Colección de lágrimas

.

El Fabricante sintió algo que no había sentido antes.

No celos.
Responsabilidad.

Porque el imitador dejaba pistas. Porque convertía el misterio en espectáculo. Porque la devoción, cuando es torpe, grita.

Mientras tanto, el otro —el que miraba desde lejos— se hundía rápido. No buscaba crear; buscaba ser visto por quien lo había creado a él. Repetía gestos, deformaba símbolos, exageraba la ausencia. Cada obra era una carta sin destinatario.

—Mírame —decía sin decirlo—. Estoy aquí. Soy como tú.

Y el Fabricante entendió la trampa final del arte oscuro:
cuando una obra vive demasiado, aprende a reproducirse.

Decidió no intervenir. Aún no.
Observó

<3



#636 en Thriller
#279 en Misterio
#238 en Suspenso

En el texto hay: psicologico

Editado: 17.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.