Code Eclipse Caos

Capítulo 14 — Recuperación

Capítulo 14 — Recuperación

La primera sensación que tuvo Darem Roger fue el dolor.

Un dolor sordo y constante que parecía latir dentro de su propio cráneo.

Después llegó el sonido.

El pitido rítmico de un monitor cardíaco.

El zumbido del aire acondicionado.

Y finalmente, el olor característico de un hospital.

Darem abrió los ojos con esfuerzo.

El techo blanco y las luces tenues confirmaron sus sospechas.

—Fantástico —murmuró con la voz áspera—. No morí.

—No todavía.

La voz provenía de la silla junto a la cama.

Darem giró la cabeza con cuidado.

Evelyn estaba sentada a su lado, con las manos entrelazadas sobre el regazo. Su postura era tranquila, pero el leve movimiento de sus dedos delataba una tensión que intentaba ocultar.

Al notar que él se había despertado, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Ya era hora.

Darem intentó incorporarse.

Mala idea.

Una punzada brutal le atravesó la cabeza.

—¿Cuánto tiempo pasó?

—Unas horas desde que saliste de cirugía.

Evelyn inclinó ligeramente la cabeza hacia él.

—Los médicos dijeron que tuviste mucha suerte.

—Sí, bueno, la suerte y yo tenemos una relación complicada.

Evelyn soltó una pequeña risa.

El sonido alivió un poco la presión que sentía en el pecho.

Darem la observó durante unos segundos.

—¿Qué haces aquí?

La pregunta salió más suave de lo que pretendía.

Evelyn bajó levemente la mirada, aunque sus ojos vacíos permanecieron fijos en ninguna parte.

—Me enteré de lo que pasó.

Hizo una breve pausa.

—Y preferí venir a cuidarte.

Darem guardó silencio.

Por una vez, parecía no tener una respuesta ingeniosa preparada.

—Gracias.

Evelyn sonrió con delicadeza.

—No tienes que agradecerme.

—Aun así, lo haré.

El silencio entre ambos no resultó incómodo.

Solo... cargado.

Darem jugueteó con la sábana.

—¿Estuviste aquí todo el tiempo?

—La mayor parte.

—Eso explica por qué sigo vivo.

Evelyn arqueó una ceja.

—Los cirujanos podrían sentirse ofendidos.

—Ellos hicieron el trabajo difícil.

Darem giró apenas la cabeza hacia ella.

—Por cierto... —dijo Darem Roger después de unos segundos—. No le habrán dicho nada a Lilith, ¿verdad?

Evelyn negó suavemente con la cabeza.

—No. Nadie la ha llamado.

Darem dejó escapar un suspiro de alivio.

—Menos mal.

Se acomodó un poco en la cama, ignorando la protesta inmediata de su cráneo.

—Ya tiene suficientes preocupaciones. No necesito añadir "nieto con agujero en la cabeza" a la lista.

Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Evelyn.

—Es una descripción bastante precisa.

—Intento ser clínico.

Darem guardó silencio un instante antes de añadir:

—Además, está mayor. No quiero preocuparla innecesariamente.

Evelyn asintió.

Entendía perfectamente.

Darem giró el rostro hacia ella.

—¿Podrías no decirle nada?

—Al menos hasta que vuelva.

—Prefiero contárselo yo mismo.

Evelyn entrelazó las manos sobre su regazo.

—Lo haré.

Darem sonrió con gratitud.

—Gracias.

—Aunque, siendo sincera, probablemente lo descubrirá de todos modos.

—Lo sé.

Darem soltó una breve risa.

—Lilith siempre acaba enterándose de todo. Francamente, empieza a preocuparme.

—A mí me preocuparía más que no lo hiciera.

—Buen punto.

Darem apartó la sábana y se incorporó con una mueca.

—Eso es una idea terrible —comentó Evelyn al instante.

—Las mejores suelen empezar así.

Darem buscó su ropa, cuidadosamente doblada sobre una silla cercana. Cada movimiento le arrancaba una pequeña protesta de la cabeza, pero siguió adelante.

Se puso la camiseta con cierta dificultad.

Luego la chaqueta.

Evelyn frunció el ceño.

—Se supone que debes descansar.

—Estoy descansando. Solo que de pie.

—Eso no cuenta.

Darem soltó una breve risa mientras se ajustaba el cinturón.

—Tengo un asunto pendiente.

Evelyn se levantó de la silla y se colocó frente a él, bloqueándole el paso con sorprendente determinación.

—No vayas.

Darem se detuvo.

Su expresión se suavizó.

—Tengo que hacerlo.

—Acabas de salir de cirugía.

—Lo sé.

—Podrías empeorar.

—También lo sé.

Evelyn apretó los labios.

—Entonces actúa como si te importara.

Darem la miró durante unos segundos.

—Me importa.

—No lo parece.

—Créeme, si no me importara, estaría corriendo por la ventana.

Eso logró arrancarle una exhalación entre molesta y divertida.

—No bromees.

—Es mi principal mecanismo de defensa.

El silencio se instaló entre ambos.

Darem extendió la mano y rozó suavemente la de ella.

—Necesito hacer esto.

Evelyn bajó la mirada hacia el contacto.

—Siempre necesitas hacer algo.

—Es uno de mis defectos más consistentes.

Ella suspiró.

Sabía que no iba a convencerlo.

Y Darem sabía que ella lo sabía.

Una batalla perdida desde el principio.

—Prométeme que no volverás a ponerte en peligro.

Darem arqueó una ceja.

—Eso sería una promesa bastante difícil de cumplir.

Evelyn cruzó los brazos.

—Darem.

Él levantó las manos en señal de rendición.

—Está bien. Intentaré no ponerme en peligro.

—Eso sigue sonando terrible.

—Es lo mejor que puedo ofrecer.

Evelyn negó con la cabeza, aunque una pequeña sonrisa terminó escapándose.

Darem aprovechó el momento.

—Cuando termine con todo esto...

Se abotonó la chaqueta.

—¿Qué te parece si te invito a cenar?

Evelyn inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Eso es una invitación formal?

—Conociéndome, es lo más formal que vas a conseguir.

Ella sonrió.



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En el texto hay: accion, accion poltica, acción / suspenso

Editado: 21.05.2026

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