2º LIBRO - Pasado y Presente
_PARTE 2: El descubrimiento_
72.
Las historias bajo llave (2/2)
Yenkis deslizó el ratón de un lado a otro, infiltrándose en el resto de archivos de Hatori. Puso la palabra “iris” en el buscador interno, pero le mostró cero resultados. Frunció el ceño. Probó a poner “Monte Zou”, o “Asociación”… pero nada. Se quedó pensando unos segundos.
—Cubito —le susurró a su dispositivo sobre la mesa—. Busca en este equipo la ubicación de archivos bloqueados con restricción encriptada.
Una de las líneas de luz que recorrían el cubo cambió de color y parpadeó un poco. A los tres segundos, se abrió una ventana en la pantalla, que solamente contenía una carpeta: “La Caza”.
«¿La Caza?» se sorprendió Yenkis. Con el mismo programa con que había abierto los archivos de su padre, desbloqueó esa carpeta. Y se desplegaron como un centenar de carpetas más.
«“Iris… Iris Europa… Iris Australia… de África, de Norteamérica, de Sudamérica, Asia occidental, Asia oriental, Japón, Estados Unidos, Alemania, China, Argentina”… ¿Qué? ¿¡Qué!?» se horrorizó, mientras sus ojos navegaban velozmente de una carpeta a otra. «“Caza #19 en Reino Unido… Caza #32 en México… Caza #4 en Japón”… ¡Todos son intentos de caza contra iris de todo el mundo! Carpeta “Cazadores”, ¿qué es esto?» abrió aquella, y comenzó a leer los archivos. Se llevó una mano a la boca para ahogar un respingo. «“Un grupo clandestino de aliados internacionales… formado por policías, políticos, funcionarios y colaboradores de todo el mundo… Fundado por vez primera por Takeshi Nonomiya”. ¡Dios mío, todo esto…! ¡Tienen todo esto! ¡Saben muchas cosas sobre los iris, y las saben desde hace décadas!» pensó, palideciendo, cada vez más asustado.
«“Objetivo y protocolo de actuación. Prioridad mundial. Investigación, persecución y caza de los llamados iris. En caso de capturar a uno… permitido el Protocolo 56… confinamiento para prevención de riesgos… tortura para obtener información… y experimentación para… conocer mejor su biología diferente… con el fin de localizar su sede… abolirla… y erradicar la existencia total de los iris”».
Yenkis separó la mano del ratón. La miró y vio que le temblaba. Todo el cuerpo le temblaba. Pero no podía moverse, no le obedecían los músculos.
He aquí la verdad, toda la verdad. ¿Qué culpa tenía un niño de 12 años por pensar que sería interesante descubrirla, que no podía hacer daño, y que lo más grave que presentaría sería, si acaso, un conflicto entre dos partes que podría resolverse con explicaciones o entendimiento? Nunca lo imaginó, lo alarmantemente grave que era en realidad toda la situación de los iris y su conflicto, no sólo con la policía de Japón, sino también con gente poderosa de todo el mundo que llevaba una operación clandestina al margen de los derechos humanos.
Le temblaba el cuerpo, porque por fin se dio cuenta de que, si Hatori descubría que era un iris… ya nunca regresaría a casa, ya nunca vería la luz del sol. Y en esos archivos dejaban claro que no importaba que fuera un niño.
Se quedó en blanco un momento, sin saber qué hacer, intentando ordenar sus pensamientos, asimilar las cosas… Empezó a cerrar todos los archivos y ventanas a toda prisa.
Sin embargo, se topó con uno que antes había pasado por alto. Sólo el título bastó para hacerle arriesgar unos segundos más. Aquello sí que le causó el mayor desconcierto. Era otro de los archivos de su padre, un informe clasificado de la Asociación, redactado por él mismo.
«Hatori… ¿¡Estuvo en el Monte Zou hace 9 años!?» brincó Yenkis, y leyó más. «“Los dioses ordenaron su captura, para enjuiciamiento y análisis”… ¿Qué? ¿Pero de qué dioses habla esto? ¿Y cómo que enjuiciamiento? “El antecedente se refiere al fallecimiento de… Hatori Nonomiya… Se presume que fue asesinado en acto de servicio por un criminal humano. Según los dioses, estuvo oficialmente muerto al presentarse su espíritu en la Puerta Intermedia… pero… el espíritu desapareció ante los ojos de todos ellos y Hatori despertó en su cuerpo físico, de regreso a la vida sin explicación posible”».
Yenkis parpadeó un par de veces. Pensó que este informe sería algún tipo de broma o de falsedad, porque lo que contaba era sin duda un disparate. «“Como consecuencia, los dioses calificaron esto como un ‘fenómeno prohibido’ y por eso ordenaron a la Asociación la captura de Hatori, de la cual se ocuparon los iris de la ORS de Kanon Yuudai, y su traslado al Monte Zou para ser sometido a un análisis… quedando finalmente sin explicación posible o resultado concluyente. Pero algo no me cuadra. Los dioses cambiaron su comportamiento tras analizar la energía de Hatori y las memorias previas a su muerte. Le dijeron a Alvion que no iniciara ninguna investigación sobre el presunto asesino. Sé que esos dioses vieron algo… y nos lo ocultan… y no me sorprende… No obstante, Hatori Nonomiya fue sometido a un borrado de memoria y devuelto a su vida para no alterar posibles implicaciones de las energías del Equilibrio, quedando este caso como una investigación pendiente hasta el día de hoy sin que los dioses se hayan vuelto a pronunciar sobre ello”».
Yenkis necesitaba respirar. Su cabeza ya no podía más, no sabía qué tipo de locura acababa de leer. Luego se dio cuenta de que, a consecuencia de este estado de pánico y estrés, su ojo izquierdo estaba brillando. Lo vio en su propio reflejo en el otro ordenador apagado que había sobre la mesa. Dando un respingo horrorizado, se tapó el ojo rápidamente con las dos manos.
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Editado: 24.04.2026