CAPÍTULO 59: Una cita inesperada
Tras el breve pero intenso enfrentamiento en Midland, el equipo no tuvo tiempo para relajarse demasiado.
Las heridas fueron atendidas de forma rápida.
Los ánimos, estabilizados.
Y sin perder el ritmo de su travesía, retomaron el camino.
El objetivo seguía siendo el mismo:
Avanzar.
Seguir cruzando ciudadelas.
Seguir atravesando universos.
Hasta encontrar el camino de regreso.
Y ahora…
Su siguiente destino ya estaba definido.
Un mundo en particular.
Conocido como:
El mundo Omega.
Un lugar… diferente.
Incluso dentro de la lógica caótica del multiverso.
En Omega, la estructura de la realidad seguía una regla muy concreta.
Simple.
Pero absoluta.
Solo existían mujeres.
No había hombres.
Nunca los hubo.
Ni rastro.
Ni registro.
Ni presencia.
Era un mundo completamente desarrollado bajo esa condición, donde toda su sociedad, cultura y organización se había construido en torno a esa única realidad.
Para cualquiera que viniera de otro universo…
Resultaba, como mínimo, desconcertante.
Pero aun así…
Era un paso necesario.
Porque el siguiente punto de conexión hacia la próxima ciudadela…
Se encontraba allí.
Y si querían avanzar…
No tenían otra opción que atravesarlo.
El transbordador descendió con un leve zumbido.
Las compuertas se abrieron.
Y uno a uno, Fénix, Enid, Darem, César y Chris bajaron al mundo Omega.
El aire era distinto.
Más limpio.
Más… silencioso.
Las estructuras a su alrededor eran elegantes, bien cuidadas, casi perfectas.
Todo parecía funcionar en armonía.
Demasiado.
Fénix avanzó unos pasos y se detuvo.
Miró alrededor con atención.
Luego habló.
—Este mundo puede ser… hostil.
El grupo lo miró.
Chris alzó una ceja.
—¿Hostil? No lo parece.
Fénix negó levemente.
—Ese es el problema.
Se giró hacia ellos.
Su tono cambió.
Más serio.
—Escuchen bien.
Hizo una pausa.
—Hay tres reglas.
Levantó tres dedos.
—Y no deben romperlas por nada.
Silencio.
Darem asintió.
—Te escuchamos.
Fénix bajó un dedo.
—Primera.
—No llamen la atención.
Miró a Chris directamente.
—Nada de gritar, correr o discutir en público.
Chris levantó las manos.
—Vale, vale…
Fénix bajó otro dedo.
—Segunda.
—No se separen.
Su mirada recorrió al grupo.
—En este mundo, estar solos es una desventaja.
César asintió.
—Entendido.
Fénix bajó el último dedo.
—Y tercera…
Hizo una breve pausa.
—Si alguien pregunta…
Su expresión se volvió más firme.
—Yo hablo.
Nadie más.
El silencio volvió.
Enid lo observó con atención.
—¿Tan delicado es?
Fénix asintió.
—Más de lo que parece.
Chris suspiró.
—Genial… otro sitio donde no puedo hacer nada.
César le dio un leve golpe en el hombro.
—Eso ya es normal en ti.
Chris lo miró.
—Oye.
Darem no pudo evitar sonreír levemente.
Fénix volvió a mirar al frente.
—Manténganse cerca.
Y sin añadir nada más…
Comenzó a avanzar.
La ciudad de Primal era el corazón del mundo Omega.
Una enorme metrópolis construida con estructuras modernas y elegantes, donde los edificios mezclaban tecnología avanzada con diseños orgánicos y naturales. Las calles estaban impecables, llenas de jardines verticales, luces suaves y enormes pantallas flotantes que recorrían avenidas enteras.
Todo estaba perfectamente organizado.
No había ruido excesivo.
No había caos.
Ni siquiera tránsito agresivo.
La ciudad funcionaba con una armonía extraña… casi artificial.
Y lo más llamativo de todo:
Solo había mujeres.
Miles.
De todas las edades.
Trabajando, caminando, conversando, conduciendo vehículos flotantes o atendiendo negocios.
Ni un solo hombre.
Por eso…
Apenas el grupo puso un pie en una de las avenidas principales—
Las miradas comenzaron.
Primero unas pocas.
Luego decenas.
Y finalmente…
Una multitud.
—¡¿Son hombres?!
—¡Miren eso!
—¡Son reales!
—¡Hay varios!
En cuestión de segundos, Fénix, Darem, César y Chris quedaron rodeados por un grupo enorme de jóvenes emocionadas.
Preguntas iban y venían sin parar.
—¿De qué mundo vienen?
—¿Todos los hombres se ven así?
—¡Qué altos son!
—¡¿Por qué tienen voces tan graves?!
Chris estaba completamente perdido.
—¿Qué está pasando?
César apenas podía responder entre tantas voces.
—Creo que… les llamamos demasiado la atención.
Darem intentaba mantener la calma mientras varias chicas lo observaban como si fuera una rareza histórica.
Y entonces—
Una joven se acercó demasiado.
—¡Qué lindo!
Antes de que Darem reaccionara…
La chica le agarró los cachetes con ambas manos y comenzó a moverle la cara.
—¡Es suave!
Darem abrió los ojos.
—¿Eh?
Fénix apareció de inmediato y apartó suavemente la mano de la mujer.
—No toques a mi nieto.
La frase hizo que varias se quedaran congeladas.
—…¿Nieto?
Varias miradas se dirigieron directamente a Fénix.
Luego a Darem.
Luego otra vez a Fénix.
Confusión absoluta.
Una de las mujeres parpadeó varias veces.
—Espera…
Señaló a Fénix.
—¿Usted es el abuelo?
Fénix suspiró.
—Sí.
Silencio.
Y entonces—
—¡¿CÓMO?!
Otra mujer lo observó de arriba abajo.
—¡Pero si parece demasiado joven!
—¡Yo pensé que era el hermano mayor!
—¡Qué envidia!
—¡¿Cómo se conserva tan bien?!
Fénix se llevó una mano al rostro, claramente arrepentido de haber dicho nada.
#3844 en Fantasía
#1370 en Personajes sobrenaturales
#1992 en Thriller
terror, terror drama realidad triste, terror fantasia locura
Editado: 04.06.2026