CAPÍTULO 56: Malos hábitos-2
Elias no esperó más.
Chasqueó la lengua.
—A ver si te sigues riendo ahora.
Al instante, varios objetos a su alrededor comenzaron a vibrar.
Sillas.
Mesas.
Cajas.
Incluso fragmentos sueltos del suelo.
—Iron Trick.
Con un gesto brusco de su mano, todo salió disparado hacia Fénix.
El ataque fue caótico.
Rápido.
Desde múltiples ángulos.
Fénix reaccionó en el acto.
Se movió con precisión, esquivando por centímetros cada impacto.
Un paso atrás.
Un giro.
Se inclinó lo justo para evitar una mesa que pasó rozándole el rostro.
—…
No dijo nada.
Pero su expresión ya no era relajada.
Detrás de él, Caos emergió con más claridad.
Su forma oscura se expandió.
Como una sombra viva.
Uno de los objetos fue desviado con un golpe seco.
Otro fue atrapado… y devuelto.
Salió disparado de regreso hacia Elias.
Luego otro.
Y otro más.
Caos no solo bloqueaba.
Respondía.
Elias rió, esquivando uno de los objetos que regresaban.
—¡Eso, eso!
Movió los dedos con rapidez.
—¡Así tiene que ser!
Más objetos se elevaron.
Más proyectiles.
Más presión.
El entorno empezó a romperse.
Gente gritando.
Apartándose.
El caos se expandía.
—Pero hay algo que no estás teniendo en cuenta…
Elias sonrió ampliamente.
—Mientras tú estás aquí…
Señaló con el pulgar hacia atrás.
—Mi compañero ya se está encargando de tus amigos.
Silencio.
Por una fracción de segundo…
Fénix dejó de moverse.
Su sonrisa desapareció.
Completamente.
El ambiente cambió.
Pesado.
Frío.
Caos se replegó levemente, como reaccionando a esa variación.
Fénix bajó la mirada un instante.
Luego volvió a alzarla.
Fijó los ojos en Elias.
—…
Su voz salió más baja.
Más firme.
—Siete minutos.
Elias parpadeó.
—¿Qué?
Fénix dio un paso al frente.
Sin prisa.
—Te voy a dedicar siete minutos.
El aire parecía tensarse a su alrededor.
—Máximo.
Caos se movió detrás de él, como si se preparara.
Fénix inclinó levemente la cabeza.
—Después de eso…
Pausa.
—Voy a ir por tu amigo.
Elias dejó de sonreír por un segundo.
Solo un segundo.
Pero fue suficiente para notar…
Que esto acababa de dejar de ser un juego.
Muy lejos de allí, ajenos al enfrentamiento de Fénix, el resto del grupo avanzaba entre las calles abarrotadas de la ciudadela.
Darem caminaba al frente, mirando a ambos lados.
—Esto es un laberinto…
César suspiró.
—Te dije que no nos separáramos tanto.
Chris, por su parte, seguía quejándose.
—Yo solo quería comer…
Enid observaba todo con atención, aún adaptándose al lugar.
—Esta ciudad es demasiado caótica…
Y entonces—
Darem chocó contra alguien.
—¡Eh!
El impacto fue leve, pero suficiente.
Un helado salió volando… y terminó estampado contra el suelo.
El sujeto era un hombre regordete.
Se quedó mirando su helado destruido.
Silencio.
Darem levantó las manos al instante.
—Lo siento, de verdad, no fue mi intención—
El hombre lo miró.
Su expresión cambió lentamente.
—¿No fue tu intención?
Su tono empezó a subir.
—¿NO FUE TU INTENCIÓN?
Darem dio un paso atrás, incómodo.
—De verdad, perdón…
Pero el hombre no se detuvo.
—¡Mira lo que hiciste!
—¡Era mi helado!
—¡Mi único momento de felicidad en este día horrible!
Darem volvió a inclinar la cabeza.
—Lo siento…
—¡LO SIENTO NO ARREGLA NADA!
César frunció el ceño y se interpuso.
—Oye.
El hombre lo miró.
—Ya se disculpó.
Su tono fue firme.
—No es para tanto.
Hubo un silencio tenso.
El hombre respiró hondo.
Demasiado hondo.
Y entonces…
Darem lo notó.
Sus ojos se afilaron.
—…
Algo no cuadraba.
La forma en que reaccionaba.
La intensidad.
La presión en el ambiente.
Darem dio un paso al frente.
—Tú…
Sin previo aviso—
Golpeó.
Spin Doctor apareció en un instante, lanzando un golpe directo al torso del hombre.
El impacto fue limpio.
Seco.
El sujeto salió despedido hacia atrás.
Pero…
No fue normal.
Su cuerpo se deformó al recibir el golpe.
Como si fuera goma.
Absorbió gran parte del impacto.
Rebotó contra el suelo… y se incorporó lentamente.
Como si nada.
Darem frunció el ceño.
—…
El hombre comenzó a reír.
Una risa extraña.
Arrastrada.
Se limpió un poco de helado del hombro.
—Vaya…
Enderezó su postura.
—Eso dolió… un poquito.
Sonrió.
—Supongo que ya no hace falta fingir.
Se estiró el cuello, produciendo un leve crujido.
—Soren Valk.
Hizo una pequeña reverencia exagerada.
—Un placer.
Darem no bajó la guardia.
—…
Soren levantó una mano.
Su piel se estiró ligeramente.
Antinatural.
—Mi engendro…
Su sonrisa se ensanchó.
—“Virus Stretch”.
César murmuró.
—Eso no suena bien…
Soren rio suavemente.
—No lo es.
Estiró su brazo varios centímetros, como si no tuviera límite.
—Puedo darle a mi cuerpo la elasticidad que quiera.
El brazo volvió a su posición original.
—Golpes… cortes… impactos…
Se encogió de hombros.
—Todo se adapta.
Chris retrocedió un paso.
—Genial…
Enid observó fijamente, seria.
—Entonces no va a ser fácil…
Soren ladeó la cabeza.
—Oh, no…
Su mirada se volvió más oscura.
—Para ustedes no.
El ambiente cambió.
Y esta vez…
La pelea era inevitable.
#3664 en Fantasía
#1359 en Personajes sobrenaturales
#1811 en Thriller
terror, terror drama realidad triste, terror fantasia locura
Editado: 14.05.2026