Colección de lágrimas

Parte XIV: El que se parecía demasiado a él

No fue deseo.
Fue reconocimiento.

Lo vio y sintió una incomodidad inmediata, como mirarse en un reflejo que llega un segundo tarde. Tenían gestos similares, la misma forma de inclinar la cabeza al pensar, el mismo cansancio acumulado en los ojos.

—Entiendo tu obra —dijo el hombre—.
No porque sea bella, sino porque es necesaria.

Esa palabra regresó.
Necesaria.

Hablaban durante horas. No de arte, sino de vacío. De la dificultad de conectar sin perderse. De cómo algunas personas sienten demasiado y otras sienten mal. Se entendían sin esfuerzo.

Él no lo amó como había amado a los demás.
Lo admiró.
Y eso fue más peligroso.

<3



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En el texto hay: psicologico

Editado: 09.01.2026

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