2º LIBRO - Pasado y Presente
_PARTE 2: El descubrimiento_
53.
Reclutados de nuevo
Brey sacó sus cascos y se los puso, pero antes de encender la música, vio a su amigo Lenny un poco más allá, en el monumento del patio, que era una rara pieza de arte moderno hecha de bronce. Estaba con la menudita Cho, los hermanastros Ruri y Juugo, y Eliam también. Ruri y Cho estaban entretenidas mirando una revista de moda, mientras que el paliducho de Juugo estaba, como siempre, ahí de pie sin hacer nada ni destacar en nada, pareciendo una estatua más del monumento. Al lado, Eliam estaba conversando con Lenny, el cual, al ver a Brey, le hizo señas con la mano para que viniera.
—Raijin —lo llamó Lenny, con una cara llena de indignación, señalando a Eliam—. Jones dice que se quiere ir a Argentina.
Brey frunció el ceño y miró a Eliam, el cual agachó la mirada.
—¿De vacaciones? —preguntó el rubio.
—No —contestó Lenny antes que nadie, indignándose más—. Nos abandona, Raijin.
—¿Eliam? —saltó Brey, acercándose a él y clavándole la mirada—. Explícame eso tan irracional.
—No es que abandone, Rai —suspiró este amargamente—. Es sólo... que desde hace unos días estoy pensando en regresarme a mi país.
—Este es tu país —repuso, y Lenny asintió firmemente, cruzándose de brazos.
—Heh... —casi rio—. Es cierto que vivo aquí desde hace muchos años, pero sólo porque mi hermano estaba destinado a vivir aquí tras convertirse en iris. Si vine aquí con él en vez de quedarme en Argentina con mi abuela materna es porque... no quería dejarlo solo. Entonces yo creía que debía quedarme con Drasik porque era pequeño, porque mi deber como hermano mayor era cuidarlo. Creía que me necesitaba, dado que la muerte de mis padres le afectó mucho y eso… Sin embargo, acabo de darme cuenta de que nunca me necesitó. Ya los tenía a ustedes, y los sigue teniendo.
—Eliam… —intervino Brey.
—Yo aquí jamás pinté nada, Raijin —prosiguió—. Hace poco que me di cuenta de ello. Yo nunca quise venirme a vivir aquí, nunca quise salir de Argentina. Aquí he sido feliz, sí, pero siempre extrañé mi país. Vine aquí por Drasik, pero en vano. Fui un estúpido.
A partir de ahí se formó un silencio.
—¿Puedo pegarle? —preguntó Cho, dándose con el puño en la palma con gesto hosco.
—¿Qué es lo que ha pasado? —preguntó Brey, acercándose más a Eliam—. ¿Os habéis peleado o qué? ¿Qué te ha dicho ese idiota de Drasik? Se ha vuelto a comportar como un mamón contigo, ¿verdad? Ese descerebrado cada vez tiene más comportamientos que no son propios de él… —caviló con suspicacia para sí mismo, mirando a un lado—. Empieza a preocuparme…
Eliam sonrió y cerró los ojos, negando con la cabeza. Se levantó del bordillo del monumento, indicando que se marchaba.
—Es igual, Raijin, olvidalo. Son cosas mías.
Se fue alejando hacia el aparcamiento mientras se ponía el casco de la moto.
—Lo único que quiero y siempre quise es que a Drasik no le faltase de nada y viviera bien. Lo que no quiero es ser un estorbo en su vida. Además —se detuvo un momento, sin volverse—, cuando él nació, mis padres ya estaban divorciados y vivimos cada uno con uno de nuestros padres. Empezamos viviendo separados, tal vez eso nunca debió haber cambiado.
Cuando se perdió de vista, los cinco amigos cruzaron varias miradas de incomodidad e incomprensión.
—No puede hablar en serio —protestó Ruri, mascando su chicle con el que llevaba dos horas.
—Dejadlo, sólo está deprimido, se le pasará —dijo Lenny—. ¿Va a preferir vivir con su abuela antes que con su hermano?
—La cuestión es quién lo trata mejor —apuntó Brey—. En serio, ese idiota de Drasik lleva comportándose muy raro últimamente. Algo le pasa. Voy a tener que vigilarlo todavía más de cerca.
Los otros cuatro no dijeron nada más, esperando que a Eliam se le pasase el bajón y cambiara de idea. El argentino había sido para ellos un amigo muy querido desde hacía años. Eliam tenía una simpatía natural que atraía a los demás, pero además tenía algo que escaseaba mucho hoy en día, que es saber alejarse de las banalidades comunes y centrar la vida en lo que importaba. Todos los amigos que había tenido, cuando habían tenido alguno de los miles de problemas más típicos en el ámbito social, laboral o familiar, siempre acudían a hablar con él, y él sabía qué decirles, para hacerles darse cuenta de que lo que ellos veían como un problema, en realidad era una tontería, o bien, era solucionable.
Eliam mató a un hombre cuando tenía 6 años. Tuvo que hacerlo. Si no lo hubiese hecho, aquel hombre habría matado a su hermano pequeño. El trágico día en que unos malnacidos vinieron a su casa, asesinaron a sus padres y Drasik, al presenciarlo, se convirtió en iris con 3 años, Eliam hizo lo posible por sobrevivir y proteger a su hermano cuando aquellos tipos fueron a buscarlos a ellos también para darles el mismo fin. Obviamente, aquello lo dejó marcado. Pero, por fortuna, no en el mal sentido. Eliam no se convirtió en iris porque no vio con sus ojos la muerte de sus padres, pero Alvion igualmente tuvo que darle un tratamiento, una ayuda, para evitar que un acto así trastornara a un inocente niño de 6 años. Y fue muy efectivo.
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Editado: 06.04.2026