3º LIBRO - Presente y Futuro
_PARTE 1: Identidad_
3.
La mentira necesaria
Cleven llegó al portal de casa al fin. Había escrito a su tío hace 15 minutos diciéndole que ya volvía y que apenas le quedaba batería. Después de eso, apagó el móvil, sabiendo que su tío intentaría llamarla de vuelta, para que pareciera que su batería ya se había agotado.
Cleven había decidido hacer las cosas de una manera que creía la mejor para sí misma y para los demás. Y eso incluía mentirles. Igual que ellos habían hecho con ella. Pero, como ella siempre solía decir en un pasado lejano, no hay que pararse a pensar en si mentir es algo bueno o malo, sino en si es necesario o no. En este momento, era necesario, y así iba a ser por ahora. Más adelante, la verdad ya tendría su momento de salir a la luz, igualmente, cuando fuese necesaria.
Su prima estaba secuestrada y desaparecida, así que Cleven no quería convertirse en una nueva e innecesaria preocupación o molestia para los demás. Nada había más importante ahora que Clover, y también la concentración y templanza de todos aquellos que tenían posibilidades de salvarla del mal sobrenatural que la retenía. Necesitaban fijar esa concentración y templanza sólo en eso.
Se preparó para dar su mejor actuación y entró en el edificio. Una vez salió del ascensor al rellano de la quinta planta, se paró ahí y miró a la puerta C. Luego a la puerta D. Tenía que ser Mei Ling o Eliam. Si alguien le iba a contar una falsa historia sobre lo que le había pasado a Clover, prefería que fueran ellos antes que su tío, o antes que Yako.
Brey ya le dijo en su mensaje de hace unas horas, antes de irse a la reunión del pub, que había pasado algo grave y que tenía que irse un rato a un sitio, y que, si llegaba a casa y él no estaba, les preguntase a Mei Ling o a Eliam sobre lo ocurrido. Aunque su tío ya estuviese ahí en casa, para Cleven iba a ser menos doloroso escuchar cómo Mei Ling o Eliam le mentían.
Pero Cleven tenía claro que tenía que ser Mei Ling, porque no podía olvidar un detalle importante: Drasik llegó a verla en las escaleras, escuchando a escondidas, cuando Riku se llevó a Daisuke. Aunque no hubo tiempo de explicar nada, ya que Drasik en ese momento tenía la prioridad de irse corriendo a entregar las instrucciones de Yako a los almaati, Cleven no quería arriesgarse a ir a la vivienda de Eliam a fingir informarse de lo que había sucedido y que Drasik estuviera ahí, la viera y se oliera que ahí no encajaba algo.
Así, pues, Cleven respiró hondo y se encaminó con determinación a la puerta de los Lao.
—¿Cleventine? —oyó una voz tras ella.
Se dio la vuelta, sobresaltada, y vio a Eliam ahí en la puerta de su vivienda, a punto de salir con una bolsa de basura. El chico la miraba con la misma expresión afligida que había tenido toda la tarde.
Cleven se dio cuenta de que tenía que reaccionar.
—Ah… Eliam… Ho-hola…
—¿Recién llegás? —preguntó, dejando la bolsa de basura en una esquina, junto a su puerta.
—Eh… Sí, yo… Verás, es que yo… —sacó rápidamente su móvil del bolsillo y procuró hacer bien su papel—. Había recibido un mensaje preocupante de mi tío esta tarde. No lo leí hasta hace un rato, y se me agotó la batería… y me decía que si no estaba él en casa, fuera a preguntaros a ti o a Mei Ling.
—Sí, así es. Pero tu tío ya está ahí en casa. Con Yako.
—Oh… ya, bueno, verás, es que yo… si te soy sincera, estoy oliéndome que ha pasado algo muy malo, y… me da la sensación de que mi tío no está bien ahora, y… no lo quiero molestar y hacerle contarme algo que le haga sentirse peor… y… había pensado que mejor le preguntaría a Mei Ling, ya sabes, para que mi tío no tenga que hacerlo…
—Claro… Lo entiendo. Sí, la verdad es que Raijin no está muy… Pero, eh, ya que estás acá y me encontré yo con vos, si querés te lo cuento yo.
—Perdona, Eli, no quería molestarte a ti porque sé que estabas este fin de semana estudiando para exámenes… —intentó disuadirle.
—No es molestia, de verdad. Además, Mei y Kyo no están ahora, salieron hace un rato a comprar, antes de que cierre la tienda.
—Oh…
—Ven, pasá, por favor —le hizo un gesto educado, abriendo más su puerta—. Te contaré lo que necesitás saber. Así podrás hablar luego con Raijin con más calma, ¿ok?
—Sí, Eli, muchas gracias —terminó accediendo Cleven, y entró en su vivienda.
No le quedaba más remedio. Si no estaban ni Mei Ling ni Kyo, Eliam era la única opción. Al pasar al interior y quitarse las zapatillas, miró disimuladamente por todos lados, hacia el salón, la cocina, las escaleras que iban a la planta superior… No parecía estar Drasik por ahí ahora.
—Ehm… ¿Está tu hermano?
—¿Dras? Sí, está arriba, en su habitación, con sus cosas. No te preocupés, no vendrá a molestarte. Que ya sé que en las últimas semanas estuvo varias veces comportándose un poco pegajoso con vos. No se lo tengás en cuenta, por favor. Es muy caprichoso con las chicas, pero no en plan creepy o mujeriego. Te aseguro que él no las ve como trozos de carne, como suelen pensar algunos; él en verdad las trata a todas sin mentiras ni juegos sucios. Simplemente, le gusta disfrutar, divertirse, pasar buenos momentos… siempre y cuando ellas también disfruten y se diviertan.
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Editado: 12.07.2026