CAPÍTULO 60: Una cita inesperada-2
Seraphine observó la determinación de Darem… y soltó una carcajada.
Una risa tranquila.
Divertida.
—Qué mirada tan seria…
Se llevó una mano al bolsillo de la chaqueta.
—Pero hagas lo que hagas…
Miró de reojo a Fénix, todavía inmovilizado por el peso.
—Tu abuelo no va a salir vivo de esta.
Darem no respondió.
Seguía avanzando lentamente.
Seraphine inclinó apenas la cabeza, divertida por la tensión del momento.
—Aunque…
Su sonrisa se volvió más juguetona.
—Tal vez cambie de opinión si me invitas a una cita.
Chris abrió los ojos.
—¿Qué?
César la miró confundido.
—Este no parece el momento…
Enid directamente frunció el ceño.
—¿Estás enferma?
Pero Seraphine seguía mirando solo a Darem.
Esperando una reacción.
Darem dio un paso más.
—…
Luego habló con calma.
—Cuiden de mi abuelo.
César reaccionó enseguida.
—Espera, Darem, no irás solo—
Darem giró apenas la cabeza.
Y lo miró.
Solo eso.
Una mirada firme.
Directa.
César se quedó callado inmediatamente.
Porque entendió.
Darem ya había tomado una decisión.
Seraphine sonrió aún más.
—Así me gusta.
Y comenzó a caminar lentamente calle abajo.
Darem la siguió.
Sin mirar atrás.
El grupo quedó en silencio mientras ambos se alejaban.
Chris tragó saliva.
—Esto no me da buena espina…
Enid observó a Darem perderse entre la avenida.
Y entonces—
César bajó la mirada.
Algo brillaba levemente en el suelo.
Entrecerró los ojos.
—…
Sobre el pavimento había unas marcas finas.
Como si alguien hubiera grabado el suelo con precisión.
Era un mensaje.
Hecho por Spin Doctor.
César leyó en silencio:
“Busquen una solución mientras yo la entretengo.”
El viento pasó suavemente por la calle destruida.
Y César levantó la mirada otra vez.
Observando a Darem alejarse solo junto a Seraphine.
Entendiendo perfectamente lo que estaba intentando hacer.
Darem caminaba junto a Seraphine por las calles de Primal.
Intentando mantener la calma.
Pero el sudor en su frente lo delataba.
Cada paso que daba sentía una presión horrible en el pecho.
Porque sabía perfectamente que, en cualquier momento…
Ella podía matar a Fénix.
Y no habría nada que pudiera hacer.
Seraphine caminaba tranquila.
Con las manos detrás de la cabeza.
Como si estuviera paseando.
—Relájate un poco.
Darem la miró de reojo.
—No eres muy buena dando confianza.
Ella soltó una pequeña risa.
—Y tú eres muy tenso.
Darem apretó ligeramente los puños.
En su cabeza no dejaba de repetirse una pregunta:
“¿Qué piensa hacer esta mujer…?”
Entonces Seraphine se detuvo frente a una tienda.
Una joyería elegante.
Llena de vitrinas brillantes.
—Oh.
Señaló el suelo.
Había un pequeño charco de agua frente a la entrada.
Seraphine hizo una expresión exageradamente molesta.
—No me gusta ensuciarme los zapatos.
Darem la miró.
—…¿Qué?
Ella lo señaló.
—Haz de puente.
Silencio.
Darem parpadeó.
—Ni loco.
Seraphine sonrió apenas.
Y levantó lentamente un dedo.
En ese instante—
A kilómetros de allí, el peso sobre Fénix aumentó un poco más.
Las grietas bajo él se expandieron.
Fénix apretó los dientes.
Seraphine miró fijamente a Darem.
—Recuerda algo.
Su voz se volvió fría.
—En cualquier momento puedo aumentar la gravedad sobre tu abuelo…
La sonrisa volvió.
—Y matarlo.
El cuerpo de Darem se tensó completamente.
Seraphine señaló el charco otra vez.
—Puente.
Darem bajó lentamente la mirada.
Apretó la mandíbula.
Y después de unos segundos…
Se tumbó sobre el suelo.
Encima del charco.
El agua fría le empapó parte de la ropa.
Seraphine sonrió satisfecha.
—Así está mejor.
Y sin ninguna vergüenza…
Se subió encima de él.
Pisándole la espalda para pasar.
Pero no se detuvo ahí.
—Mmm…
Apoyó más peso.
Darem soltó un pequeño quejido de dolor.
Ella miró hacia abajo.
—Estoy probando qué tan resistente es el puente.
Y entonces—
Le pisó la cara.
Directamente.
Presionando lentamente.
Darem cerró los ojos con fuerza.
Intentando no reaccionar.
Intentando no perder el control.
Seraphine lo observó divertida.
—Vaya…
Movió un poco más el pie sobre su rostro.
—Aguantas bastante.
Y mientras ella seguía humillándolo tranquilamente…
Darem solo podía pensar una cosa:
“Necesitan encontrar una solución rápido…”
Seraphine finalmente cruzó el charco.
Se acomodó la chaqueta como si nada hubiera pasado y luego miró hacia atrás.
Darem seguía en el suelo.
Empapado.
Con marcas de suciedad en la cara.
Ella sonrió apenas.
—Ya puedes levantarte.
Darem respiró hondo antes de incorporarse lentamente.
Le dolía todo el cuerpo.
Pero aun así…
No dijo nada.
Seraphine lo observó unos segundos.
—Qué obediente.
Darem la fulminó con la mirada.
Ella simplemente se dio la vuelta.
—Vamos.
Sin otra opción, Darem la siguió.
Ambos entraron a la joyería.
Un suave sonido anunció su llegada.
El interior era elegante.
Luces cálidas.
Vitrinas impecables.
Joyas brillando por todas partes.
La encargada del local levantó la mirada y sonrió educadamente.
—Bienvenidos.
Seraphine caminó tranquilamente entre las vitrinas, observando collares, anillos y pulseras como si estuviera de compras normales.
Como si no estuviera amenazando la vida de alguien.
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Editado: 04.06.2026