El imitador despertó con una certeza insoportable: nadie lo estaba mirando. No había pasos detrás. No había correcciones en el aire. No había señales. El mundo, de pronto, no reaccionaba. Intentó crear. Preparó el espacio con una meticulosidad nerviosa, repitió gestos que había memorizado como oraciones. Pero la obra no respondió. La emoción no llegó. El pulso no sostuvo nada. Era como gritar dentro de una habitación sin paredes: la voz se perdía antes de nacer. Comprendió entonces el castigo. No era persecución. Era irrelevancia.
La biblioteca en Booknet es una lista útil de libros, donde puede:
guardar sus libros favoritos
ver fácilmente las actualizaciones de todos los libros de la biblioteca
estar al tanto de las nuevas reseñas en los libros
Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.