Colección de lágrimas

.

Él no la contradijo.
La culpa ajena siempre es un regalo.

Posó sin resistencia, como quien paga una deuda que no entiende del todo. Sus ojos estaban cansados, su cuerpo rendido. No preguntó nada. No exigió explicaciones.

Pintarla fue fácil.
Demasiado.

Ella ya no luchaba contra nada.

—No quiero quedarme —susurró al final—.
Solo quiero dejar de sentir esto.

Él le acarició el cabello con una ternura hueca.
—Entonces descansa.

Su retrato fue suave, casi piadoso.
Una mujer con los ojos apagados, entregada al cansancio.

Desde ese día, él comenzó a esperar regresos.
Aprendió que la culpa hace volver a quienes el amor no retiene.

<3



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En el texto hay: psicologico

Editado: 09.01.2026

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