Ella hablaba de otros amores.
De otros futuros.
Él escuchaba con una sonrisa que dolía.
Un día entró a la galería por casualidad.
No sabía quién era él.
No sabía lo que hacía.
—Qué triste —murmuró frente a un cuadro—.
Es como amar a alguien que nunca te va a mirar igual.
Él sintió que lo habían descubierto.
La invitó a posar con una excusa torpe.
Ella aceptó por curiosidad, no por interés.
—No soy nadie especial —dijo, sentándose.
Eso lo rompió.
Pintarla fue un acto desesperado.
Quiso capturar lo que ella nunca vio en sí misma.
Quiso gritarle con colores lo que no supo decir con palabras.
<3