Colección de lágrimas

Parte II: Donde nacen los recuerdos que no saben morir

Antes de las paredes cubiertas de rostros,
antes del silencio que pesaba como una oración rota,
hubo una sola emoción.

Ella.

No fue amor a primera vista.
Fue algo peor: reconocimiento.

La conoció en un lugar insignificante, uno de esos espacios que no esperan convertirse en memoria. Tenía las manos manchadas de pintura barata y una risa que parecía no pertenecerle del todo, como si ya estuviera acostumbrada a perder cosas.

Él la observó en silencio.
Siempre hacía eso.

Ella hablaba de cosas pequeñas: el miedo a quedarse, el cansancio de sentirse reemplazable, la forma en que las personas desaparecen sin darse cuenta.
Cada palabra se le incrustaba en el pecho.

<3



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En el texto hay: psicologico

Editado: 09.01.2026

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