Colores de mi propio arcoiris

Primer conflicto

Mientras estábamos en clases, sucedió algo inesperado: los chicos de la clase se habían enterado de nuestro club. Teníamos un problema grave ahora.
—Pintar emociones… ¡qué ridículos son esos bichos raros! —dijo un compañero mientras se reía con sus amigos.
—No dejes que te hagan dudar. Lo que sentimos, lo que somos… eso es nuestra fuerza —dijo Diego, tomándome de las manos.
—Sí, lo sé… pero ¿por qué son tan crueles con nosotros? —le pregunté, intentando mantener la calma.
—Ellos son imbéciles. No les hagas caso. Nosotros somos fuertes por sentir. Apuesto a que a ellos les da miedo sentir, así que ellos son débiles, no nosotros —respondió con una sonrisa cálida.
—Gracias, Diego —dije, sintiéndome un poco más segura




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.