Colección de lágrimas

Parte XXVII: El hombre que no merecía ser amado

Él llegó sin culpa.

Eso fue lo primero que el Fabricante notó.
No traía miedo.
No traía deseo.
No traía vacío.

Traía impunidad.

—Me dijeron que aquí uno se vuelve eterno —dijo, con una sonrisa ligera—.
Supongo que eso tiene un precio.

El taller se tensó.

Las esculturas parecieron inclinarse apenas, como si rechazaran su presencia. Las voces dentro del Fabricante murmuraron al unísono, no en súplica… sino en advertencia.

—¿Amas algo? —preguntó el Fabricante.

El hombre se encogió de hombros.

—A mí mismo, supongo. ¿No basta?

<3



#500 en Thriller
#229 en Misterio
#180 en Suspenso

En el texto hay: psicologico

Editado: 09.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.