Code Eclipse

CAPÍTULO 46: KEP

CAPÍTULO 46: KEP

El pseudo mundo KEP-3421 era exactamente como Fénix había descrito.

Un océano infinito.

No había continentes.
No había islas.
No había señales de vida.

Solo agua extendiéndose hasta el horizonte en todas direcciones.

El cielo estaba despejado y el sol iluminaba la superficie del mar, creando reflejos interminables que se movían con las olas.

En medio de ese océano avanzaba un barco bastante grande, uno de los pocos transportes preparados para cruzar ese tipo de pseudo mundos.

En la cubierta, César y Darem estaban sentados en unas sillas plegables tomando sol.

César tenía los brazos detrás de la cabeza.

—No voy a mentir… esto es bastante relajante.

Darem asintió mientras cerraba un poco los ojos por la luz.

—Después de todo lo que pasó en Vritannis… sí.

A unos metros de ellos, Chris estaba apoyado contra la baranda del barco observando el horizonte.

Miraba el mar eterno.

—Es raro…

César giró un poco la cabeza.

—¿Qué cosa?

Chris respondió sin apartar la vista del agua.

—No ver tierra por ningún lado.

Miró hacia la izquierda.

Luego hacia la derecha.

—Ni una sola isla.

Darem comentó:

—Fénix dijo que este pseudo mundo es así.

Chris suspiró.

—Igual da un poco de cosa.

Mientras tanto, dentro de la cabina del barco, Fénix estaba manejando el timón con total tranquilidad.

Observaba los instrumentos de navegación mientras el motor mantenía el rumbo constante.

En ese momento Darem se levantó de su silla y caminó hacia la cabina.

Se apoyó en la puerta.

—Oye, abuelo.

Fénix giró un poco la cabeza.

—¿Sí?

Darem miró el timón.

—No sabía que sabías conducir barcos.

Fénix encogió ligeramente los hombros.

—He conducido cosas más raras.

Darem sonrió.

—¿Como qué?

Fénix respondió con naturalidad.

—Naves dimensionales, motos gravitacionales… una vez hasta un tanque antiguo.

Darem soltó una pequeña risa.

—Claro.

Miró otra vez el mar infinito.

—Supongo que un barco es fácil comparado con eso.

Fénix volvió a mirar al frente.

—Exacto.

El barco avanzaba con un movimiento constante sobre el océano interminable de KEP-3421. El sonido del motor y el golpe suave de las olas contra el casco eran prácticamente los únicos ruidos en aquel pseudo mundo silencioso.

Darem seguía apoyado en la puerta de la cabina mientras Fénix mantenía el rumbo.

El joven miró el horizonte una vez más.

—Entonces… ¿cuánto falta para salir de este mundo?

Fénix observó los instrumentos de navegación y luego señaló una pequeña pantalla donde aparecía un punto marcado en el mapa.

—Tenemos que llegar hasta el Punto Cero.

Darem inclinó un poco la cabeza.

—¿Punto Cero?

Fénix asintió.

—Es el único lugar estable de este pseudo mundo. Allí las coordenadas dimensionales coinciden con el portal que conecta con la siguiente ciudadela.

Darem cruzó los brazos mientras escuchaba.

Fénix continuó explicando con calma.

—Cuando lleguemos, el teletransportador podrá abrir una brecha segura. Desde allí saltaremos directamente a Midland.

Darem asintió lentamente.

—Entiendo.

Durante unos segundos observó el mar infinito.

Luego suspiró un poco.

—La verdad… ya quiero volver a casa.

Fénix lo miró de reojo.

—¿Cansado de la aventura?

Darem negó con la cabeza.

—No… pero extraño a la abuela.

Se apoyó un poco más en la puerta.

—Lilith seguro está muy preocupada por mí.

Fénix guardó silencio un momento mientras el barco seguía avanzando.

Luego respondió con tranquilidad.

—Probablemente.

Darem sonrió un poco.

—Siempre se preocupa demasiado.

Fénix giró el timón levemente para ajustar el rumbo.

—Eso hacen las familias.

Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada.

Finalmente, Fénix habló con un tono calmado.

—Cuando vuelvas a tu universo…

Darem lo miró.

—¿Sí?

Fénix mantuvo la vista al frente mientras decía:

—Mándale un saludo a Lilith de mi parte.

Darem parpadeó un poco sorprendido.

—Claro… se lo diré.

Fénix guardó silencio un momento, como si recordara algo.

Luego continuó hablando con un tono más reflexivo.

—La extraño.

Darem levantó un poco las cejas.

Fénix sonrió levemente.

—Después de todo… en tu línea temporal yo ya no estoy.

El barco siguió cortando el agua mientras el motor rugía suavemente.

Fénix continuó con su pequeño monólogo.

—Supongo que es extraño pensarlo así… pero al final yo soy solo un antepasado para ti.

Darem cruzó los brazos, escuchando.

Fénix miró el horizonte infinito del mar.

—Pero aun así… es bueno saber que ella sigue ahí. Y que todavía cuida de la familia.

Hizo una pequeña pausa.

—Eso significa que todo salió bien.

Darem asintió con una sonrisa leve.

—Sí… la abuela sigue siendo la misma de siempre.

Fénix soltó una pequeña risa.

—Me alegra escucharlo.




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