Capítulo 8 — Time Stop-4 FIN
La sonrisa de Darem se desvaneció casi de inmediato.
La sangre comenzó a correr con más fuerza por el lateral de su rostro, deslizándose por su cuello y empapando el cuello de su uniforme.
Una gota.
Luego otra.
Y después un auténtico torrente.
Su visión se volvió borrosa.
El pasillo pareció inclinarse.
Darem llevó una mano a la pared para sostenerse.
—Ah...
Su respiración se volvió irregular.
Un pitido agudo resonó en sus oídos.
Grace dio un paso hacia él.
—¡Darem!
Takemi entrecerró los ojos, analizando la situación con precisión clínica.
—No te muevas.
Su tono perdió toda ironía.
—Ese golpe te ha provocado una fractura craneal severa.
Darem intentó responder, pero las palabras salieron arrastradas.
La sangre seguía cayendo.
Cada vez más.
Takemi se acercó unos pasos.
—Probablemente tienes una hemorragia intracraneal.
—Contusión cerebral.
—Y, con algo de mala suerte, edema cerebral en desarrollo.
Grace palideció.
—¿Eso es malo?
Takemi la miró de reojo.
—Extremadamente.
Caos comenzó a desvanecerse.
Su único ojo parpadeó una última vez antes de desaparecer por completo.
La conexión se había roto.
Darem intentó mantenerse en pie.
No lo logró.
Sus rodillas cedieron.
El mundo giró una vez más.
Y cayó pesadamente sobre el suelo de mármol.
Grace se adelanto.
Pero una mano firme se apoyó sobre su hombro y la detuvo en seco.
Takemi.
Su agarre era sorprendentemente fuerte.
—No.
Grace intentó soltarse.
—¡Está herido!
Blad se acercó al cuerpo inmóvil de Darem y lo observó con fría curiosidad.
La sangre seguía extendiéndose por el suelo.
—¿Lo matamos?
Takemi se agachó junto a Darem.
Con dos dedos apartó el cabello ensangrentado de su frente y examinó la fractura.
Sus ojos recorrieron la herida con precisión quirúrgica.
Tomó el pulso.
Observó la dilatación de sus pupilas.
Finalmente se incorporó.
—No será necesario.
Grace la miró horrorizada.
Takemi habló con absoluta calma.
—Fractura temporal severa.
—Hemorragia intracraneal masiva.
—Probable daño en el lóbulo frontal y parietal.
Blad cruzó los brazos.
—¿Cuánto tiempo?
Takemi contempló el charco de sangre.
—Sin intervención médica inmediata...
Hizo un breve cálculo mental.
—Entre ocho y doce minutos antes de una pérdida irreversible de funciones cerebrales.
Grace sintió que el corazón se le detenía.
—¿Qué?
Takemi se giró hacia ella.
Su expresión era completamente serena.
—Déjalo.
—Morirá pronto.
Las palabras cayeron como hielo.
Grace intentó correr hacia Darem.
Takemi la sujetó del brazo con firmeza.
—Aún no hemos terminado.
—Todavía tengo mucho que enseñarte.
Grace forcejeó.
—¡Suéltame!
Takemi comenzó a caminar, obligándola a avanzar por el pasillo.
—Tu primo murió en un mundo mucho más cruel que este.
Miró de reojo el cuerpo de Darem.
—Considera esto una lección introductoria.
Blad permaneció inmóvil, observando cómo la sangre seguía extendiéndose alrededor del heredero de Bloodvine.
Y Darem, tendido sobre el mármol, respiraba cada vez con más dificultad.
Los pasos de Takemi resonaban con elegancia por los impecables pasillos de Technologic and Magic.
Grace caminaba a su lado, todavía con la respiración agitada.
Detrás de ellas, Blad avanzaba con las manos en los bolsillos, como si acabar de dejar a un hombre agonizando fuese parte de una jornada normal.
Takemi ni siquiera miró atrás.
—Como te iba diciendo.
Su tono recuperó aquella serenidad inquietante.
—Mi compañía ha desarrollado un compuesto revolucionario.
Se detuvo frente a un enorme ventanal que dominaba Berlín.
La ciudad se extendía bajo sus pies.
—Lo llamamos MAXIMUM.
Grace frunció el ceño.
—¿Qué hace?
Takemi sonrió.
—Acelera la evolución.
En una pantalla cercana aparecieron complejas fórmulas químicas y modelos genéticos.
—Una vez liberado en la atmósfera, el gas se dispersaría globalmente en cuestión de semanas.
—Cada ser humano del planeta quedaría expuesto.
Grace sintió un nudo en el estómago.
Takemi continuó con absoluta naturalidad.
—Aquellos con la genética, resistencia y compatibilidad adecuadas despertarían sus Engendros.
—El resto simplemente moriría.
Grace se detuvo en seco.
—¿Moriría?
Takemi asintió.
—Los débiles no tienen lugar en el futuro.
Blad permaneció completamente impasible.
Takemi tocó la pantalla, proyectando cifras.
—La población mundial actual supera los ocho mil millones de personas.
—Según nuestras simulaciones, la tasa de compatibilidad ronda entre el ocho y el doce por ciento.
Grace palideció.
Takemi realizó el cálculo en voz alta.
—Eso significa que entre seiscientos cuarenta millones y novecientos sesenta millones sobrevivirían al proceso.
Sus labios se curvaron ligeramente.
—Más de siete mil millones morirían.
El silencio se hizo pesado.
Grace sintió náuseas.
—Eso es una locura.
Takemi la miró con genuina convicción.
—No.
—Eso es evolución.
Sus ojos brillaron con fervor.
—Los fuertes sobrevivirán.
—Los dignos heredarán la Tierra.
—Los usuarios de Engendro se convertirán en la especie dominante.
Blad habló por primera vez desde hacía varios minutos.
—Una limpieza necesaria.
Grace lo miró como si estuviera viendo monstruos.
Takemi apoyó una mano en el cristal.
—La humanidad actual está estancada.
—Débil.
—Dependiente.
—Mediocre.
Se giró hacia Grace.