Se que no he publicado nada por aquí en casi un año, pero las cosas han sido un poco complicadas.
Aun así me esforzare por seguir publicando. gracias por leerme.
Si puedes dejarme un like y decirme lo que opinas lo voy a agradecer mucho.
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Después de mi pequeña inmersión a la Conexión para ver a mi familia había llamado a mi madre, en parte por que extrañaba oír su voz, y en parte por que quería saber si lo que había visto era real.
Pese a que ella me dio el primer saludo, ni bien escuche su voz una muy diferente salto al telefono. No pude evitar reirme cuando mi abuela me dio el sermón más ridiculamente adorable. Ella no solía ser tan sentimental, pero esta vez si que se había superado.
Para cuando soltó el teléfono me había llevado más de una reprimenda, al final mi madre me explico que la había encontrado viendo una foto mía de bebe, lo que había desencadenado un momento muy emotivo. Fue dicifil fingir sorpresa al escuchar cómo me relataba el trato de mi abuela hacia Zeke.
Pero lo más impactante fue el momento de colgar. Aun podía recordar el modo en el que mis dedos se entumecieron al darme cuanta que a excepción de un par de detalles sin importancia, todo lo que había visto no solo fue real, si no que había sucedido en la secuencia excata que había precensiado.
Desde entonces no había podido estar a solas, pues los demás temían que entrara en el estado sin supervisión o alguien que me acompañara. Fue una sorpresa saber que después de mi accidente mis abuelos habían decidido mudarse al palacio de forma indefinida, y así sin más comencé mi entrenamiento.
Decir que ambos eran secos conmigo era decir poco, pues solo se limitaban a hablarme cuando estábamos en una lección, y los primeros días se limitaron a mandarme libros para estudiar. Hasta que pasamos de la lectura a la practica real.
- Debes concentrarte en el momento y lugar a donde quieres ir, visualiza a quienes deseas ver. No basta con el deseo, debes hacerlo bien - era lo que solía decir mi abuelo desde que comenzamos con las lecciones.
A pesar de su tono frío y de su poco contacto conmigo se notaba que era un experto del tema, pues sabía responder a todas mis preguntas y las contestaba con gran detalle.
De los dos él era el único con quien tenía más contacto, pues mi abuela, se limitaba a tratarme como una extraña total.
No había tenido mayor conversación con ella después de nuestro incómodo y corto acercamiento el día que llegaron y para ser honesta así lo prefería.
No necesitaba añadir más a mi plato, considerando que me quedaba poco tiempo para sostener la mentira del campamento en el que supuestamente me encontraba, y eso solo empeoraba con el hecho de que aún no teníamos todos los ingredientes para el hechizo de Naeron… Hasta esta tarde.
Estaba sentada en medio de mi habitación con los ojos cerrados y las manos a los costados, respirando como mi abuelo quería, se suponía que debía llegar a un punto en el que sintiera que el estado se acercaba pero sin entrar en él, cuando un ruido me hizo abrir los ojos.
- ¡Estamos ocupados! - grito mi abuelo desde algún lugar del cuarto, abrí los ojos de a poco encontrándome con su cara de enojo, denotando lo poco que le gustaba ser interrumpido.
- Adelante - conteste levantándome del suelo, ganándome un gruñido por parte de quien esn su momento fue conocido como el Rey Benebolo.
- Alteza, el Rey ordeno la presencia de ambos en el salón del trono - dijo Isabella, parecía estresada y lucía un poco pálida.
- ¿Todo está bien? -pregunte acercándome a ella.
- Si, pero me mandaron por ambos en calidad de urgente - asentí sin querer preocuparla más, y me encamine junto con ella, con los pasos de mi abuelo y Zephyr tras nosotras.
Solo había visto la sala del trono una vez, en el baile real, así que no era un camino que me fuera familiar. Al llegar me detuve a admirar lo que sin duda parecía una de las habitaciones más hermosas del castillo.
A diferencia de otras esta sala estaba adornada en colores azules, platas y dorados. Tenía un estilo muy sutil en cuando a decoraciones y lo más destacable eran los tronos en el centro de la habitación. Cuatro hermosas sillas de marfil se encontraban alineadas perfectamente en la base, luciendo magnificas. La primera vez que había estado aquí lucia diferente, las luces, la decoración e incluso el ambiente, Por lo que ahora lucía diferente a lo que recordaba.
- Vaya - me gire a ver a mi abuelo, quien admiraba el salón de un modo extraño.
- ¿Qué sucede? - me atreví a preguntar.
- No es nada… Es solo que no he estado en esta habitación desde hace más de dos décadas - comprendí al instante lo que quiso decir, no había estado aquí desde que mi padre se había marchado.
No tuve tiempo de decir nada cuando mi tío y los demás llegaron con nosotros, al instante mi abuela se unió esposo, una clara moletia se instalo en su rostro, mientras intercambiaba miradas entre el y yo.
- Dile a tu hijo que está cometiendo una locura - fue lo primero que salió de la boca de Lady Selene.
La mire sin entender a que se refería.
- Por favor madre, no hagas esto más complicado de lo que debe ser - alego mi tío, camino hasta nosotros, detras venía Sir Galahad y Marcus, ambos con rostros serios.
- ¿Me pides a mí que no lo hagas más complicado? Planeas enviar a una niña a una búsqueda peligrosa y la exagerada soy yo - no entendía del todo lo que pasaba, pero sorpresivamente mi abuela se preocupaba por mí… o algo así.
- ¿Qué sucede? - pregunte finalmente.
- Alexis, cariño. Los Keppers han regresado de su búsqueda - lo mire por un segundo sin comprender de que hablaba, hasta que saco un pequeño trozo de papel y me lo mostro.