Code Eclipse Caos

Capítulo 4 — Darem Roger

Capítulo 4 — Darem Roger

Darem caminaba entre la multitud de Berlín con las manos en los bolsillos, avanzando sin demasiado apuro.

Su uniforme destacaba incluso entre la gente elegante de la ciudad. Negro, impecable, de corte limpio y moderno. El tejido parecía diseñado más para combate que para apariencia, aunque cumplía ambas funciones. En el brazo, el emblema rojo de Bloodvine resaltaba como una marca imposible de ignorar.

Pero su expresión… no coincidía con esa imagen.

—Genial… simplemente genial… —murmuró, molesto.

Pasó una mano por su cabello, exhalando con fastidio.

—Por estar en llamada no pude atender a la única persona interesante que aparece en todo el día…

Su tono era ligero, pero había un fondo de irritación real.

—Y seguro no vuelve.

Chasqueó la lengua.

Pero entonces…

Se detuvo.

No fue algo visible para los demás.

Fue interno.

Instintivo.

Su mirada se elevó lentamente hacia el edificio de Technologic and Magic.

Algo… no estaba bien.

El aire parecía igual.

La gente seguía caminando.

Todo normal.

Pero para él… no.

—…Ah.

Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.

—Esto ya es otra cosa.

Giró sin decir nada y se desvió del flujo de personas, entrando en un callejón lateral junto al edificio. El ruido de la ciudad quedó amortiguado, reemplazado por un silencio más denso.

Más real.

Se detuvo.

Bajó la cabeza ligeramente.

Y entonces…

—Caos.

No hubo explosión.

No hubo luz.

Pero algo cambió.

El ambiente se tensó.

Como si el espacio mismo se contrajera a su alrededor.

Darem levantó la mirada, y sus ojos ya no eran los mismos. Había una profundidad distinta… algo que no pertenecía del todo a lo humano.

Se apoyó contra la pared, completamente relajado, como si estuviera hablando consigo mismo.

—Hace unos meses… Chris y yo tomamos una decisión.

Su voz era tranquila. Analítica.

—Ver si éramos casos aislados… o si había más como nosotros.

Sus dedos se movieron levemente, como si trazara un mapa invisible.

—Yo me encargué de Estados Unidos… y algunas zonas de Japón.

Una pequeña pausa.

—Chris… se fue a América Latina.

Una leve sonrisa ladeada.

—Siempre le gustó lo complicado.

Miró hacia el suelo unos segundos, recordando.

—Ahora mismo está en Nuevo México.

Silencio.

Luego, alzó la vista nuevamente.

—Y después de todo ese tiempo…

Sus ojos se entrecerraron.

—Llegamos a la misma conclusión.

El tono cambió.

Más serio.

Más frío.

—No somos pocos.

Una pausa.

—Estamos en todas partes.

El sonido lejano de un coche pasando por la calle principal apenas se filtraba en el callejón.

—Literalmente… en todas partes.

Se separó de la pared, dando un paso al frente.

—Tu vecino… alguien en el metro… una persona al azar en la calle…

Sus ojos brillaron levemente.

—Cualquiera puede ser un usuario de engendro.

El silencio se volvió más pesado.

Y entonces…

Darem levantó la mirada directamente hacia el edificio.

Hacia lo alto.

Hacia donde sabía que estaba.

—Y tú…

Una leve sonrisa, más afilada.

—No te escondes muy bien.

El aire vibró apenas.

Como si algo respondiera.

—Tengo un presentimiento…

Su voz bajó, casi en un susurro.

—La CEO de Technologic and Magic…

Una pausa.

—También es una.

El callejón quedó en silencio.

Pero ya no era un silencio vacío.

Era un silencio… que observaba.

Darem mantuvo la vista fija en la torre de Technologic and Magic, calculando distancias, ángulos y posibles rutas de acceso.

Entonces, una voz resonó en su mente.

—¿Y cómo piensas entrar?

Darem sonrió de lado.

—Buena pregunta.

Se cruzó de brazos, observando las plantas superiores.

—Podría usar Time Stop…

Su expresión se torció ligeramente.

—Pero seis segundos no dan para tanto.

Negó con la cabeza.

—Todavía no puedo mantenerlo más tiempo. Y sinceramente, caer desde cuarenta pisos sería una forma muy poco elegante de morir.

Su mirada descendió hasta el lateral del edificio.

Allí, justo encima del callejón, sobresalía una rejilla metálica del sistema de ventilación.

Una sonrisa apareció lentamente en su rostro.

—Así que iremos por la ruta clásica.

Se acercó al muro y señaló la rejilla.

—Abre eso.

Durante un instante, no ocurrió nada.

Luego, el metal crujió.

Las fijaciones saltaron de golpe, arrancadas con una fuerza brutal. La pesada rejilla salió despedida y chocó contra la pared opuesta con un estruendo seco antes de caer al suelo.

Darem alzó una ceja.

—Siempre tan sutil.

Se impulsó con agilidad y se sujetó al borde de la abertura.

Antes de entrar, echó un último vistazo al callejón.

—Hora de averiguar qué escondes, Takemi.

Y, sin dudarlo, desapareció en la oscuridad del conducto.

Los pasillos interiores de Technologic and Magic eran tan impecables como el resto del edificio. Paneles de cristal, iluminación tenue y superficies metálicas que reflejaban cada movimiento con precisión quirúrgica.

Takemi caminaba con las manos a la espalda, manteniendo un paso tranquilo.

—La compañía fue fundada hace treinta años por mi abuelo. Empezó como una pequeña firma de investigación biomédica en Osaka. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en una de las principales corporaciones de biogenética del mundo.

Grace la escuchaba, aunque su atención estaba en otra parte.

—Cuando mi abuelo falleció, mi madre tomó el control. Después…

Takemi hizo una breve pausa.

—Bueno, las circunstancias me trajeron hasta aquí.

Continuaron avanzando unos metros más.

—Nuestra filosofía siempre ha sido la misma: comprender el cuerpo humano para trascender sus limitaciones.



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En el texto hay: accion, accion poltica, acción / suspenso

Editado: 21.05.2026

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