Cleventine 2: Pasado y Presente [parte 1: El Nudo Latente]

2x26. Entre desertores y bolsazos

2º LIBRO - Pasado y Presente

_PARTE 1: El nudo latente_

26.

Entre desertores y bolsazos

Neuval descendió lentamente cerca de ella y se quedó levitando a treinta centímetros del suelo, observándola.

—No morirás por eso —la tranquilizó, pero con un tono frío.

—¿Por qué no me matas? —preguntó ella, entre riendo y agonizando.

—No quiero ni debo hacerlo.

—¡No me hagas reír! —replicó, tratando de incorporarse—. ¡Tampoco querías ni debías matar a aquellos doce hombres! ¿¡Verdad!?

Neuval se quedó un momento en silencio, incómodo.

—No era yo.

—¡Y una mierda, poderoso Fuujin! —exclamó llena de rabia, y luego comenzó a reírse por lo bajo, más calmada—. ¿Por qué Alvion te deja aún con vida? —murmuró.

Neuval desvió la mirada, un poco sorprendido por esa pregunta.

—Dices que no eras tú —continuó la mujer—. Pero sí eras tú. Era tu otro yo. Tú eres el iris, y tu otro yo el majin. Muchos lo sabemos, gran Fuujin, que estás en grado VI. Poco te queda para llegar al grado VII y convertirte en arki.

—Eso no ocurrirá.

—Claro que sí —sonrió fríamente—. No niegues que sabes perfectamente que los majin crecen con el tiempo. Crees estar ahora a salvo porque Alvion te controla, pero llegará un punto en que tu otro yo se haga tan fuerte que ni Dios podrá salvarte. Eres una amenaza para el mundo. Y lo sabes, pero no lo quieres reconocer.

—Eso no ocurrirá —repitió.

La ex-almaati volvió a reírse por lo bajo y se quedó un rato en silencio.

—Los iris acaban con las amenazas del mundo —musitó—. Pero contigo hacen la vista gorda. ¡Tú... —exclamó de pronto, llena de rabia—... deberías morir! Muchos sabemos las cosas horribles que tu majin ha hecho desde que eres un iris. ¡Destruiste la mitad de este país hace siete años!

—¡Eso fue…! —exclamó Neuval, alterado. Iba a decir que fue un accidente, pero no pudo decir eso, porque era mentira—. Mi majin se descontroló esa vez hasta límites inesperados. Habían asesinado a mi mujer y me volví loco. Pero la Asociación lo arregló todo, los taimu detuvieron el tiempo del mundo unos días hasta que todo fue reconstruido con el poder de Alvion y de los demás iris de Japón. Las memorias de los inocentes fueron borradas. Y no murió nadie.

—Eso es lo más extraño. ¿Arrasas medio país con tu furia y tu viento y nadie acabó muerto? Debes de ser el hombre más suertudo del mundo, Fuujin. Pero también de los más sensibles. Durante años han ido aumentando los grados de tu majin. Te falta poco para convertirte en otra persona, es inevitable, y lo sabes. Entonces seguirán haciendo la vista gorda... hasta que ya nadie pueda hacer nada cuando llegues al grado VII y destruyas el mundo entero, como hacen los arki, que son lo opuesto a los iris.

—Si quieres vengar a esos doce colegas tuyos de mierda que intentaron atacarme el otro día en un callejón...

—Sé la importancia que tiene diferenciar a un inocente de un culpable, y tuviste suerte de que esos doce fueran culpables. —Hizo una pausa para respirar hondo y aguantar el dolor de los cortes—. No te equivoques. Ellos, ni eran nuestros colegas ni eran almaati. Sólo eran humanos comunes, criminales comunes. Puedes respirar aliviado.

—¿¡Y por qué coño unos almaati como vosotros se juntarían con unos criminales!? —exclamó enfadado—. ¿¡De qué vais!? ¿Sois desertores y ahora os pasáis al bando enemigo?

—¿Cuál crees tú que es el bando enemigo? —sonrió fríamente.

—¡Los criminales humanos, el único que hay!

—Dios, Fuujin... Uno de los hombres más inteligentes del mundo, y no sabes nada.

Neuval entornó sus ojos grises con desafío, no sabía si ella sólo pretendía provocarle o de verdad estaba escondiendo algo importante que ignoraba.

—Tu conciencia puede estar libre por tu inexplicable suerte. ¿Pero qué harás cuando tu majin acabe matando a un inocente? Tú, el bueno de Fuujin, jamás serás capaz de perdonártelo, y Alvion no tendrá más remedio que tomar medidas drásticas. Nadie ni nada podrá frenarte. Como pasa con Yamijin-sama.

Neuval abrió los ojos con desconcierto al oír ese apodo. Supo que se refería a Izan.

—¿Qué has dicho...?

—No estamos aquí para vengar a esos criminales normales que mataste —le explicó la mujer, incorporándose sobre el suelo de grava un poco más, con dificultad—. Fuimos nosotros quienes te los enviamos.

—¿¡Qué!?

—Sí, Fuujin, somos desertores, ya no ayudamos a los iris a salvar a los buenos e inocentes humanos. Ahora somos lo que llamarías criminales. Es la única posibilidad a la que nos hemos aferrado para sobrevivir. Izan Saehara ha alcanzado el grado VII de su majin, ¡ahora es un arki! Está en esta ciudad y está tramando algo terrible. Ni Alvion puede detenerlo, porque si un iris se convierte en arki, él ya no podrá controlarlo. Todos aquellos que sean del bando del bien son los enemigos directos del arki, y serán los primeros a los que destruya.




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