Capítulo 7 — Time Stop-3
Grace dio un paso al frente.
Luego otro.
Sus manos temblaban.
Sus ojos, llenos de incredulidad, se clavaron en Darem.
—¿Por qué?
Su voz salió quebrada.
—¿Por qué no me dijiste nada?
Darem permaneció en silencio.
Grace apretó los puños.
Toda la tensión acumulada explotó de golpe.
—¡Todo esto...!
Señaló a Takemi, al lycan derrotado, a Caos, al agujero en la pared.
—¡Todo esto es una locura!
Las lágrimas comenzaron a brotar sin que pudiera contenerlas.
—¡Mi primo murió por esta estúpida guerra de Engendros!
El pasillo quedó en silencio.
Incluso Takemi guardó compostura y no interrumpió.
Grace respiraba con dificultad.
Su mundo acababa de derrumbarse.
Todas las dudas.
Todas las sospechas.
Todas las respuestas.
Habían llegado de la peor forma posible.
Darem bajó la mirada.
Por una vez, no tenía una broma preparada.
No tenía sarcasmo.
Solo dolor.
Caos permaneció inmóvil a su lado, como una sombra silenciosa.
Darem habló finalmente.
Su voz era baja.
Honesta.
—César murió como un héroe.
Grace levantó la vista.
Las palabras parecieron atravesarla.
Darem la sostuvo con la mirada.
—Fue mi amigo.
Hizo una pausa.
Una pausa pesada.
Dolorosa.
—Mi mejor amigo.
El recuerdo le golpeó con fuerza.
Las risas.
Las discusiones.
Las misiones imposibles.
Todo.
—Ese día luchó hasta el final.
—No retrocedió.
—No dudó.
Su mandíbula se tensó.
—Nos salvó.
Grace sintió que las piernas le flaqueaban.
Darem continuó.
—Quise decírtelo muchas veces.
—Pero ¿cómo explicas algo así?
Señaló a Caos con un leve gesto.
—¿Cómo le dices a alguien que existen monstruos, dimensiones paralelas y poderes capaces de romper la realidad?
Su voz se quebró apenas.
Lo suficiente para que Grace lo notara.
—No quería arrastrarte a este mundo.
Grace bajó la mirada.
Las lágrimas seguían cayendo.
Darem dio un paso hacia ella.
—César eligió pelear.
—Y eligió protegernos.
Sus ojos reflejaban un dolor que nunca había desaparecido.
—Murió siendo exactamente la clase de hombre que siempre fue.
Una pequeña sonrisa triste apareció en sus labios.
—Un idiota increíblemente valiente.
Grace soltó una risa ahogada entre lágrimas.
Takemi observó la escena en silencio.
Takemi aplaudió una sola vez.
El sonido cortó el momento como una cuchilla.
—Muy emotivo.
Su tono era frío.
—Pero ya fue suficiente espectáculo.
Takemi sonrió con elegancia.
—Permíteme presentarte a alguien.
Las puertas del fondo se abrieron lentamente.
Un hombre entró en el pasillo.
Alto.
Imponente.
Cabello blanco como la nieve, peinado hacia atrás con una precisión impecable.
Sus ojos eran claros, casi plateados, y transmitían una calma inquietante.
Vestía un traje negro perfectamente ajustado.
Cada paso resonaba con autoridad.
Takemi extendió una mano hacia él.
—Darem, este es Blad.
Blad inclinó apenas la cabeza.
—Un placer.
Takemi continuó.
—También es usuario de Engendro.
Darem apenas tuvo tiempo de arquear una ceja.
Blad desapareció.
No fue velocidad.
Fue como si el espacio mismo lo hubiera tragado.
Y al instante siguiente—
¡BOOM!
Su puño impactó directamente en el abdomen de Darem.
El aire abandonó sus pulmones de golpe.
Sus pies se despegaron del suelo.
Salió disparado por el pasillo como un proyectil humano.
Atravesó una pared de hormigón y se incrustó en la siguiente con un estruendo ensordecedor.
Una nube de polvo cubrió la zona.
Grace gritó.
Takemi observó con una sonrisa satisfecha.
Blad se acomodó el puño del guante con absoluta tranquilidad.
—Esperaba más del heredero de Bloodvine.
Una ráfaga de polvo salió disparada.
Darem emergió de entre los escombros, sacudiéndose el hombro como si acabara de tropezar con una mesa.
—Eso dolió un poco.
Escupió un poco de sangre al suelo y sonrió.
—Aunque he recibido peores saludos.
Blad permaneció inmóvil.
Sus ojos claros no mostraban emoción alguna.
Darem se acomodó el uniforme, todavía impecable a pesar del impacto.
—¿Sabes? Durante mi investigación en Japón esperaba encontrar usuarios de Engendro realmente poderosos.
Se encogió de hombros.
—La mayoría cayó de un solo golpe.
Miró a Blad con una sonrisa desafiante.
—Espero que tú no me decepciones.
Takemi observaba con evidente interés.
Blad desapareció nuevamente.
El aire explotó a su alrededor.
Apareció frente a Darem con el mismo movimiento relámpago, lanzando un puñetazo directo al rostro.
Pero esta vez—
Caos reaccionó.
Caos surgió detrás de Darem como una sombra viviente.
Su único ojo se abrió por completo.
Darem inclinó apenas la cabeza.
El puño de Blad pasó rozándole la mejilla.
—Demasiado obvio.
En el mismo instante, Darem giró la cintura y descargó un gancho brutal.
El impacto resonó por todo el pasillo.
La cabeza de Blad se giró violentamente hacia un lado.
Por primera vez, su expresión cambió.
Un hilo de sangre resbaló desde la comisura de sus labios.
Grace abrió mucho los ojos.
Takemi sonrió aún más.
Blad retrocedió dos pasos.
Se llevó una mano al rostro.
Y entonces, lentamente, sonrió.
—Mucho mejor.
Darem flexionó los dedos.
—Ahora sí estamos hablando.
Se enderezó con absoluta calma.
Sus ojos plateados se fijaron en Darem.
—Crecí en Rusia.
Su voz era grave, carente de cualquier emoción innecesaria.