Colección de lágrimas

Parte XLII: El eco aprende a hablar

La duda se propagó como una humedad invisible.
Nadie podía señalar un origen.
Nadie podía asegurar una autoría.
Las obras aparecían como recuerdos implantados, como si el mundo mismo estuviera soñando con ellas.
El imitador comenzó a oírlas antes de verlas.
Voces sin sonido.
Órdenes sin palabras.
Cada pared vacía le parecía una invitación. Cada sombra, una corrección. Creía reconocer la mano del Fabricante en todo lo que no entendía. Y cuanto más buscaba diferenciarse, más se parecía a un error repetido.
La paranoia no llegó de golpe.
Se sentó a su lado.

<3



#636 en Thriller
#279 en Misterio
#238 en Suspenso

En el texto hay: psicologico

Editado: 17.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.