Colección de lágrimas

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Sus esculturas eran peores.
Cuerpos reales, inmóviles, atrapados en gestos inconclusos.
Dedos que nunca terminaron de tocar, labios separados por palabras que jamás fueron dichas.
Eran monumentos al deseo reprimido, a todo lo que se quiso y no se pidió.

Decían que estaba loco.
Él prefería pensar que estaba lúcido.

Porque amar era aceptar la pérdida.
Y él se negó.

Las elegía con cuidado. Siempre era así.
Una conversación demasiado larga, una risa que se le quedaba adherida a los oídos, una forma de mirarlo como si pudiera salvarlo.
Entonces el miedo aparecía.

El miedo a que se fueran.
A que eligieran otro mundo, otra vida, otro cuerpo.
A convertirse en un recuerdo más.

Las amaba con una devoción silenciosa, obsesiva, total.
Y cuando el amor alcanzaba su punto más insoportable…
las detenía.

<3



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En el texto hay: psicologico

Editado: 09.01.2026

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