2º LIBRO - Pasado y Presente
_PARTE 1: El nudo latente_
37.
Tarde de juegos
—Padre, estoy agotada —jadeó Naminé, apoyándose en un árbol en mitad de una calle bulliciosa.
Denzel se detuvo y se volvió hacia ella. Frunció los labios, meditabundo, y echó un último vistazo a los alrededores. Después se acercó a ella y la rodeó con un brazo. Anduvieron hasta un callejón solitario y, en un parpadeo, desaparecieron. Un segundo después, reaparecieron en el piso de Denzel, en el salón. Naminé se sentó en el sofá, abatida.
—Lo siento. Normalmente tengo energía para encargarme de cualquier cosa. No sé qué me pasa…
—Yo sí. Llevas un día entero acumulando tensión y no has dormido ni un minuto después de un viaje de doscientos años. Ni siquiera lo haces en tu época, no paras de trabajar y de cuidar a tu familia todo el tiempo. Y, lo más importante, antes apenas has probado mi pescado rebozado. Mi pescado rebozado, Nami —reiteró con énfasis.
—Lo sé, es increíble, adoro tu pescado rebozado al estilo inglés y no he sido capaz de tomar ni tres trozos —suspiró largamente, cerrando los ojos—. No paro de pensar en mis hermanos y en mis hijos y... Maldita sea, ¿cómo pueden esos dos aguantar...?
—Owen y Link han llegado a dormir bien la noche anterior y a comer adecuadamente. Y no tienen tantas preocupaciones en vuestra época como tú. Lo estás pasando peor que ellos, así que escúchame bien —se puso severo, colocándose delante de ella con un dedo levantado—. Vas a comer lo que este mediodía no pudiste, está en la nevera y ya te he enseñado a usar el microondas. Y después vas a dormir. Usa la habitación de invitados, es cómoda. ¿Has entendido?
—No me hables como si fuera una niña, tengo 31 años —dijo molesta.
—Oooh, 31 añitos… —dijo con un tono tierno, pero Naminé lo miró más molesta, sabiendo que lo decía como burla—. Vale, perdona. Pero hazme caso —se puso de cuclillas frente a ella, cogiendo sus manos—. Yo seguiré buscando a tus hermanos. Los vamos a encontrar, o ellos a nosotros, tarde o temprano. Sois listos.
—Yo también quiero buscarlos. An Ju es muy tímida, debe de estar tan asustada… y está encinta, y… —insistió, pero Denzel le selló los labios con el dedo.
—Ya me encargo yo, con Link y con Owen. Te avisaremos enseguida si encontramos a alguno de tus hermanos. No sufras por An Ju. Es tímida, pero…
—La mejor usando el Poder de los Sellos, después de Robin —asintió Naminé.
—Tengo las tres hijas más invencibles del mundo —sonrió Denzel—. Christine pega puñetazos como una almaati. Incluso con 80 años los seguía dando bien fuertes, ¿sabes?
—Hahah… —se rio Naminé, imaginándolo—. ¿Cómo les irá a Link y Owen?
—Hace poco recibí un mensaje de cada uno en el teléfono —contestó, sacando el aparato del bolsillo, y Naminé lo miró con curiosidad—. Link no anda muy lejos de aquí, le va bien, y ya le he dicho que no vuelva a romper nada. Y Owen está un poco lejos, pero ya lo conoces, se ha aprendido ya la mayoría de las calles, así que perderse no creo que se pierda. Siguen buscando.
—¿Estás seguro de que no puedes usar tu Técnica de Localización?
—No, love. Está diseñada para videntes. Yo no puedo usarla, ni siquiera con estas gafas especiales.
—Pues déjanos reaprenderla. ¿Tienes alguno de sus pergaminos por aquí o todos están en manos de iris Líderes?
—Pipi es el único iris de esta ciudad que tiene un pergamino de la Técnica de Localización. El resto está en manos de otros Líderes en otras regiones y países. Sin embargo…
—Link, Owen y yo sí podemos efectuar la Técnica de Localización —insistió ella—. Sé que los dioses prohibieron que nosotros usáramos tus Técnicas espaciotemporales, pero no tienen por qué enterarse, y lo haríamos rápido y discreto…
—Sería la primera cosa que hubiese hecho desde el principio, si no fuera porque no serviría de nada. La Técnica de Localización no detecta a personas o cosas que pertenecen a otro tiempo.
—Oh…
La mujer asintió en silencio, comprendiendo. Pero se la veía todavía inquieta, por lo que Denzel posó una mano en su mejilla.
—Haz lo que te he dicho. Descanso y alimento. Repón energías, así nos ayudarás mejor. Sé lógica, sé eficaz. ¿Vas a ser buena?
—¿Me lo pregunta un demonio? —se rio.
Denzel también se rio y besó el dorso de su mano.
—Ya sabes, tienes comida, tele, música, váter, y ni se te ocurra meter los dedos en esos agujeros de las paredes, dan calambre —le recordó—. Y si llama alguien por teléfono —le señaló el aparato en la mesilla junto al sofá—, no contestes, y no abras la puerta a desconocidos.
—Vale...
—Y si ocurre algo urgente y no consigues localizarme, tienes ahí donde os indiqué antes, en la mesilla junto al sofá, el teléfono y el papel con el número de la abuela Agatha. Pero llámala sólo si es una situación de vida o muerte y yo no estoy disponible. En serio, Naminé. No quiero que ella se meta en mis asuntos, por ahora.
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Editado: 06.04.2026