Colección de lágrimas

Parte XXXVII: Lo que aún late

El silencio no se quedó quieto.

Nunca lo hace.

Al principio fue solo una sensación leve, como cuando una habitación parece recordar que antes estuvo habitada. El Fabricante lo sintió al despertar, en un gesto mínimo: la mano cerrándose sola, como si aún sostuviera algo invisible.

No era deseo.
No era culpa.

Era eco.

Caminó por la ciudad sin rumbo fijo. Descubrió que el mundo también tiene galerías ocultas: estaciones de autobús donde alguien llora sin ser visto, cafeterías donde las manos tiemblan al sostener una taza, bancos de parque cargados de despedidas que nadie registra.

Empezó a mirar otra vez.

<3



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En el texto hay: psicologico

Editado: 09.01.2026

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