2º LIBRO - Pasado y Presente
_PARTE 1: El nudo latente_
27.
Las consecuencias de un descuido
—¡Demonios, es Naminé! —saltó Link al ver a su hermana ahí al otro lado de la calle desde la ventana de la cafetería.
Se levantó de la silla de tal forma que casi vuelca la mesa, y salió escopetado del local. Owen también se sobresaltó y corrió detrás de su hermano. Denzel, por su parte, se pegó a la ventana para verla, dándole un vuelco el corazón.
—¡Nami! —apareció Link tras abrirse paso entre la masa de gente, y la detuvo, agarrándola de los brazos.
—¡Cálmate, Naminé! —se apuró Owen, sujetando su bolso para que dejara de sacudirlo—. ¡Que estás llamando demasiado la atención!
—¡Suéltame, Link, suéltame! —se agitó—. ¡Son bandidos que merecen ser arrestados, yo misma los llevaré ante los soldados imperiales!
—¡No, Nami, aquí no es como en casa! —intentó explicarle Link—. Estamos 200 años en el futuro. Aquí tienen nuevas leyes y agentes especializados en…
Nada más decirlo, aparecieron tres policías con las porras a mano, y se quedaron de piedra al ver a tres hombres tirados en el suelo viendo las estrellas. Después miraron con desafío a Owen y a Link, que seguían sujetando a su hermana.
—¿¡Qué pasa aquí!?
Los tres hermanos se quedaron mudos, en tensión, sin saber qué decir. Neuval, viendo que esas tres extrañas personas no sabían tratar con policías, tuvo que intervenir antes de que los agentes los tachasen a ellos erróneamente como los agresores.
—No pasa nada —les dijo Neuval, interponiéndose rápidamente—. Son esos hombres, venían con actitud agresiva hacia mí y luego han intentado atacar a esa mujer. Miren, ¡van armados! —señaló las pistolas que los tres ex-almaati tenían en los estuches a cada costado, bajo la chaqueta del traje.
—¡Esposadlos, rápido! —ordenó uno de los agentes a sus dos compañeros, y cada uno se encargó de un ex-almaati, poniéndolos bocabajo para esposarlos por la espalda, y les quitaron las armas con cuidado—. Increíble que tengamos algo así en esta ciudad de repente.
—Muere Takeshi Nonomiya y ya se creen los delincuentes que tienen vía libre… —bufó otro de los policías—. Verán cuando Hatori Nonomiya termine de establecerse en el puesto y comience a poner orden, las alimañas no podrán ni respirar.
De regreso a la normalidad en la plaza, Neuval giró sobre sus talones y se encontró con la mujer volviendo a perder los nervios contra los dos que la sujetaban.
—¿¡Y vosotros dónde os habíais metido!? —les gritó con enfado—. ¡Llevo buscándoos desde ayer en este lugar tan raro! ¿¡Dónde estamos!? ¿¡Qué es de los demás!? ¡Respondedme! Quiero volver a casa…
—Calma, calma… —insistía Link.
—¿Dónde estamos? Quiero volver a casa…
Sus hermanos intentaron tranquilizarla. Ella había estado perdida en la ciudad más tiempo y seguramente no había tenido la misma suerte que ellos de no encontrarse con peligros.
—Disculpad... —se les acercó Neuval, hablándoles en mandarín—. ¿Estáis bien?
—Sí, no se preocupe —le dijo Link—. Somos sus hermanos. Siento lo ocurrido, es que está asustada.
Neuval asintió y se quedó observándolos con curiosidad. «Tres hermanos taimuki chinos muy raros en medio de Tokio» pensó intrigado, «¿Los otros dos también manejarán el Poder de los Sellos? ¿Denzel los conoce? Sólo él ha podido enseñarles ese poder. Hmmm…». Le sonaba mucho la camiseta que Owen llevaba puesta, era igual que una que tenía Denzel. Y la ropa que llevaba Link le recordaba a la de Yako.
Justo en ese momento, Denzel por fin llegó hasta ellos, parándose un momento para recuperar el aliento, apoyado en sus rodillas.
—Naminé… —musitó Denzel, contemplándola con admiración por primera vez en su vida a través de sus gafas—. Nami, eres tú…
La mujer levantó un poco la cabeza entre los brazos de Owen y lo miró con sorpresa, frunciendo el ceño.
—¿Padre?
Denzel sonrió con emoción, sin poder creérselo. Naminé corrió hacia él al instante, abrazándolo exasperada. Él la abrazó de vuelta, cerrando los ojos con tristeza, apoyando la mejilla sobre su cabeza para sentirla, oliendo el perfume de su cabello.
—Mi querida Nami…
—Menos mal que estás aquí —sollozó Naminé, apartándose un poco para mirarlo, y se quedó algo extrañada—. ¿También has saltado en el tiempo con nosotros? Estás... Estás algo diferente, pareces un poco más mayor, y te has cortado el pelo… ¿Y qué tipo de lentes llevas puestas? Estabas inconsciente en el suelo, en tu estudio, y…
—Nami —le sonrió con cariño—. No soy el de tu época.
—¿Qué? —se sorprendió—. Entonces ¿qué ha pasado?
—Veo que tendremos que explicárt… —Denzel se calló cuando se dio cuenta de que el parisino estaba ahí con cara de cotilla—. ¡Neuval!
Este levantó una mano tímida y saludó con ella, sin salir de su confusión.
—¿Lo conoces, padre? —preguntó Link.
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Editado: 06.04.2026