Erik
Habían pasado ya semanas ( tres mes) con su mujer y ambos se habían dado cuenta de lo difícil que era repetir aquel día a solas que habían tenido la primera vez que mantuvieron relaciones, con el caos de la manada ( Paris) , sus partidos y entrenamientos, sus turnos en el hospital, la llegada de su mejor amiga Stella y su tiempo de chicas, Liam y su apariciones repentinas, no habían encontrado tiempo para ir a una cita de verdad, a pesar de tener ya una perrihija en común y haberse dado llaves de ambos edificios , cosa que le recordó sobre esa conversación sobre ser el padre adoptivo de un bichón maltés con aire de monarca británica.
Él pensó que esa situación tendría que cambiar pronto. Así que decidió , después de hablar o gruñir a Liam por teléfono, planear su cita con su mujer.
—"Hermano, si no la sacas de ese apartamento pronto, va a pensar que tu idea de romance es estar en una cueva como cavernícola" —la voz de Liam por el teléfono me resultó más irritante de lo normal.
—Estoy en ello, Liam.Piensa en algo más —respondí, aunque sabía que tenía razón.
- Esta bien! No me gruñas!-Dijo Liam.
Pensó en varias ideas , y todas terminan con ellos solos sin distracciones. La primera opción era: Una cita en el restaurante de lujo francés recién abierto, otra fue la ópera, según le dijeron era el nuevo evento del año y la última pero no menos descabellada era algo personal planificado por él , mejor dicho con ideas de Liam, para su primera y gran cita. Ya que él no tenía la experiencia absoluta en citas.
Al final se decanto por el restaurante francés , ya que sería la primera vez que saldría en posibles titulares con Naomi y daría a entender que ella era solo de él a todo el mundo.
—Prepárate, rayo de sol —susurré para mis adentros, mientras hacía la reserva a mi nombre—. Porque después de esta noche, nadie va a preguntar quién eres, sino de quién eres.
Naomi
Al esperar la llamada como todos los días de su hombre, no pudo evitar las mariposas revolotear en su estómago, ya que aunque desde siempre se habían hablado, y mensajeando, ella esperaba esos momentos con ansias, al no poder ver a su hombre diario como quisiera.
Me senté en el borde de la cama, ignorando los ladridos juguetones de Charlie, y contesté al tercer timbrazo.
—¿Te desperté ? —la voz de Erik llegó profunda, con ese rastro de cansancio que solo el entrenamiento dejaba.
—Sabes que el hospital no me deja dormir tanto, oso rojo. ¿A qué debo el honor de esta llamada?
—Ponte algo elegante el viernes. Vamos a ir a una cita —soltó él, sin preámbulos. - Hice una reserva. Sé que es tu día libre, así que no acepto un "tengo turno" como excusa.-Dijo con un tono más calmado.
—¿Una cita oficial? Vaya, oso rojo , qué emoción en tu voz —dije, fingiendo una voz pensativa—. Pero el viernes... creo que tengo planeado un maratón de peliculas con la manada. Paris se toma muy en serio sus noches de cine, y conmigo.
—Naomi... —gruñó él, y supe que lo tenía justo donde quería—. No me hagas cargarte hasta el restaurante.
- Acepto. Pero espero que estés listo para lo que eso implica.- Contesto.
Después de dicha llamada, cogió de nuevo el teléfono, llamo a Stella y le informo que tendría su primera cita oficial con el oso rojo, a lo que su amiga empezó con la operación brillo y alfombra roja.
—¡ALERTA ROJA! ¡ESTO NO ES UN SIMULACRO! —Gritó mi amiga—. Naomi, escúchame bien: no es solo un restaurante, es una pasarela. Cancela todo lo que tengas que hacer. Voy para allá ahora mismo. Iniciamos la "Operación Brillo y Alfombra Roja". Necesitamos seda, necesitamos tacones que intimiden y un maquillaje que diga "soy la dueña del drakkar ".
—Stella, solo es una cena... No tienes que venir. -Dijo casi en pánico.
—¡Es la guerra, querida! Y vas a ir armada hasta los dientes con mi marca personal.