Cleventine 2: Pasado y Presente [parte 1: El Nudo Latente]

2x14. Tío y sobrino

2º LIBRO - Pasado y Presente

_PARTE 1: El nudo latente_

14.

Tío y sobrino

Mientras iban caminando por las calles hacia algún restaurante, Brey llamó a Agatha por teléfono para pedirle que recogiese a los mellizos del colegio y les pusiera la comida, y tras explicarle la razón de por qué él no podía, la anciana aceptó rápidamente, contenta por la noticia.

Esto hizo que Lex recordara la otra noche, hace una semana, cuando visitó la casa de Agatha porque esta solicitó un doctor a domicilio, debido a que Clover no despertaba de su sueño y estaba teniendo un comportamiento extraño. Al final resultó no ser nada grave ni importante –que él supiera– y después de eso se quedó largo rato conversando con Agatha sobre sus problemas con su padre y lo que sucedió en el pasado.

Lex le pidió a la anciana en aquel momento que no le dijera a su tío que había venido a atender a Clover, para no preocuparlo. Pero es que había una cosa en el mundo que a Lex le costaba mucho, y era ser deshonesto. De todas formas, como no había pasado nada serio, tampoco importaba mucho ya.

—Tío Brey.

—¿Mm?

—Lo cierto es… que conocí a tus hijos hace unos días.

Brey se detuvo y lo miró algo sorprendido.

—Ah… ¿Te los cruzaste en algún lugar?

—No… Verás… Fue una coincidencia —le explicó, y le contó lo que pasó aquella noche—. Le pedí a Agatha que no te dijera nada para que no te preocuparas, ya que al final resultó no ser nada.

—¿Un estado de sueño profundo? —repitió el rubio—. ¿Pero no despertaba a pesar de que Dai la movía y la llamaba a voces?

—Es inusual, pero no algo fuera de lo normal. Hay gente que cuando duerme puede entrar en un estado de sueño muy profundo y les cuesta mucho despertar incluso ante ruidos o movimientos fuertes. ¿Por qué tienes esa cara tan inquieta? Te aseguro que Clover está bien.

—Ya, no… Es que eso no es nuevo para mí, Lex —dijo, echando a caminar de nuevo.

—¿Qué? ¿Ha pasado otras veces antes?

—Muchas. Pero al parecer Agatha nunca lo ha presenciado hasta el otro día, y yo nunca se lo he comentado. Normal que se preocupara y llamara a un médico. Desde que Clover nació, de vez en cuando ha tenido… episodios o comportamientos un poco extraños, pero muy breves.

—¿De qué tipo?

—A veces se queda muy quieta mirando un punto concreto, donde aparentemente no hay nada. Otras veces, la he oído hablando sola. Y otras veces, no sé, pero… cuando toca algunos objetos, manifiesta reacciones diferentes que no comprendo. Siempre he pensado que eso es porque ella es humana y yo un iris nato, y que eso serían cosas normales de niños humanos.

—No tengo experiencia alguna como padre, obvio, pero he tratado a muchos niños de la edad de los tuyos, y ese tipo de comportamientos suelen ser bastante comunes. La otra noche sólo pude interactuar un poco con Daisuke, ya que Clover estuvo dormida todo el rato.

—¿Le dijiste que eres su primo?

—No, no dije nada. No sabía hasta qué punto ellos sabían ciertas cosas, y yo por si acaso no quería complicar las cosas. El pobre ya estaba bastante preocupado por su hermana. Parece un niño dulce, y es muy espabilado.

—Es un mocoso irritante que ha heredado la vena dramática de su madre y que adora sacarme de quicio —bufó Brey—. Sin embargo… tiene buen corazón. Aunque se pase la mayor parte del tiempo huraño y arrogante, a veces es sorprendentemente atento con la gente que se siente mal o tiene algún problema. Con su hermana sobre todo, pero también conmigo y con los demás. Cuando ve a alguien o me ve a mí con un aspecto muy cansado o desanimado, el mocoso se transforma y se pone: “Siéntate, papá. ¿Quieres un vaso de agua? ¿Quieres una manta? Quédate tranquilo viendo la tele, yo te hago la cena, yo me encargo”. Un día me llevé un buen susto, porque yo creía que lo decía por decir, pero realmente intentó ponerse a cocinar él solo y tuve que apagar con el extintor una sartén en llamas.

—¡Hahaha! Cada día debe de ser una aventura con ellos, ¿no?

—Sí… de 24 horas diarias, siete días a la semana… —Brey respiró hondo y soltó el aire con un largo suspiro agotado—… 365 días al año…

—Supongo que Clover es más buena y no te da tanta guerra.

—Clover es lo contrario a su hermano. La mayor parte del tiempo es tranquila y simpática, pero cuando alguien la enfada… —de repente Brey miró a su sobrino muy fijamente a los ojos con expresión sombría, y Lex se asustó—… tiene un carácter de mil demonios.

—¿Clover? —reiteró Lex, sin poder creerlo—. ¿Grita mucho cuando se enfada?

—No. Es un tipo de enfado mucho peor. El tipo de enfado en el que ella se queda extremadamente callada, mirándote fijamente a los ojos, sin pestañear… y tú, con esa mirada y ese silencio, sin saber muy bien por qué, notas cómo te está taladrando el alma y te recorren escalofríos por todo el cuerpo.

—¿Clover te ha hecho sentir eso… incluso a ti? —enfatizó las últimas palabras, incrédulo—. Espera, ¿no es acaso esa la misma manera en que tú y yo expresamos nuestro enfado también?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.