Coffee

Triste

Era curioso que el cielo pareciera tan divino. Quizás es porque estoy con ella. Con ella, todo tiene color. Se ve precioso.

Nos recostamos bajo la sombra de un árbol para cubrirnos del sol incandescente. Íbamos a otro lugar luego de eso, pero queríamos descansar y pasar algo de tiempo de calidad. Juntamos nuestros pies y tomamos muchas fotos. Nos besamos y el momento quedó retratado en mi celular.

⎯Son las once y once ⎯Dijo, emocionada.

⎯Había escuchado sobre eso. ¿Qué significa? Es algo raro.

⎯Significa que a esta hora puedes pedir un deseo y se cumplirá ⎯me tomó de las manos, sonriendo⎯. Deseo que podamos vernos más seguido y que podamos salir más.

Las supersticiones no son más que eso para mí. Sin embargo, si ella lo dice, yo le creo.

⎯Deseo que estemos juntos siempre y que no nos separemos jamás. Deseo tenerte en mi vida para siempre y deseo que el día de mañana, nos amemos más.

⎯Deseo concedido ⎯Se acercó a mis labios, y nos ahogamos con nuestros sentimientos.

Eso sucedió hace siete meses. Lo de pedir deseos justo a las 11:11 se volvió nuestra rutina. Todos los días lo hacíamos y a veces nos poníamos tristes cuando no alcanzábamos la hora o cuando nos pasábamos un minuto. Yo solía tener escritos todos mis deseos un minuto antes para enviárselos y que la hora hiciera su magia. Ella escribía lo mismo, y siempre terminaba en una pelea de "yo te amo más."

Aunque hayamos terminado, yo seguía escribiéndole a las 11:11, diciendo que deseo que volvamos; que vuelva conmigo y que podamos cumplir todas las promesas que alguna vez nos hicimos. No creo en supersticiones, pero quería creer en esto. Aunque jamás leyó esos mensajes porque estuve bloqueado, y aunque seguramente ella ya no piense igual, no quería dejar ir algo que fue tan importante para nosotros.

Eran las 11:11. Acababa de mirar una película en casa de Anahí porque ella quería evitar que mis pensamientos me encarcelen, y ahora tengo un mensaje de Sofía... Un mensaje enviado en nuestra hora mágica. Y no era un mensaje cualquiera. Decía que me amaba. Nos decíamos que nos amábamos en inglés cuando teníamos vergüenza de decirlo directamente.

⎯Pondré otra película. Es parecida a esta ⎯Llegó con dos tazas de café y las puso en la mesa.

No me prestó atención suficiente para saber que estaba como idiota mirando ese mensaje, sin saber cómo reaccionar de verdad. Estaba pasmado

«No respondas.»

¿Por qué no quiere que responda? Sofía se sentirá mal... Además, dijo que me ama. Debo decírselo también, así lo sabrá. Debo decirle que la amo y que quiero recuperarla. Quiero volver a recostarme bajo un árbol con ella. Quiero volver a juntar nuestros pies y a tomarnos muchas fotos que mi celular guarde celosamente del desastre. La quiero a ella.

"Love you... ¿Cómo estás? No me has escrito en todo el día..."

Si ayer hablamos hasta tarde, y hoy no, quizás salió. No sabía eso. Tampoco es como si tuviera la obligación de decirme, pero... No importa.

Al minuto, me llegó su respuesta.

"Me desperté tarde y luego salí con Adrián y otros amigos más. Todo bien, estuvo divertido. ¿Y tú qué tal?"

Adrián es su mejor amigo. También es buen amigo mío. De hecho, conocí a Sofía gracias a él. Supuse que saldrían. Está bien. Entonces, ¿por qué tengo un retortijón en el pecho? Quiero que desaparezca.

"Pues igual bien. ¿Qué hicieron?"

Me ardió la cabeza. Mi pulso se aceleró. No me gustó eso. Cuando sucede, a veces no puedo pensar apropiadamente. Me ha costado algunas peleas antes.

"Primero me encontré con Adrián para irnos con los demás, y luego no hicimos nada. De hecho, llegué a mi casa hace unas dos horas, pero me quedé hablando con mi mami."

"No hicieron nada" por alrededor de seis horas. Hay algo aquí que no me cuadra. Bueno, ella es libre de hacer lo que quiera, así que quiero dejar de sentir esta molestia en mi espalda.

"Hmm... ¿No hicieron nada por seis horas? Está bien, está bien."

Basta. Basta. Ya para. Detente, por favor. No sigas. Ya no quiero, por favor...

"¿Sí...? ¿Qué pasa con eso?"

Está molesta. Se molestó. Mierda, la lastimé. Maldita sea.

"Que no hay forma de "no hacer nada" por seis horas."

Apaga tu celular y para. Por favor, ya no más. Le harás daño si sigues con esto. Ya detente, te lo suplico.

Ya no quiero más tormento. Ya no quiero más tormento. Ya no quiero...

"Me fui a coger. ¿Algún problema?" Y justo cuando comenzaba a creer que no podía estar peor.

No recuerdo el resto de la conversación. Estaba más ocupado tratando de controlar mi respiración para no desmayarme. Todo a mi alrededor se puso oscuro. Mi cuerpo se sentía pesado. Mis párpados se paralizaron. Y tan sutil como un gato, uno de los tantos cristales de mi corazón roto se abría paso en mi conciencia. Me hervía el rostro y apreté las mandíbulas. Estaba temblando.

Tal vez le pregunté si era verdad toda la mierda que había dicho, y que para decirme eso, mejor no me hubiera escrito. ¿Qué sentido tenía decirme que me ama si luego diría que fue a tener sexo? Aun sabiendo el daño que me haría... ¿Por qué lo dijo?

Ella se defendió diciendo que no importaba lo que dijera si yo seguía creyendo que sí lo hizo. No es cierto. Bastaba con que dijera que no. Yo confío en ella.

No sé por qué me dolió tanto. Ya terminamos. Ella no me pertenece ya. Además, yo también lo hice... ¿Cierto?

Yo confío en ella, y por última instancia, dijo que no lo hizo. Pero lo dijo como si quisiera complacerme con su respuesta. Como si quisiera tranquilizarme. Como si mintiera. No lo entiendo. Hace unos minutos dijo que me amaba. Y lo dijo en inglés. Usó el 11:11, nuestra hora mágica. No lo entiendo. ¿Por qué diría algo así? ¿Por qué querría hacerme ese daño si dijo que me ama? No entiendo.




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