Colección de lágrimas

.

Giró la llave.

No hubo polvo.
No hubo grietas.

El taller cedió.

Como una respiración que se suelta después de años contenida, el lugar empezó a vaciarse de significado. Las esculturas perdieron peso. Los retratos se volvieron solo pintura. El espacio dejó de mirar hacia adentro.

El hombre sonrió, ya desvaneciéndose.

—Ahora sí —dijo—.
Vete.

Cuando todo terminó, el Fabricante estaba solo en una sala vacía.
Sin voces.
Sin obras.
Sin eternidad.

Solo un hombre cansado,
vivo,
temblando.

Y por primera vez…
libre.

<3



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En el texto hay: psicologico

Editado: 09.01.2026

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