3º LIBRO - Presente y Futuro
_PARTE 1: Identidad_
5.
La noche más larga (2/4)
Aquella debía de ser la primera vez que los seis gatitos dormían en un lugar seco, cálido y silencioso desde que nacieron. Tampoco es que llevasen mucho tiempo en el mundo.
Al menos, para Hélium, sí fue un cambio de vida radical. Siempre había sido callejera. Y desde luego no manifestaba ninguna queja o aversión ante ese lujo de tener al lado un plato lleno de agua fresca y otro lleno de pollo y pescado cocido, y también el gozo de poder tumbarse y estirar las cuatro patas todo lo que pudo sobre las suaves y limpias mantas y cojines que su salvador le había colocado en un acogedor rincón de una habitación de la planta baja, mientras amamantaba a sus seis crías.
Era una sala de estar que estaba en la parte posterior de la casa, por el pasillo junto a las escaleras, y frente al despacho habitual de Neuval. Tenía unos sofás y algunos muebles más, pero apenas se utilizaba, y era un lugar seguro donde mantenerlos encerrados hasta que pudieran ser desparasitados y bañados, y Hélium no tuviera que preocuparse de que sus crías se perdieran por alguna parte. La casa era muy grande. Cuando ya estuviesen limpios y más tranquilos en ese cambio de ambiente, Neuval ya dejaría la puerta abierta para que Hélium explorase todo lo que quisiera y fuera enseñando a sus cachorros a moverse también por el resto de la casa.
En esa medianoche, la casa estaba muy silenciosa. Tan vacía… oscura… Debería suponer un alivio para Neuval, poder tener total libertad y privacidad para hacer lo que muchas personas necesitaban que hiciera, usar su mente, su privilegiado cerebro, para maquinar planes, hipótesis, posibilidades, alternativas de emergencia y líneas de investigación para dar al menos con alguna pista sobre a dónde llevó Viernes a las dos hijas de Denzel raptadas y a dónde llevó Izan a Clover, si es que se trataba del mismo lugar o de diferentes ubicaciones para cada una.
Y de ese problema emergían otras líneas de investigación, porque cuando no se tenía pista alguna sobre el paradero de alguien secuestrado, solían ayudar las preguntas de por qué, cuándo o cómo fue secuestrado. Por ejemplo, si Izan quería a Clover por su don y su don permitía a la niña, entre otras cosas, ver espíritus y fantasmas, ¿la tendría retenida cerca de algún cementerio o zona especial de fantasmas? Y si este fuera el caso, ¿qué quería Izan de esos entes? ¿Y si no quería nada de los fantasmas y quería usar a Clover para predecir algún futuro, o leer la historia secreta de algún objeto, o ver algo que sólo ella podía ver? ¿La habría llevado a algún lugar donde hubiese objetos antiguos, secretos o especiales? ¿Y qué pintaba en todo esto ese intento de mandar a la nueva taimu a asesinar al Denzel de hace 200 años? Y los dioses del Yin, ¿qué demonios querían conseguir de todo esto, utilizando a Izan como agente en el mundo humano? ¿Tenían algún problema con Agatha o con Denzel que no podían resolver hablándolo con ellos en persona?
Además, ¿adónde se había marchado Agatha tan deprisa justo antes de terminar la reunión, advirtiendo a Denzel con severidad que no la siguiera?
Eran muchas cosas. Eran…
Eran demasiadas incógnitas.
Demasiadas… Tediosas… Frustrantes…
¿Es que el mundo no podía estarse quieto un día? ¿Es que la vida no podía dejar de traer una desgracia tras otra?
«Siempre lo mismo… una y otra vez…» se quejaba una voz.
¿Es que el trabajo de la Asociación no servía para nada? ¿No marcaba ninguna diferencia, no traía ningún cambio definitivo? Siempre aparecía algo o alguien, una vez más, para echar abajo todos los esfuerzos, para arrebatarle la vida a otro ser querido, para tallar más heridas y traumas incurables… La vida… ¿iba a ser así por siempre?
«Es inaguantable… insufrible… Este bucle, este aburrimiento… Este Equilibrio absurdo e irónicamente mal calibrado… Este confinamiento, detrás de estos barrotes de valores, moral y normas…».
«Daría lo que fuera por volver a salir… como aquella vez…».
«Me ahogo en este cuerpo… este cascarón…».
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Si el silencio reinaba en toda la casa, era porque el despacho secreto del sótano estaba insonorizado. Era una estancia que nadie a simple vista podía encontrar, pues se encontraba tras una falsa pared en el fondo del sótano. Este tenía el aspecto de un sótano típico, donde había viejos muebles tapados, antiguos juguetes y triciclos de niños, cajas de ropa vieja, y la bonita vitrina que contenía todas las cosas relacionadas con los trabajos de Katya, sus libros, cuadernos, viejos laptops y discos…
Tras esa pared falsa sonaba una música de rock clásico de los 80 a todo volumen. En esa sala secreta de luminosas paredes blancas, Neuval tenía montado un pequeño laboratorio o taller, lleno de diversas máquinas pequeñas y medianas, herramientas, ordenadores y estantes. No era tan espectacular como los de Hoteitsuba ni tan grande como el que visitó Kyo en la casa de Xaviero, pero tenía lo necesario para crear cosas interesantes.
La música retumbaba por toda la sala, y aun así Neuval mantenía total concentración en esta nueva obra que estaba creando, con unas gafas protectoras negras puestas, manejando con manos de cirujano dos pistolas de láser de fibra que tenía instaladas en una mesa para grabar sobre una pequeña pieza de acero sujeta en un soporte.
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Editado: 12.07.2026