Coffee

Rebelde

Debía rondar la una o dos de la mañana. Me había dormido hace apenas unas dos horas, y tampoco es como si estuviera logrando descansar. Lo relacioné con solo cerrar los ojos unos instantes, así que no sentía como si de verdad estuviera dormido.

Fue un timbrazo breve, casi fugaz. Apenas y escuché a mi teléfono sonar. Alguien me había marcado, y colgó al instante.

Encogiendo mis ojos para enfocar la vista, encendí la pantalla y veo con poca claridad que tenía algunos mensajes nuevos y una llamada perdida de Sofía. Me costaba despejar la mirada; no podía leer los mensajes, y realmente me daba vergüenza devolverle la llamada y que no me contestara, así que decidí hacer un esfuerzo y leerlos.

"Oye... ¿Estás despierto?" Enviado a la 01:12 AM.

"Ahhhh, no entiendo. Me siento rara." Enviado a la 01:12 AM.

"Sabes, hoy hablé con un amigo sobre sus relaciones, y me di cuenta de que tal vez sí me equivoqué al terminar contigo..." Enviado a la 01:13 AM.

Llamada perdida a la 01:15 AM.

Leí los mensajes, y el sueño que arrastraba se escapó de mi rostro, y me aferré a mi celular como quien se aferra a la vida, con ganas de escribirle.

«Déjame responder a mí.»

Y ahora decides aparecer. No quiero saber nada de ti. Tuviste tu oportunidad. Te di tu oportunidad. No te atrevas a interferir o te haré daño.

«¿Eres consciente de que todo lo que ha ido mal hasta ahora ha sido porque no me dejas a mí tomar las decisiones?»

Porque has demostrado ni siquiera saber tomarlas. Todo lo que tú topas lo conviertes en algo aún más agotador, y seguramente no lo sabes porque no lo estás viviendo tú, pero yo sí. Soy yo quien está hablando con Sofía ahora mismo, no tú. No puedes saber qué hacer porque ya perdiste tu oportunidad, y no quiero que me hagas perder la mía.

«Eres un imbécil de los más profesionales. Esto solo hará que las cosas se descarrilen y nunca más vuelvas a saber de ella. ¿Eso es lo que quieres? Tal vez no sea yo quien esté sintiendo eso ahora, pero yo ya lo sentí. Yo soy tú. Yo estuve en tu misma situación, en esa misma cama, leyendo esos mismos mensajes, y ahora es mi trabajo ayudarte para que esto salga bien. Quizás se vuelva difícil de entender, pero si tú tienes éxito, significa que yo también, y eventualmente ambos estaremos junto a Sofía de nuevo. No lo olvides. Somos la misma persona. No tenemos por qué pelear si queremos lo mismo.»

Tiene un punto. Por unos momentos olvidé que éramos el mismo. Que él es yo y yo soy él. Me costaba confiar en él. Me costaba confiar en mí.

Dejé que tomara el control, y que respondiera esos mensajes.

"¿Quieres que lo hablemos bien? ¿Te llamo?"

Sofía dijo que no. Que debía pensarlo. Dijo que había muchas cosas que procesar, y que no estaba segura de si quería hablar conmigo. Me sentí un poco dejado de lado, pero no me quise interponer.

"¿Por qué dices que crees que te equivocaste?"

Es justo lo que yo hubiera preguntado.

"Es que... Creo que el problema que tuvimos bien pudimos haberlo hablado, pero esos días me sentía mal y estuve muy impulsiva luego de que terminamos y..."

Comenzaba a sentir que sería bueno tratar de calmarla y hacerla sentir en un lugar seguro. Tiene que recordar que la amo.

Antes de enviar el mensaje que él había escrito, lo leí varias veces, pero no lo envié. Lo borré y escribí uno por mi cuenta; uno que seguramente la haría sentirse mejor.

"Sabes, está bien, no te preocupes... Te amo, te he amado mucho todo este tiempo, y si crees que terminamos de gana, podríamos volver a intentarlo. No puedo ser el único que tiene tantos sentimientos. Podemos seguir intentando y esta vez hacerlo bien. Te amo."

«No, espera... ¿Qué haces?»

Lo correcto.

Sofía tardó en responder. Seguramente estaba meditando sus palabras. Estaba un poco nervioso.

Cuando comenzó a escribir, mi corazón se aceleró. Me sentía como un niño, pero tampoco guardaba una gran expectativa.

"Es que... Siento que rompí algo..."

«No aprendes, ¿cierto? Por favor, haznos un favor y deja de arruinarlo todo cada vez que tomas el control. ¡No seas un imbécil!»

¿Rompió algo? Bueno... Rompió conmigo, pero... A pesar del dolor que pude haber sentido desde que terminamos, no creo que haya sido suficiente para romper algo entre nosotros. La amo, y no hay forma de que eso cambie.

"Amor, no has roto nada. Sigo contigo, ¿ves? Te sigo amando. No rompiste nada, y aunque lo hubieras hecho, podemos construirlo de nuevo más fuerte. Te amo. Por favor, volvamos a intentarlo."

Esperé su respuesta un minuto. Luego dos. Luego tres. Pasaron siete minutos, y su mensaje llegó.

"Besé a alguien."

No supe qué responder. Sentí que mi estómago se abría. Me dio mucho frío. Mi mandíbula temblaba. Mis manos, mis piernas. La cabeza me daba vueltas. No sabía cómo tomar eso. Me hervía el corazón. No le respondí.

"Sí, fue solo una vez. Sí, él me besó. No, no significó nada."

¿Por qué da excusas? No lo entiendo. Ya no es mi novia. No es como si me hubiera traicionado. Pero entonces... ¿Por qué me siento como si lo hubiera hecho?

No logro explicar muy bien este sentimiento. Es peculiar. Estaba algo calmado. De hecho, no estaba molesto, pero sabía que si alguien se acercaba a hablar conmigo, sin duda hubiera gritado mucho. Sentía mis orejas tapadas; mis ojos continuaban secos aunque mi sangre no dejaba de circular. No lo entiendo.

"Sabes algo... Está bien, no me molesta..."

"¿De verdad?"

"Sí... Está bien..."

Claro que no está bien. Quiero llorar. Quiero gritar. Quiero romper cosas. Quiero estrellar mi teléfono contra la pared. Estaba retorciéndome entre mis sábanas, tratando de encontrar un sitio cómodo para destrozar mi garganta.




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