Cleventine 1: Realidad y Ficción [parte 1: La Huida]

1x43. Diferente

1º LIBRO – Realidad y Ficción

_PARTE 1: La huida_

43.

Diferente

Había pasado media hora y los cuatro iris de la MRS seguían en el templo abandonado. El Dobutsu y el Sui estaban sentados sobre un grueso pilar de madera caído, comiendo unos sándwiches. El Líder estaba en pie, en el patio de baldosas rotas, intentando contactar con alguien con su teléfono móvil, mientras sostenía el pergamino en la otra mano.

Por otro lado, la chica estaba algo apartada de ellos, en las lindes del bosque, de brazos cruzados, mirando hacia la dirección por donde Kyo se había ido. Estaba intranquila.

—¿Cuándo podemos irnos? —preguntó el Dobutsu—. Si no responde, es que no va a venir aquí.

—Callad, no deis por saco —les dijo el Líder—. No hemos hecho esto sólo por nosotros, sino también por él. Hasta que él no me confirme si viene aquí a recoger el pergamino o no, de aquí no nos movemos.

—Algo me huele mal… —murmuró la chica.

—Tranquila, pronto podrás darte un baño —le dijo el Dobutsu con burla.

La chica chistó con la lengua, molesta, y se acercó a su Líder.

—Aquí hay algo que no me encaja, Akira.

—Tú dirás… —dijo desinteresadamente, atento a su móvil.

—Ha sido demasiado fácil quitarle el pergamino.

—Cuatro iris veteranos contra un novato agotado —repuso él—. No veo una definición mejor para “fácil”.

—No me cuadra —insistió ella—. No deberíamos haberle dejado ir así como así.

—Nuestro único objetivo era hacernos con esto —alzó el pergamino a la altura de sus ojos—. ¿Qué más querías hacer? ¿Pegarle? ¿Charlar con él para recordar viejos tiempos?

Ella volvió a hacer un gesto molesto. Seguía inquieta.

—¿Cómo sabemos que este pergamino no tiene nada raro o es de verdad?

—Escucha —le dijo el Dobutsu desde la distancia—. Ese es el mismo pergamino que llevo oliendo desde que iniciamos la persecución tras el chico. Y huele igual que el resto de pergaminos, incluso que el nuestro.

—Todos están hechos de la misma celulosa vegetal especial —añadió Akira—. Este la tiene.

—Y contiene el escrito de todo el proceso de la Técnica con la misma exacta caligrafía de Denzel, además del Sello —corroboró el Sui.

Miki entornó los ojos con suspicacia. Sin previo aviso, le arrebató el pergamino a su Líder de las manos y se puso a examinarlo por todos lados.

—¿¡Qué te crees que haces!? —se lo quitó él de vuelta—. No acerques tus manazas de fuego a esta reliquia.

—¿Has probado a ver si el Sello se activa? ¡Compruébalo!

—El Sello ha de activarse con intención de comenzar a aprender la Técnica, Miki, y no es momento ni lugar.

—¡Pon tu maldito pulgar unos segundos!

—Tú y tu manía de darme órdenes —negó Akira con la cabeza, pero se quedó unos segundos pensativo, mirando el pergamino. Suspiró de mala gana—. Yo no puedo activar el Sello cuando ya tengo una Técnica propia aprendida.

—Yo lo hago —fue a coger el pergamino de nuevo.

—Que apartes tus manazas, a ver si vas a calcinar algo con esos nervios —lo alejó de ella.

—¿Puedo hacerlo yo? —preguntó el Dobutsu.

—Tú has estado días restregando tus zarpas por dos ciudades enteras. Por suerte tenemos aquí las manos impecables de un Sui.

El Sui asintió y se acercó a ellos. Tomó el pergamino, lo abrió y colocó el pulgar sobre el símbolo que había plasmado en la esquina superior derecha. Pasaron unos segundos, y no sucedió nada. Akira cerró los ojos un momento, empezando a maldecir. El Sui lo intentó un par de veces más, y nada.

—Trae —se lo quitó Miki, y ella también probó a poner el pulgar.

Pero el Sello no desprendió ninguna luz, como debía hacer en apenas dos segundos cuando cualquier iris ponía su pulgar. Akira empezó a estrujar el pergamino entre sus dos manos lentamente, hasta apretar fuerte los puños, temblando de ira.

—Hijo de perra…

—¿¡Cómo!? —exclamó el Dobutsu, acercándose a ellos de un salto grande—. ¡No puede ser falso, no se puede hacer una copia tan perfecta!

—Si el Sello no brilla, ¡el pergamino no sirve! —repuso el Líder—. No sé si habrá anulado el Sello o si ha conseguido de algún modo fabricar un pergamino que parece de más de tres siglos, ¡pero de nada nos sirve si el Sello no brilla!

—¿¡Cómo va a poder anular el Sello un simple iris!? Sólo Denzel tiene ese poder.

—¿¡Y si el chico es uno de sus taimuki!? ¡Los taimuki también pueden manipular algunos de los poderes de Denzel!

—¡No seáis idiotas! —intervino Miki—. Kyo no es un descendiente de Denzel.

—¿¡Tú qué sabes!? Hay iris que lo son en otras partes del mundo, pero lo mantienen en secreto porque Denzel quiere protegerlos de posibles problemas con los dioses.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.