Capítulo 3 — Datos clave
Grace caminaba sin prisa, pero sin detenerse.
Las calles de Berlín seguían igual de caóticas, igual de vivas… como si el mundo no hubiera cambiado en absoluto. Coches avanzando con dificultad, luces reflejadas en el asfalto húmedo, conversaciones que se perdían entre el ruido.
Pero para ella, todo eso ya era secundario.
Su mente seguía conectando piezas.
Repasando nombres.
Empresas.
Patrones.
“Si Darem no esta disponible… entonces tengo que buscar en otro lado.”
Metió la mano en el bolsillo de su abrigo, apretando ligeramente el pequeño cuaderno donde había anotado todo lo que había descubierto hasta ahora. No era mucho… pero era suficiente para trazar una dirección.
Y había una última.
Una empresa que aparecía una y otra vez en los informes.
Una que, curiosamente, seguía activa.
Y creciendo.
Technologic and Magic.
Su mirada se endureció ligeramente.
No era cualquier compañía.
Era competencia directa de Bloodvine en la actualidad. Una empresa de biogenética que operaba en las sombras tanto como en la superficie, mezclando avances tecnológicos con algo más… algo que no siempre figuraba en los documentos oficiales.
Y lo más importante:
También estaba en Berlín.
“Si hubo un proyecto… ellos lo saben.”
Exhaló lentamente, sintiendo cómo la determinación volvía a asentarse en su pecho.
Ya no era solo curiosidad.
Era una necesidad.
La figura de César volvió a su mente por un instante.
Su sonrisa.
Su voz.
Y luego… el vacío.
Sus dedos se cerraron con más fuerza.
“No voy a parar aquí.”
Levantó la vista.
A lo lejos, entre los edificios, una torre destacaba sobre el resto. Moderna, elegante, con una presencia distinta… como si no perteneciera del todo a la ciudad.
Ahí estaba.
El siguiente paso.
La empresa estaba dirigida por una mujer cuya reputación no pasaba desapercibida.
Takemi Hirose.
Origen japonés.
Fría.
Brillante.
Y, según algunos rumores… alguien que nunca daba un paso sin saber exactamente a dónde llevaba.
“Si alguien puede saber la verdad… es ella.”
El edificio de Technologic and Magic se alzaba con una presencia distinta a todo lo que Grace había visto ese día.
No era ostentoso como Bloodvine.
Era… preciso.
Líneas limpias. Cristales oscuros. Una arquitectura que transmitía control más que poder. Como si cada detalle estuviera calculado para observar sin ser observado.
Grace cruzó las puertas automáticas.
El interior era silencioso. No frío… pero sí contenido. Los empleados se movían con rapidez, aunque sin el aire mecánico de otras corporaciones. Aquí había algo más… intención.
Se acercó al área de administración.
No tuvo que decir nada.
Apenas dio dos pasos dentro, una de las asistentes levantó la mirada, como si ya la estuviera esperando.
—Señorita Sentinel.
Grace se detuvo.
No había dado su nombre.
No había preguntado nada.
La mujer sonrió levemente, con una seguridad que no dejaba espacio a dudas.
—La CEO la está esperando. Puede subir directamente.
Un pequeño gesto indicó el ascensor privado al fondo.
Ninguna pregunta.
Ningún registro.
Acceso directo.
“Ya sabía que vendría…”
Grace no respondió. Solo asintió ligeramente y caminó hacia el ascensor.
Las puertas se abrieron sin necesidad de tocar nada.
Entró.
Y al cerrarse, sintió cómo el mundo exterior quedaba atrás.
El ascenso fue rápido. Demasiado silencioso.
El reflejo en las paredes metálicas le devolvía una imagen firme, pero alerta. Cada segundo que pasaba, la sensación era más clara.
Esto no era coincidencia.
Esto era preparación.
Las puertas se abrieron.
Un pasillo corto, elegante, con iluminación tenue la condujo directamente a una única puerta al final.
Abierta.
Grace avanzó sin detenerse.
Y entonces la vio.
Dentro de la oficina, de pie junto a un amplio ventanal, estaba la CEO.
Joven.
Demasiado joven.
Apenas diecinueve años.
Cabello oscuro, bien corto, perfectamente alineado. Su postura era recta, segura, con una presencia que contrastaba con su edad de una forma inquietante.
No parecía alguien que hubiera heredado un puesto.
Parecía alguien que lo había tomado.
Sus ojos se posaron en Grace en cuanto cruzó la puerta.
Y entonces… sonrió.
No una sonrisa formal.
Una genuina.
Como si realmente estuviera contenta de verla.
—Grace Sentinel.
Su voz era calmada, pero firme.
—Sabía que vendrías.
No hubo sorpresa en sus palabras.
Ni duda.
Solo certeza.
La CEO de Technologic and Magic inclinó ligeramente la cabeza, manteniendo esa expresión tranquila.
Takemi Hirose.
—Has tardado más de lo que esperaba.
Takemi hizo un gesto suave con la mano, señalando la silla frente a su escritorio.
—Siéntate, Grace.
No fue una invitación.
Fue una indicación.
Grace dudó apenas un segundo, pero finalmente avanzó y tomó asiento. Sus ojos no se apartaron de ella ni un instante.
Al otro lado, Takemi Hirose rodeó el escritorio con calma y se sentó en su propia silla, cruzando las manos con naturalidad, como si aquella reunión hubiera estado programada desde hacía tiempo.
—Sabía que vendrías —repitió, con la misma serenidad.
Grace no dijo nada.
Esperó.
Pero por dentro… algo empezaba a tensarse.
Entonces Takemi inclinó ligeramente la cabeza, observándola con una mezcla de interés y certeza.
—Y supongo que no has venido hasta aquí por curiosidad —continuó—. Has venido a preguntar por tu primo.
Una pausa.
—César, ¿no?
El mundo pareció detenerse.
Por un instante, Grace no reaccionó.
No pudo.