Codiciados

Capítulo 18

Capítulo 18

Todo se siente extrañamente en calma. Una calma muy peligrosa.

A dos meses de haber pasado la fiesta de los De Peterman, mi mundo se siente algo… Irreal. No sé cómo podría explicarlo, pero es como si nada de lo que veo fuese completamente real. Todos hacen las cosas de siempre, pero no me siento bien. Aunque Susan y yo hemos querido averiguar lo que pasó esa noche, no hay muchas personas que quieran hablar de ello. Alexander, por ejemplo, se niega a decir una sola palabra sobre lo que sucedió ahí, pero puedo notar como su presencia me ha seguido a casi todas partes. Con los ojos fijos en mí, no puedo evitar notarlo. La señorita Bridget nos dijo que mejor nos enfocásemos en el nuevo entrenamiento, que se aplazó por ciertos “incidentes”, asique no nos dijo nada más.

Ya no nos quedaban muchas esperanzas, asique quisimos preguntarle a Lisa, después de todo, se supone que ella también estaba en la fiesta. No mencionamos mucho más que eso, pero cualquier cosa que nos dijese, podría ser importante.

—Entonces… ¿No recuerdas nada? —El ahogo en la voz de Susan, en señal de frustración era cada vez más seguido.

—Lisa… ¿Cómo puede ser? ¿De verdad no recuerdas nada?

—Lo siento chicas… —suspiró— Pero Liam tenía razón —Su ceño fruncido nos tomó por sorpresa— Ambas nos buscan para tener algún tipo de respuestas a sus interminables preguntas —Se frotó la cien con cansancio—. Sé que Liam siempre sabe que hacer, o que decir. Pero ahora… Se siente como si ustedes solo lo usaran como un libro.

—Lisa…, no es así —apreté mi entrecejo— No pienses así. Solo queremos saber qué fue lo que pasó.

No nos dijo nada más. Solo se levantó y nos miró antes de irse.

—Liam y yo no somos algún tipo de detectives resolviendo un caso —Se acomodó su bolso en su hombro—. Solo queremos terminar el semestre de instituto —Nos miramos—. Solo somos alumnos chicas…, aunque tengan buenas intenciones, no lograrán nada. Y mucho menos, tratando de utilizar a otros como fuentes de información.

—Lo siento… —Susan recargó su mano en mi hombro.

—Lira…, entiendo que estés muy confusa pero lo que pasó en el baile, pero déjalo ahí. No sé qué pasó, y no es mi asunto.

—Claro.

Se fue, dejándonos el mal sabor a boca.

Lisa no sabía casi nada, de hecho, ni siquiera sabía que los que estuvimos involucrados en esa pelea fuimos nosotros.

Desde que salió la noticia, nadie de los que estuvieron presentes nos reconocieron. Solo a Jasper, pero del resto de nosotros nadie lo recuerda. Al menos eso creo.

Liam se negó a decirle a Lisa, convenciéndonos de que ya suficiente pasó esa noche para todos, y que no era necesario decirle nada. Además de no querer seguir recordándolo, por lo que nos obligó a prometerle que no le diríamos nada.

Este era un camino que solo llevaba a más preguntas que respuestas. Susan ya no quiere averiguar nada. No después de hablar con Lisa —Ni siquiera sabíamos que se sentían así—.

—Tal vez tengan razón Lira… —La miré sin entender—. Liam está molesto igual que Lisa —Se recargó en la pared—. Aunque queramos saber que pasa, siendo solo un par de estudiantes no lograremos nada…

—Si… Tienes razón.

Todo quedó ahí. Ya no queríamos buscar más.

Susan y yo volvimos a nuestras salas de clase como siempre. Ya a estas alturas no se me hace muy raro que Alexander esté mirándome. Se tomó demasiadas molestias desde el baile De Peterman. Cambió su usual asiento en el frente de la sala para mover a solo dos puestos atrás de mí. No me hablaba, asiqué solo lo dejé pasar como lo hice desde el baile. Susan a mi lado solo jugueteaba con el lápiz en su mano, con la vista perdida y desenfocada. Estaba desanimada.

Por alguna razón, la sala parecía estar en un silencio extraño. No había nada fuera de lo usual, pero el aire se respiraba extraño. Como si algo no fuese bien. Con cautela observé a Alexander a mis espaldas. Su vista recorría todo el salón, de un lado hacia el otro. Parecía que no solo yo sentía esa rara situación aquí. Iba a mencionárselo a Susan, quien seguía en su mundo, pero no quería darle más cosas en las que pensar. Después de todo, yo no soy ninguna experta, así que no valía la pena. De un principio creía que si Susan estuviera en silencio sería un día relajante para mí, pero no. Se sentía asfixiante no tenerla hablándome todo el tiempo con cosas sin importancias o con sus ocurrencias del momento. Ahora solo está perdida en sus pensamientos, ni siquiera notando que la he estado observando más tiempo de lo normal.

Intenté seguir escribiendo lo que la maestra nos decía, pero no estaba prestando atención realmente. Solo garabateaba para parecer que si estaba en la clase. Aun con esa sensación en el pecho y el escalofrío en la espalda, no dejé de escribir.

—Adelante rector, por favor… —Di un pequeño salto al ver como todos se ponían de pie para darle los respetos al rector del instituto. Me levanté de inmediato, captando la atención del rector.

—No tomaré mucho tiempo de su clase profesora —Inclinó levemente su cabeza hacia mi maestra, quien no dudó en darle la palabra—. Necesito llevar a un par de alumnas a mi oficina. Por favor, Susan Edward y Lira Archer. Vengan conmigo. El resto, por favor, retomen su clase con normalidad.




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