Code Eclipse

CAPÍTULO 57: Malos hábitos-3

CAPÍTULO 57: Malos hábitos-3

Soren sonrió… y su cuerpo empezó a deformarse.

—A ver cuánto aguantan…

Su brazo se estiró de forma antinatural, alargándose varios metros como si fuera goma.

—¡Cuidado! —gritó César.

¡BAM!

El golpe impactó de lleno.

Los cuatro salieron despedidos en distintas direcciones.

Darem rodó por el suelo, chocando contra unos puestos.

César cayó varios metros más allá.

Chris y Enid desaparecieron entre el caos.

Gritos.

Gente corriendo.

Todo el mundo huía.

—¡Mierda! —gruñó Darem, levantándose como pudo.

Soren avanzó lentamente, estirando sus brazos una y otra vez.

Golpes desde todos los ángulos.

Darem activó a Spin Doctor.

—¡Ahora!

Se lanzó al ataque.

César, desde un costado, levantó las manos.

—¡Voy!

Varias burbujas salieron disparadas.

Pero—

Los golpes de Darem se hundían en el cuerpo de Soren.

Su piel se deformaba.

Absorbía el impacto.

Rebotaba.

Como si fuera imposible dañarlo.

Las burbujas explotaban… pero no lograban nada.

—¿Eso es todo? —rió Soren.

Su brazo se estiró de nuevo—

¡BOOM!

Un golpe directo.

Darem salió despedido otra vez.

César apenas logró esquivar otro impacto.

—¡Esto no funciona!

Soren agarró lo que tenía alrededor.

Mesas.

Sillas.

Basura.

Todo salió volando hacia ellos.

La calle se convirtió en un desastre.

Cristales rotos.

Estructuras cayendo.

Un caos total.

César corrió y se tiró detrás de una mesa volcada.

—¡Aquí!

Darem llegó rodando y se refugió junto a él.

Ambos respiraban agitados.

Otro objeto impactó contra la mesa.

—¡Nos va a matar! —dijo César.

Darem lo miró.

—No ayuda que digas eso.

—¡Estoy siendo realista!

Otro golpe sacudió la cobertura.

—¡Piensa algo!

Darem se llevó una mano a la cabeza.

—Estoy pensando.

—¡Pues piensa más rápido!

Silencio de un segundo.

Dos.

—…

Darem entrecerró los ojos.

—Espera…

César lo miró.

—¿Qué?

Darem habló rápido.

—La piel humana…

César parpadeó.

—¿Qué?

—Tiene un límite elástico.

César lo miró como si no entendiera nada.

—¿Ahora te pones científico?

—Escucha.

Darem señaló hacia Soren.

—Se estira porque puede…

—Sí, eso ya lo vimos.

—Pero todo tiene un límite.

César frunció el ceño.

—¿Y si lo supera?

Darem sonrió levemente.

—Se deforma.

Pausa.

César lo procesó.

—…¿O sea que si lo forzamos demasiado…?

Darem asintió.

—Podemos romperle el “equilibrio”.

César sonrió.

—Vale… eso ya suena mejor.

Otro objeto pasó volando sobre sus cabezas.

—Entonces el plan es…

Darem se preparó.

—Forzarlo al máximo.

César se levantó un poco.

—Perfecto.

Pausa.

—¿Y cómo hacemos eso?

Darem lo miró.

—…

Silencio.

Otro golpe sacudió la mesa.

—Genial —murmuró César—. Buen plan.

Darem suspiró.

—Improvisamos.

Ambos se miraron.

Asintieron.

La mesa tembló una vez más.

—…—Darem miró a César.

—…—César lo miró a él.

¡CRACK!

—¡YA! —gritaron los dos al mismo tiempo.

Saltaron hacia atrás justo cuando la mesa se partía en dos por un golpe directo de Soren.

Los restos salieron volando.

Sin perder tiempo—

—¡Sepárate! —dijo Darem.

—¡Entendido!

Ambos salieron corriendo en direcciones opuestas.

Soren sonrió.

—Eso es…

Su cuerpo se estiró de forma grotesca.

Piernas alargándose.

Brazos extendiéndose entre edificios.

—Corran…

Su figura se deformaba mientras avanzaba por las calles, persiguiéndolos como si no existieran obstáculos.

—¡A ver cuánto duran!

Un brazo se lanzó hacia Darem.

Otro hacia César.

Las calles se llenaron de gente huyendo, gritos y objetos cayendo.

El caos era total.

Mientras tanto…

En otra calle más apartada, dentro de una casa medio abandonada, Enid y Chris se refugiaban detrás de una pared.

Se escuchaban golpes lejanos.

Y ruido constante.

Enid miró hacia la puerta.

—Tenemos que hacer algo.

Chris estaba apoyado contra la pared, cruzado de brazos.

—Sí.

Silencio.

Enid giró la cabeza lentamente hacia él.

—¿Y?

Chris la miró.

—¿Y qué?

—Haz algo.

Chris señaló hacia sí mismo.

—¿Yo?

—Sí, tú.

Chris negó con la cabeza.

—Mi engendro no puede hacer nada ahora mismo.

Enid frunció el ceño.

—¿Cómo que no puede hacer nada?

Chris se encogió de hombros.

—Necesita… concentración.

—Pues concéntrate.

—No funciona así.

Enid lo miró fijo.

—Entonces haz que funcione así.

Chris suspiró.

—No puedo simplemente decirle “oye, funciona mejor”.

Enid cruzó los brazos.

—Pues inténtalo.

Chris se quedó en silencio un segundo.

—…oye, funciona mejor.

Nada pasó.

Ambos se quedaron quietos.

Silencio.

Enid lo miró.

Chris la miró.

—No funcionó —dijo él.

Enid suspiró.

—Increíble.

Otro golpe resonó a lo lejos.

Chris miró hacia la puerta.

—Bueno… al menos no somos nosotros.

Enid levantó una ceja.

—Todavía.

Chris asintió lentamente.

—Buen punto.

Ambos se quedaron en silencio.

Escuchando el caos afuera.

Sin saber muy bien…

Qué hacer exactamente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.