2º LIBRO - Pasado y Presente
_PARTE 1: El nudo latente_
20.
Toda la noche en vela
—Sí, sí... Entendido... —decía Kyo, con el teléfono en la oreja—. Mei y yo llevaremos los cojines de siempre… Y la abuela, ¿ha confirmado que también podrá venir a esa hora? … ¿Que no lo sabes? … Ah, o sea, que todavía es el tío Neu quien la llama de tu parte… —sonrió con sorna, y despegó un momento el teléfono porque Lao exclamó algo con enfado—. Pues insinúo que todavía te tiemblan las piernas al hablar con la abuela... ¡Ay, vale! —se sobresaltó al oír otra exclamación, apartando de nuevo el teléfono—. Sí, sí... Tú también. Buenas noches, abuelo.
Kyo colgó el teléfono y lo lanzó sobre su cama, dejando caer los hombros con desánimo, sentado en su taburete. Se quedó quieto observando el lienzo a medio acabar que tenía delante, sobre el caballete. Aún eran las doce de la noche. Cuando no podía dormir se ponía a pintar, pero ahora había otra cosa que le impedía el sueño, y pintar no le era suficiente.
Lao le había estado recordando durante esa semana que mañana irían a visitar a su padre al cementerio y a realizar la ceremonia. Seguían una tradición que consistía en vestir al menos una prenda blanca, ir al mausoleo familiar que Ming Jie se había encargado de trasladar a Japón, encender unos inciensos, arrodillarse delante de la lápida del difunto y cada uno rezarle en silencio recordando sus vivencias pasadas.
En realidad, Kyo no quería ir. Todavía después de 10 años le seguía afectando la muerte de su padre, y era aún más doloroso el hecho de que la lápida de Yousuke había sido añadida en el mausoleo hace tan sólo un año. Aún recordaba nítidamente las imágenes de su hermano muriendo, y cada una era como un taladro en el pecho. Pero Kyo no se desquiciaba ni tenía pesadillas al respecto. Era afortunado. Tenía un iris que en la Asociación se calificaba como de tipo “ejemplar”, que poseía una capacidad de autocontrol emocional muy limpia, siendo así inmune a la enfermedad del majin. Algo que también tenían su abuelo Lao, Nakuru y Sam.
Mei Ling entró en la habitación y Kyo despertó de los recuerdos de golpe.
—¿Kyo? —bostezó la joven—. ¿Qué haces despierto? ¿Estabas hablando con alguien?
—Me ha llamado el abuelo. Para confirmar los últimos preparativos para mañana.
Mei Ling se quedó en silencio un rato. Se acercó a su hermano y lo abrazó por detrás, mirando el lienzo, que tenía varias pinceladas aparentemente al azar.
—¿Qué significado tiene eso? —se extrañó.
—Ninguno... —suspiró el chico con cansancio, y de pronto el lienzo estalló en llamas y a los pocos segundos se hizo ceniza—. Absolutamente nada, otra vez.
Mei Ling parpadeó con susto, preguntándose a qué había venido esa breve acción de rabia. No obstante, supuso que estaba desanimado por lo de mañana, así que le dio un beso en la mejilla y se fue a acostar, dejándolo tranquilo.
Kyo se quedó un buen rato sentado en su taburete, con sus pensamientos. Pero no duró mucho. Se puso en pie y se fue a la casa de Raijin, a ver si este estaba viendo la tele y hacerle compañía. Cogió una ganzúa antes de salir y ya en la puerta B abrió la cerradura con ella, como de costumbre. Se adentró hacia el salón y le sorprendió encontrarse todo oscuro y a Cleven en la mesa del comedor con una lamparita encendida, estudiando como una posesa. Se la veía agobiada.
—Eres un desastre —casi rio.
Cleven pegó un bote del susto.
—¡Kyosuke! Fuf, qué susto me has dado.
—Perdona. ¿Brey?
—Ah, ya está dormido, y los niños también. Creo que me voy a pasar la noche en vela. Espero que Denzel no sea muy duro con los que suspenden sus asignaturas, ya que es el primer examen que tenemos con él.
—Qué va, él no se enfada, no como Ishiguro —dijo, e imitó la postura y la cara del profesor de Matemáticas.
Cleven se rio con ganas, lo había clavado.
—¿Cómo lo llevas? —le preguntó Kyo.
—Un poco bastante mal. Me avergüenza admitir que muchas veces he tenido que acudir a mi hermano pequeño para que me ayudara a entender cosas de física, tecnología y mates.
—Hm —sonrió Kyo—. ¿Me vas a decir que él no ha acudido alguna vez a ti para que lo ayudaras con alguna materia?
Cleven se quedó callada, pensativa. La verdad es que no había caído en ello.
—Oh… Bueno, alguna vez sí que me ha pedido ayuda con Educación Física, es decir, para practicar agilidad con objetos. Atrapar una pelota a diferentes velocidades o direcciones, lanzarla para acertar en un objetivo…
—¿Tú… eres buena en eso?
—Heh… heh… —soltó una risilla altanera, cerrando los ojos—. Kyosuke, no sé si sabes que tienes ante ti a la número 1 en el ranking de juegos de disparos y lanzamiento de bolas en los tres recreativos más grandes de Akihabara.
—¿Qué? —se rio, asombrado—. ¿Tienes el récord en los juegos de puntería en tres locales distintos?
—Hace un par de años un tal Minoru Oulong me rompió el récord, pero entonces yo fui y lo volví a batir, y sigo la primera a día de hoy —se frotó las uñas en el jersey y se las miró con coquetería.
#22443 en Fantasía
#8158 en Personajes sobrenaturales
#12821 en Thriller
#6951 en Misterio
ciencia ficcion y accion, sobrenatural y misterio, drama familiar y romance
Editado: 06.04.2026