2º LIBRO - Pasado y Presente
_PARTE 2: El descubrimiento_
86.
Dolor, fracaso, culpa
Cuando Brey atravesó la entrada de su casa, todo parecía en orden, no había habido ningún incendio o destrozo. No obstante, en medio del salón, encontró a Yako y a Neuval, juntos, hablando entre ellos en voz baja. Dejaron de hablar cuando vieron a Brey. No había nadie más que ellos dos ahí. ¿Qué hacían ahí? ¿Y por qué lo miraban así? Sus nervios aumentaron. Pero ahora sólo tenía una cosa en mente, especialmente tras observar toda la estancia y notar una clara ausencia.
—¿Dónde están? —preguntó directamente.
—Raijin… —Yako se acercó a él, titubeante.
—No, no, no —lo detuvo alzando una mano—. Los mellizos. ¿Dónde están? Suéltalo de una vez, sin irte por las ramas.
Yako se giró hacia atrás y miró un momento a Neuval. Este no hizo ni dijo nada, estaba de brazos cruzados, todavía con el chándal deportivo, y descalzo, habiendo dejado sus pantuflas en la entrada, y totalmente despeinado. Pero estaba muy serio. Y ver a Neuval serio era lo realmente preocupante.
—Daisuke está perfectamente, está ahora con Mei Ling y Kyo en su casa —le explicó Yako finalmente—. En cuanto a Clover… está desaparecida.
Brey cerró los ojos al instante y dio unos pasos, llevándose las manos a la cabeza.
—Se ha escapado… por mi culpa… lo sabía, sabía que tenía que haber hablado con ella antes, haber arreglado la situación antes… ¡No habrá ido muy lejos, la buscaré por el edificio y por la calle…!
—Raijin, no… No se trata de eso. Clover no se ha escapado.
El rubio se giró hacia su amigo, mirándolo con sorpresa.
—Hemos analizado todos los escenarios posibles. Hemos revisado dos veces las grabaciones de todo el edificio, hemos hablado con vecinos y hemos examinado pruebas. Raijin… —suspiró Yako un momento, conteniendo su propio disgusto—. Alguien la ha secuestrado en medio de la noche.
—¿¡Qué!? ¡No! ¡No, eso no es posible! ¡La fui a ver esta mañana temprano, antes de irme, la vi en su cama! No la desperté, sólo me despedí de ella y…
—¿La viste? ¿Viste su cara?
—Sí… bueno, no… Sólo su cabello. Y estaba tapada con el edredón, y…
—Quien se la haya llevado, dejó muñecos bajo el edredón y una peluca para simular que seguía ahí en su cama. Eso es lo que encontró Daisuke cuando fue a despertarla, cuando Agatha llegó para hacerles el desayuno.
—¿Qué? No, no, no, espera, no tiene sentido… Nadie ha entrado en mi casa en medio de la noche, nadie puede burlar el sistema de seguridad Hoteitsuba que me instaló Lao —dijo mirando a Neuval—. Y las cámaras del edificio…
—No muestran nada ni a nadie —le interrumpió Yako de nuevo—, ni entrando ni saliendo por tu puerta, desde ayer cuando se marchó tu asistente social hasta esta mañana cuando tú saliste. Al poco rato de marcharte con Drasik, salió Cleven, con actitud normal. Y a los pocos minutos de marcharse Cleven, dice Agatha que se teletransportó directamente al interior de tu casa. Llamó a los niños para que despertaran. Bajó Daisuke, pero bajó solo, porque venía de tu habitación, y Agatha le dijo que fuera a buscar a Clover. Entonces Daisuke volvió a subir, dice que la llamó y que ella no respondía, y fue cuando apartó el edredón y descubrió los peluches amontonados y la peluca.
—Pero… no… —Brey seguía confuso, nervioso, convencido de que la causa era otra, de que los demás habían tenido que pasar algo por alto.
—¿Por qué durmió contigo el niño anoche? —habló Neuval por fin.
Brey se sobresaltó un poco. La voz de Neuval no sonaba como siempre.
—Mojó la cama, y estaba algo inquieto. Dijo que algo en su habitación le hacía sentirse incómodo y que no le dejaba dormir. Era poco probable, pero por si acaso fui a ver si detectaba algún campo electromagnético…
—Los fantasmas nunca se acercan a gente viva desconocida —objetó Neuval—. Sólo interaccionan con objetos o personas que entren en su zona de fallecimiento. Si salen de ella para interaccionar con algún vivo, siempre es con familiares o conocidos de su vida. Este edificio no es zona de muerte de ningún fantasma y todos nuestros familiares y conocidos fallecidos han acabado destinados como espíritus a las dimensiones de los dioses.
—¡Lo sé, joder! Pero os juro que ya he detectado cosas antes. Desde que vine a vivir aquí y desde que nacieron los mellizos, empecé a detectar más campos de lo normal, aquí en casa, o yendo por la calle o al parque con los niños.
—Como sea —repuso Neuval—. Obviamente no es un fantasma quien se ha llevado a la niña.
—¡Gracias por la obviedad, ¿y entonces quién coño ha sido?! —gritó, cada vez más alterado—. No, no, no… Nadie se la ha llevado. Se ha escondido en algún sitio, o se ha ido a algún sitio. Las cámaras pueden fallar, no hay otra explicación. Sigue aquí, en algún lugar, no habéis mirado bien…
—Brey, he comprobado personalmente el sistema de seguridad de todas las ventanas, tanto por dentro como por fuera, y de la puerta —le dijo Neuval—. Ninguna ventana ha sido forzada ni manipulada desde fuera. Y Hoti ha confirmado que no hay fallo en las cámaras.
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Editado: 24.04.2026