CAPÍTULO 53: Lazos inquebrantables-2
Minutos después, los cuatro estaban sentados en una mesa algo apartada dentro de un restaurante de Midland. El lugar era ruidoso, con conversaciones superpuestas y un constante ir y venir de personas, pero en su mesa había una pequeña burbuja de calma.
Enid permanecía en silencio.
Con los codos apoyados sobre la mesa y las manos entrelazadas frente a su rostro, observaba fijamente a Darem, procesando todo lo que acababa de escuchar.
Finalmente habló.
—A ver si entendí bien…
Levantó ligeramente la mirada.
—Fénix es… un patrullero del tiempo.
Hizo una pausa.
—Y no solo eso… sino que además es quien los va a ayudar a regresar a su universo.
Darem asintió con tranquilidad.
—Exacto.
Enid desvió la mirada hacia César y Chris.
—Y cada uno de ustedes…
Hizo un pequeño gesto con la mano, buscando las palabras adecuadas.
—Tiene un… “engendro”.
César levantó una mano con una media sonrisa.
—Presente.
Chris también asintió.
—Sí.
Darem la miró directamente.
—Todos.
Se hizo un breve silencio.
Enid cerró los ojos por un instante.
Respiró hondo.
—Bien…
Los abrió nuevamente.
—Bien.
Se recostó ligeramente en la silla.
—He pasado tres días perdida en una ciudad imposible…
Bajó la mirada hacia la mesa.
—Los encuentro por casualidad…
Y volvió a mirarlos.
—Y ahora resulta que Fénix está vivo, viaja en el tiempo… y ustedes tienen entidades que pelean por ustedes.
Pausa.
Nadie dijo nada.
Entonces Enid soltó un pequeño suspiro.
—Tiene sentido.
César arqueó una ceja.
—¿Tiene sentido?
Enid lo miró con total seriedad.
—Sorprendentemente… sí.
Chris dejó escapar una leve risa.
—Eso no me lo esperaba.
Enid apoyó la espalda en la silla, más relajada.
—Después de todo lo que he visto… esto ya no es lo más extraño.
Miró a Darem una vez más.
—Aunque sigue siendo… demasiado.
Darem esbozó una leve sonrisa.
—Te acostumbrarás.
Enid negó suavemente con la cabeza.
—Eso espero.
El ruido del restaurante volvió a hacerse presente.
Pero ahora…
El grupo estaba completo otra vez.
El ambiente en la mesa se había relajado un poco.
Los platos aún no habían llegado, y el murmullo del restaurante llenaba los silencios.
Enid, ya más tranquila, apoyó un brazo sobre la mesa y los miró con curiosidad.
—Una cosa…
Los tres la miraron.
—Esos… “engendros” que mencionaron.
Hizo una pequeña pausa.
—¿Tienen nombre?
Darem, César y Chris intercambiaron una breve mirada.
Y luego…
Asintieron casi al mismo tiempo.
Enid alzó ligeramente una ceja.
—Vaya…
Se acomodó en la silla.
—A ver.
Miró primero a Darem.
—Empieza tú.
Darem no dudó.
—Spin Doctor.
Enid asintió lentamente.
—Suena… preciso.
Luego miró a Chris.
—¿Y el tuyo?
Chris sonrió apenas.
—Crimson Edge.
Enid inclinó un poco la cabeza.
—Ese suena peligroso.
Finalmente, sus ojos se posaron en César.
—¿Y tú?
César apoyó el codo sobre la mesa, con una leve sonrisa.
—El mío es Bubble Theft
—Y el del señor Roger…
Hizo una pequeña pausa, casi con respeto.
—Se llama Caos.
—Bien…
Apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Entonces… ¿qué sigue?
Los tres la miraron.
La pregunta quedó en el aire.
Darem fue el primero en responder.
—Seguir.
Enid frunció levemente el ceño.
—¿Seguir?
Darem asintió.
—Vamos a continuar saltando entre universos… y entre ciudadelas.
Hizo una pequeña pausa.
—Hasta encontrar el camino de regreso.
Enid lo observó con atención.
—¿A nuestro universo original?
—Sí —respondió Darem con firmeza.
César intervino, apoyándose hacia atrás en la silla.
—Básicamente… vamos avanzando, buscando rutas, contactos, o cualquier cosa que nos acerque.
Chris añadió, algo más relajado:
—Y de paso, intentamos no morir en el proceso.
Enid soltó una leve exhalación.
—Suena… sencillo cuando lo dices así.
César sonrió.
—No lo es.
Darem mantuvo la mirada fija.
—Pero es lo que hay.
Silencio.
Enid bajó la mirada un instante, pensativa.
Luego volvió a levantarse, más decidida.
—Entonces no hay mucho que pensar.
Los tres la miraron.
—Voy con ustedes.
Chris sonrió.
—Eso ya lo suponíamos.
César asintió.
—Sí, no parecía que fueras a irte por tu cuenta.
Darem no dijo nada al principio.
Solo la observó.
Y luego…
Asintió levemente.
—Bien.
Enid se recostó en la silla.
—Perfecto.
El camino no estaba claro.
Pero al menos ahora…
No lo recorrerían solos.
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Editado: 24.04.2026