Colección de lágrimas

Parte XXXIII: El hombre que no quería marcharse

Él fue el segundo.

Pero no quiso serlo.

No apareció como recuerdo difuso ni como nostalgia blanda. Apareció entero, con la misma firmeza con la que había pedido quedarse. El hombre de la decisión quieta. El que había elegido la permanencia.

—No me liberes —dijo—.
Yo consentí ser parte.

El Fabricante cerró los ojos.
Sabía que esta despedida no sería limpia.

—Consentir no siempre significa comprender —respondió—.
Y yo ya no puedo sostener lo que te prometí.

El hombre miró el taller. Las grietas. El polvo suspendido. La ausencia reciente.

—Te estás vaciando —observó—.
Y nos llamas misericordia para no decir miedo.

<3



#500 en Thriller
#229 en Misterio
#180 en Suspenso

En el texto hay: psicologico

Editado: 09.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.