Code Fénix Ashes of the otherworld

Capítulo 96 - Dios de la muerte-3 FIN

Capítulo 96 - Dios de la muerte-3 FIN

El aire seguía pesado.

La luna roja iluminaba la plaza convertida en un cementerio.

Fénix mantenía la espada en alto, apenas sosteniéndose sobre sus piernas destrozadas.

Su respiración era irregular.

Dolor.

Rabia.

Confusión.

Y entonces…

Algo encajó en su mente.

Una ausencia.

Un detalle imposible de ignorar.

Sus ojos recorrieron rápidamente la plaza.

Los tejados.

Los cuerpos.

Los alrededores.

Nada.

Su expresión cambió de golpe.

—…Espera.

Miró directamente a Marius.

—¿Dónde está Enid?

Silencio.

Marius no respondió.

Simplemente…

Le dio la espalda.

Y comenzó a caminar lentamente entre los cadáveres.

El corazón de Fénix dio un vuelco.

—…Marius.

Nada.

Solo pasos alejándose.

La voz de Fénix salió más fuerte.

Más desesperada.

—¡MARIUS!

El eco atravesó la plaza vacía.

Marius se detuvo.

Sin girarse.

Sin decir una palabra.

Luego…

Con un movimiento simple de la mano…

Arrojó algo pequeño hacia atrás.

Algo oscuro.

Pequeño.

Girando por el aire.

Fénix reaccionó por puro instinto.

Lo atrapó.

Su mano se cerró alrededor del objeto.

Por un instante…

No entendió lo que estaba mirando.

Luego…

Su respiración se cortó.

Un ojo humano.

Azul.

Un azul intenso.

Demasiado familiar.

Demasiado imposible.

Su mano tembló violentamente.

No.

No.

No podía ser.

Los ojos de Fénix se abrieron lentamente mientras el mundo parecía perder sonido alrededor suyo.

Marius seguía de espaldas.

Inmóvil.

Y finalmente habló.

Su voz era tranquila.

Horriblemente tranquila.

—Enid…

Una pequeña pausa.

—Tuvo un final terrible.

Fénix permanecía inmóvil.

El ojo seguía en su mano.

Su cerebro se negaba a procesarlo.

Marius continuó.

—Luchó bastante.

—Debo reconocerle eso.

El viento recorrió la plaza.

Los Lycans observaban desde los techos.

Inmóviles.

Como testigos mudos.

—Hasta el final siguió aferrándose a esa absurda idea de salvar algo.

La voz de Marius no mostraba alegría.

Ni culpa.

Solo… frialdad.

Como si estuviera relatando un hecho cualquiera.

Fénix seguía congelado.

Sin respirar casi.

Marius inclinó apenas la cabeza.

—Pero al final…

—La esperanza no la ayudó demasiado.

El mundo alrededor de Fénix empezó a sentirse distante.

Borroso.

Su mano apretó involuntariamente aquel ojo azul.

Temblando.

Marius finalmente giró apenas el rostro lo suficiente para mirarlo de perfil.

—¿Sabes cuál fue lo más irónico?

Silencio.

—Incluso entonces…

—Seguía preocupándose más por ti que por ella misma.

Las palabras golpearon directo al vacío de su pecho.

El ojo azul seguía temblando dentro de la mano de Fénix.

No gritó.

No hubo explosión inmediata.

Ni un rugido.

Ni lágrimas.

Solo…

Silencio.

Uno horrible.

Vacío.

Pesado.

Algo comenzó a crecer lentamente dentro de su pecho.

No era rabia pura.

Era peor.

Odio.

Un odio inmenso.

Denso.

Oscuro.

De esos que queman por dentro sin necesidad de hacer ruido.

Su respiración se volvió lenta.

Temblorosa.

Su mano descendió lentamente hasta la empuñadura de su espada.

Y la apretó.

Más fuerte.

Más fuerte.

Más.

Hasta que—

La piel de su palma terminó abriéndose.

La sangre comenzó a deslizarse entre sus dedos y recorrer el mango de la espada.

Pero Fénix ni siquiera lo sintió.

Su mirada permanecía clavada sobre la espalda de Marius.

Quieta.

Vacía.

Peligrosa.

Y entonces—

Se movió.

BOOM

Los adoquines explotaron bajo sus pies.

Fénix se lanzó hacia delante con todo lo que le quedaba.

Sin estrategia.

Sin cálculo.

Solo violencia.

Su espada descendió directa hacia Marius.

Pero—

Marius desapareció del lugar con un simple movimiento lateral.

Demasiado fácil.

Demasiado limpio.

Y antes siquiera de que Fénix pudiera girarse—

SCHK

Un corte se abrió violentamente a lo largo de su espalda.

La sangre salpicó el suelo.

Fénix se tambaleó.

No se detuvo.

Giró inmediatamente.

Otro ataque.

Horizontal.

Brutal.

Desordenado.

Marius lo esquivó inclinando apenas el cuerpo.

Como si estuviera evitando lluvia.

SCHK

Segundo corte.

Esta vez sobre el hombro.

Más sangre.

Más dolor.

Fénix siguió atacando.

No pensaba.

No analizaba.

Solo avanzaba.

Tajo.

Golpe.

Embestida.

Furia pura.

Marius retrocedía lo mínimo necesario.

Un paso.

Media vuelta.

Un movimiento de muñeca.

Nada más.

Y cada vez que Fénix fallaba—

SCHK

Otro corte.

El costado.

SCHK

El brazo.

SCHK

La pierna.

Fénix intentó dar otro paso.

Solo uno.

Su cuerpo no respondió.

Las piernas cedieron finalmente.

Cayó de rodillas.

Luego…

Contra los adoquines cubiertos de sangre.

Su espada escapó parcialmente de su mano y chocó contra el suelo con un sonido pesado.

Su respiración era un desastre.

Corta.

Húmeda.

Rota.

Demasiada sangre.

Había perdido demasiada sangre.

Las heridas abiertas cubrían prácticamente todo su cuerpo.

La espalda.

El pecho.

Los brazos.

La pierna.

Cada pequeño movimiento enviaba oleadas de dolor insoportable atravesándole los nervios.




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