalto cuando Raijin la cogió de la barbilla y le levantó un poco la cabeza—. ¿Qué...?

—¿Cómo te has hecho eso? —preguntó el rubio, analizando el corte que tenía bajo la mandíbula, y Yako se apresuró a mirar también, preocupado.

—Ha sido el elemento Viento de la MRS —les contó Drasik, apoyándose tranquilamente contra la pared del edificio—. La ha cortado con el viento, pero no hay más daños que ese.

—¿Habéis estado hoy buscando más elementos? —preguntó Yako, mientras Raijin sacaba un pañuelo del bolsillo y le limpiaba la herida a Nakuru.

—Ayer descubrimos al elemento Radiación y al de Electricidad —comentó Nakuru, apretando de vez en cuando los dientes al notar el escozor de la herida.

—¿Cómo os fue entonces? —quiso saber Yako.

—Pues verás, tuvimos problemas, pero al final el viejo Lao nos salvó el pellejo… —le explicó Drasik.

Mientras el chico les contaba a Sam y a Yako la batallita del día anterior, Nakuru miró fijamente a Raijin, con el ceño fruncido, mientras este le ponía una tirita en la herida que había sacado de uno de los bolsillos de sus pantalones.

—Mira el señor médico —sonrió la joven—. ¿Siempre llevas tiritas encima?

—No me queda más remedio —contestó el rubio—. No te muevas.

—Oye... Raijin —titubeó—. Esa chica, mi amiga... ¿La conoces?

—¿La pesada? Sí, desde anteayer, como Yako. Dice que se está emancipando.

—Ahm… ¿Eres tú aquel que se ofreció a hacerle un pequeño recorrido por Shibuya?

—¿Te ha dicho esa pelmaza que yo me ofrecí a ayudarla con su capricho humano innecesario?

—Te forzó Yako —adivinó Nakuru enseguida.

—Pues como siempre —rezongó Raijin.

—¿Pero no hay nada de ella... que te llame la atención? —Nakuru quería averiguar algo muy importante, pero debía tener cuidado con las palabras.

—¿Aparte de su asquerosa manera de engullir la comida? No.

Nakuru lo miró aún más tensa. «De acuerdo... Esto lo confirma. Veo que mi memoria es la única de por aquí que no ha sido retocada» pensó.

—Bueno, ¿y hoy habéis descubierto más? —preguntó Yako cuando Drasik terminó la historia, mirando a Nakuru.

—Hoy nos hemos enfrentado al Viento, a la Oscuridad y a la Arena —le respondió esta, tocándose la herida ya curada—. Bueno, ha sido un enfrentamiento muy breve con ellos. Hemos huido nada más saber sus elementos, no nos han reconocido.

—Y los hemos visto después dividirse para custodiar cada uno un puente del río Ara —añadió Drasik—. Los cinco más cercanos a la bahía.

—Tiene sentido —caviló Raijin—. El río Ara es más ancho que el Edo, les da más margen de acción para detener a Kyo. —Sacó un momento su teléfono móvil para escribirle a Kiyomaro, confirmándole la ubicación—. Kiyomaro va a darle a la policía un falso aviso, de la llegada de varios vehículos con cargamento de drogas que van a entrar en Tokio pasando por esos puentes. Suficiente para que la policía se presente en ellos con un despliegue que ahuyentará a los de la MRS a zonas fuera del ojo público, donde la SRS ya podrá emboscarlos y retenerlos a la fuerza. Entonces, estos son la Radiación, la Electricidad, la Oscuridad, el Viento y la Arena, mientras que los que están detrás de Kyo son el Agua, el Fuego, Animal y Planta.

—Y esta es la última nota que me ha traído un cuervo, con el olor de Kyo nuevamente —les mostró Sam un pequeño trozo de papel—. “Templo Tsukino anochecer”. Ahí es donde piensa hacer el engaño a sus perseguidores. Sé dónde está.

—Ya lo tenemos —concluyó Yako.

—¿Y ahora qué? —preguntó Drasik.

—Yako, Sam y yo partiremos ahora mismo hacia el Templo Tsukino —dijo Raijin—. Vosotros dos —miró a Drasik y a Nakuru—, quiero que vayáis enseguida a la Torre Genki, allí está esperando el Líder de la SRS a que le demos toda esta última información, en persona, para que no haya errores. Decidle que se pongan en posición, preparados para emboscar a los de la MRS cuando se alejen de los puentes. Luego os mantenéis al margen.

—¿¡Qué!? —saltó Drasik—. ¿Al margen? ¡Yo también quiero luchar!

—Ni hablar —replicó Raijin—. Ya habéis cumplido con lo vuestro, no haréis nada más.

—¡Venga ya! —se enfadó—. ¡Si el Líder estuviese aquí, no nos dejaría tirados en lo más interesante!

—El Líder no está aquí, Sui-chan —suspiró Raijin con paciencia—. Y no volverá. Olvídate de él de una maldita vez. ¿Quieres?




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