Code Eclipse

CAPÍTULO 62: El hombre fantasma

CAPÍTULO 62: El hombre fantasma

Después de los acontecimientos ocurridos en Omega, el grupo finalmente pudo abandonar aquel extraño mundo sin mayores problemas.

Seraphine quedó atrás.

Fénix logró recuperarse gracias a Null Crown.

Y Enid, ahora con su propio engendro, se convirtió oficialmente en una parte fundamental del equipo.

Así, tras varios saltos y horas de viaje, nuestros protagonistas llegaron a una nueva ciudadela:

Tierra-X.

A diferencia de otros lugares del multiverso, Tierra-X era sorprendentemente tranquila.

No había enormes conflictos.

Ni organizaciones peligrosas.

Ni patrulleros corruptos persiguiéndolos a cada esquina.

Era un lugar mucho más calmado.

La ciudadela estaba formada por enormes campos abiertos, ciudades tecnológicas y estructuras redondeadas construidas con materiales brillantes y orgánicos. El cielo tenía un tono ligeramente anaranjado, y durante las noches podían verse enormes auroras cubriendo la atmósfera.

Pero lo más peculiar de Tierra-X eran sus habitantes.

Una raza extraterrestre conocida como:

Los Pumpinks.

Los Pumpinks eran seres humanoides de baja estatura, con piel en tonos naranjas y amarillos, grandes ojos oscuros y pequeñas marcas luminosas en distintas partes del cuerpo. Sus voces eran suaves y tranquilas, y casi siempre parecían estar de buen humor.

A diferencia de muchas especies del multiverso…

Los Pumpinks eran completamente pacíficos.

No tenían ejércitos.

No buscaban guerras.

Y evitaban cualquier tipo de conflicto siempre que fuera posible.

De hecho, eran conocidos por ayudar a viajeros perdidos entre ciudadelas, ofreciendo refugio, comida y tecnología básica a quienes lo necesitaran.

Chris se encontraba en el baño del pequeño restaurante Pumpink.

Lavándose las manos.

El lugar era tranquilo.

Demasiado tranquilo.

El sonido del agua cayendo era prácticamente lo único que se escuchaba.

Chris suspiró.

—Por fin un lugar normal…

Y entonces—

—Chris…

La voz fue baja.

Casi un susurro.

Chris levantó lentamente la cabeza.

—…¿Eh?

Miró hacia atrás.

No había nadie.

Frunció el ceño.

—¿César?

Silencio.

El vapor caliente salía lentamente del lavabo.

Chris volvió a mirar sus manos.

—Chris…

Otra vez.

Más cerca.

Chris tragó saliva.

—No me gusta esto…

Miró alrededor.

Las puertas de los baños estaban abiertas.

Vacías.

Pero la voz…

Parecía venir del frente.

Del lavabo.

El agua seguía corriendo.

Chris se acercó lentamente.

—¿Hola…?

El lavabo estaba abierto completamente.

El vapor salía cada vez más espeso.

Chris extendió la mano para cerrar el grifo.

Y en ese instante—

¡SHHHK!

Una mano salió violentamente del vapor.

Pálida.

Larga.

Y agarró directamente el brazo de Chris.

—¡¿QUÉ DEMONIOS?!

La fuerza tiró de él hacia adelante.

Chris perdió el equilibrio.

Y—

¡CRASH!

Su cabeza golpeó contra el espejo.

El cristal se agrietó al instante.

Chris logró soltarse a la fuerza y cayó al suelo.

Respirando agitado.

—¡Mierda…!

La mano seguía saliendo lentamente del vapor.

Como si algo estuviera intentando cruzar desde dentro del lavabo.

Chris reaccionó rápido.

—¡Crimson Edge!

Su engendro apareció detrás de él inmediatamente.

Los brazos de Crimson Edge se transformaron en enormes cuchillas.

Y Chris gritó:

—¡Rompe todo!

¡BOOOOM!

Las cuchillas impactaron directamente contra el lavabo.

El metal explotó.

Las tuberías reventaron.

Agua y vapor salieron disparados por todas partes.

La mano desapareció inmediatamente.

Chris respiraba agitado mientras el baño entero quedaba destruido.

Pedazos de espejo caían al suelo.

El agua inundaba lentamente el piso.

Crimson Edge permanecía delante de él, preparado para atacar otra vez.

Pero ya no había nada.

Silencio.

Chris se limpió un poco la sangre de la frente.

Y suspiró con cansancio.

—Increíble…

Miró el lavabo destruido.

—No podemos descansar ni un solo día antes de que aparezca otro maldito engendro enemigo.

Chris salió del baño todavía algo agitado.

Con la ropa mojada.

Y un pequeño corte en la frente.

Atravesó el restaurante Pumpink mientras varios clientes lo miraban confundidos por el enorme ruido que había ocurrido hace unos segundos.

Cuando llegó a la mesa…

Todos se le quedaron viendo.

César levantó una ceja.

—…¿Qué demonios te pasó?

Darem miró el corte en su frente.

—¿Te peleaste con el lavabo?

Chris se dejó caer en la silla.

—Más o menos.

Enid frunció el ceño.

—Chris.

—No, en serio.

Fénix cruzó los brazos.

—Empieza a hablar.

Chris respiró hondo.

—Estaba lavándome las manos…

Todos lo escuchaban atentos.

—Y empecé a escuchar una voz llamándome.

César dejó de bromear inmediatamente.

—¿Una voz?

Chris asintió.

—Pensé que era alguno de ustedes.

Se señaló la cabeza.

—Luego vi que el lavabo estaba abierto y cuando fui a cerrarlo…

Hizo una pequeña pausa.

—Una mano salió del vapor e intentó agarrarme.

Silencio total.

Darem abrió apenas los ojos.

—…¿Qué?

Chris señaló el corte de su frente.

—Me estampó contra el espejo.

Enid miró la sangre seca.

—Entonces eso fue real…

Chris asintió rápidamente.

—Claro que fue real.

Luego señaló hacia el baño.

—Tuve que usar a Crimson Edge y romper todo el lavabo para safarme.

César suspiró.

—Perfecto.

Fénix permanecía serio.




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