Naomi
Después de haber llegado a la parada final del trayecto, habiendo recogido a Stella del aeropuerto, no le había comentado entre matices de la nueva relación, de la llegada de otro nuevo ser a su vida cotidiana, por lo tanto no sabía cómo su hermana/ mejor amiga iba a reaccionar ante su majestad: PARIS.
Al ayudar a Stella con su equipaje para solo una semana o mejor dicho un mes, según la cantidad de maletas de ella, escribí para notificar a doña Gladys de su llegada y para ver si conseguía que me devolviera a mis hijos , aunque lo dudaba.
—Doña Gladys debe estar pasándoselo en grande con la manada —comentó Stella mientras subíamos por el ascensor—. Ya extraño que Charlie intente analizar mis tacones.
—Oh, créeme, la manada ha estado... ocupada —respondí con una sonrisa enigmática.
Tras dejar las maletas, crucé el pasillo para notificar a doña Gladys de mi llegada. Apenas tuve tiempo de intercambiar dos frases con la anciana cuando un grito agudo, digno de una soprano en el Met, resonó por todo el pasillo.Doña Gladys y yo intercambiamos una mirada de pánico y corrimos de vuelta a mi apartamento. Obviamente, hay estaban las dos ; La fashion Icon de Stella sopesando a su majestad Paris; era como si el glamour se juntará con la monarquía británica , más o menos. Stella miraba a Paris y esta le devolvía la mirada como si fuera a un súbdito que estaba viendo y no a la que sería su madrina / posible estilista.
Corriendo Estella fue agarrar a la que se convertiría en su mayor fan en el mundo , ya que la realeza reconoce la realeza.
La perra la observaba con la barbilla en alto, evaluando el conjunto de diseñador de mi amiga como si fuera una jueza de la monarquía británica pasando revista a un súbdito.
—¿Pero qué... qué es esta maravilla monárquica ? —susurró Stella, rompiendo el silencio.
Paris solo reaccionó de la manera que uno menos pensaba , y lamió la cara de mi amiga, dando a entender que ella ya era parte de su corte real.
—¡Me ha aceptado! —gritó Stella, alzando a Paris en brazos como si fuera un trofeo—. Naomi, olvida a los otros. Paris y yo tenemos un imperio que construir.
Miré a doña Gladys, quien solo pudo soltar una carcajada.